martes, 12 de abril de 2016

El fuego sagrado en la espina dorsal y el cerebro


EL FUEGO SAGRADO EN LA ESPINA 
DORSAL Y El. CEREBRO 

      Santee llamó a la medulla spinalis (médula espinal) el eje, central del sistema nervioso. En una persona de talla mediana, el cordón espinal tiene alrededor de dieciocho pulgadas de largo, pesa aproximadamente una onza y termina opuesto a la primera vértebra lumbar. La terminación superior del cordón espinal pasa a través del foramen magnun (la gran abertura en el hueso occipital del cráneo), finalizando en la medulla oblongata. A través del cordón espinal corre un delgado canal central llamado el sexto ventrículo. Éste es descripto de la siguiente forma: “Es apenas visible a simple vista, pero se extiende a lo largo del cordón y se ensancha sobre el cuarto ventrículo. En el conus medullaris también se dilata, formando el ventriculus terminalis (Krausai)”. 
     De acuerdo con el sistema de cultura oculta oriental existen 49 centros nerviosos sagrados en el cuerpo humano, de los cuales los siete más importantes y centros clave están situados cerca de la espina dorsal a diversos intervalos. El número total, 49, es el cuadrado de 7, y es también el número de rondas y subrondas de una cadena planetaria. Cuando son vistos clarividentemente, todos estos centros parecen flores o chispas eléctricas. Cada uno de estos siete plexos principales tiene seis de menor importancia rodeándolo, formando así diagramas en forma de estrellas de seis puntas, aunque los centros no se encuentran ordenados en el cuerpo de esa manera. 
     Respecto a la continua reaparición del sagrado número siete en conexión con los órganos y partes del cuerpo humano, H. P. Blavatsky escribe: “Recordad que la fisiología, imperfecta como es, muestra grupos septenarios por todas partes del exterior e interior del cuerpo; los siete orificios, los siete “órganos” en la base del cerebro, los siete plexos (el faríngeo, el laríngeo, cavernoso, cardíaco, epigástrico - igual a plexo solar -, prostático y plexo sacro, etc.)”. Estos siete son los plexos negativos de la espina dorsal de primera importancia, pero a los discípulos de los Misterios se les aconseja no intentar el desarrollo de esos centros, porque ellos son polos negativos. Todos los plexos positivos que el verdadero discípulo del más elevado conocimiento debería tratar de desarrollar están situados dentro del cráneo, porque el cuerpo es un polo negativo de ese cuerpo espiritual contenido en la cavidad craneana. Como el cuerpo es controlado por el cerebro, el verdadero adepto trabaja con éste, eludiendo los polos negativos de los centros cerebrales que están situados a lo largo de la espina dorsal. El desarrollo apropiado de los siete discos cerebrales o esferas espirituales interpenetrantes, termina en el despertar de las flores espinales por un proceso indirecto. Guardaos del proceso directo de concentrar o encauzar la respiración interna hacia los centros espinales. 
    La señora Blavatsky podría haber agregado a su lista de septenarios los siete órganos sagrados existentes alrededor del corazón, las siete capas de la epidermis, las siete glándulas de secreción interna (endocrinas), de primera importancia; los siete métodos por los cuales el cuerpo es vitalizado, los siete hálitos sagrados, los siete sistemas del cuerpo (huesos, nervios, arterias, músculos, etc.), las siete capas del huevo áurico, las siete divisiones mayores del embrión, los siete sentidos (cinco despiertos y dos latentes), y los períodos de siete años en los cuales está dividida la vida humana. Todos éstos recuerdan el hecho de que los siete espíritus primitivos y primarios han llegado a encarnarse en la estructura compuesta del hombre y que los Elohim están realmente dentro de su propia naturaleza, donde, desde sus siete tronos, lo están plasmando en una criatura septenaria. Uno de estos Elohim, el cual corresponde a un color, a una nota musical, a una vibración planetaria y a una dimensión mística, es la clave de conciencia de cada reino de la Naturaleza. Los Elohim se turnan en el control de la vida de los seres humanos. 
      De acuerdo con los antiguos Brahmanes, el Señor de la raza humana está afinado a la nota musical fa, y su vibración corre a través del diminuto conducto de la columna espinal. Este conducto es llamado el sushumna. La esencia que se mueve a través del sushumna florece finalmente hacia afuera, formando una magnifica flor en el cerebro. Ésta es llamada sahasrara, el loto de mil pétalos, en el medio del cual está entronizado el ojo divino de los dioses. En la India es posible procurarse cromos baratos mostrando a un Yogi meditando con estos centros florales a lo largo de la espina dorsal, conectados simultáneamente por tres nagas o dioses serpientes, los cuales representan las divisiones del cordón espinal. El caduceo de Hermes muestra las dos serpientes enroscadas alrededor de la vara central donde vibran como las notas bemol y sostenido del tronco central. 
      Los dioses naga, o serpientes, a menudo simbolizados con cabezas humanas (algunas veces como cobras con siete cabezas), son motivos favoritos del arte oriental. En un solitario lugar de la jungla, en la Indochina, existen los restos de la antigua ciudad de Ankor Vat, sobre cuya erección nada se conoce, aunque los nativos sostienen que sus grandes estructuras fueron levantadas en una sola noche por los dioses. Estos edificios contienen cientos de esculturas de grandes serpientes, la mayoría de ellas cobras de capuchón. En algunos casos los cuerpos, siendo de gran largura, han sido utilizados como barandas alrededor de los muros y al costado de las escalinatas. En los cromos indios, las floraciones a lo largo de la espina dorsal figuran a menudo con diferente número de pétalos. Por ejemplo, uno en la base de la espina no tiene sino cuatro pétalos; el siguiente, alrededor de seis. Cada uno de estos pétalos tiene grabado un misterioso carácter sánscrito representando una letra del antiguo alfabeto. Se cree que los pétalos indican el número de nervios ramificados desde el plexo o ganglio. 
    Las flores de loto son ornamentadas a menudo con las figuras de los dioses, puesto que todas las deidades del Panteón Brahmánico están relacionadas con centros nerviosos del cuerpo humano, y las tendencias que ellos demuestran mitológicamente son simbólicas de las actividades internas de la naturaleza del hombre. Una pintura oriental muestra tres vórtices, uno cubriendo la cabeza, en el centro del cual se sienta Brahma con cuatro cabezas, siendo su cuerpo de un oscuro y misterioso color. El segundo vórtice, que cubre el corazón, plexo solar y la región abdominal superior muestra a Vishnú sentado en un capullo de loto sobre un lecho constituido por la serpiente del movimiento cósmico enrollada, formando con los siete capuchones de su cabeza un palio sobre el dios. Sobre el sistema generativo se encuentra el tercer vórtice, en el medio del cual se sienta Shiva, siendo su cuerpo de un blanco agrisado y fluyendo de la corona de su cabeza el río Ganges. Esta pintura fue la obra de un místico indio que empleó muchos años en realizar las figuras, ocultando sutilmente en ellas grandes verdades. Las leyendas cristianas podrían ser relacionadas con el cuerpo humano por el mismo método que el empleado por los orientales, porque los propósitos encubiertos en las enseñanzas de ambas escuelas son idénticos. 
     En la Masonería, los tres vórtices representan las puertas del Templo, en las cuales Hiram fue herido, no existiendo puerta en el Norte porque el Sol nunca brilla desde el ángulo Norte de los cielos. El Norte es el símbolo de lo físico debido a su relación con el hielo, agua cristalizada, y con el cuerpo, espíritu cristalizado. En el hombre, la luz brilla hacia el Norte, pero nunca desde allí, porque el cuerpo no tiene luz propia; brilla con el reflejo de la gloria de las partículas de vida divina ocultas dentro de las substancias físicas. Por esta razón se considera a la Luna como el símbolo de la naturaleza física del hombre. Hiram o Chiram, como debería ser más apropiadamente llamado - considerando que su nombre está compuesto por las letras que en hebreo significan fuego, aire y agua -, representa los misteriosos aire y agua ígneos que deben elevarse a través de los tres grandes centros simbolizados por la escala de tres peldaños y los vórtices florales mencionados en la descripción de la pintura india. Debe ascender también por la escala de siete peldaños, el capullo de siete pétalos antes descripto. Estas flores no deben ser consideradas enteramente desde un punto de vista oriental. El cristianismo podría llamarlas apropiadamente las estaciones de la cruz, porque ellas son lugares sagrados donde el fuego redentor se detiene un momento en su marcha hacia el calvario y hacia la liberación. 
      La columna vertebral es una cadena de treinta y tres segmentos divididos en cinco grupos: (1) las vértebras cervicales o del cuello, siete en número; (2) las vértebras dorsales o torácicas, de las cuales hay doce (una por cada costilla); (3) las vértebras lumbares, cinco en número; (4) el sacro (cinco segmentos fundidos en un hueso), y (5) el coxis (cuatro segmentos considerados como uno). Los nueve segmentos del sacro y del coxis son atravesados por diez foraminas, a través de las cuales pasan las raíces del Árbol de Vida. El nueve es el número sagrado del hombre, y existe un gran misterio oculto en el sacro y el coxis. La parte del cuerpo desde los riñones hacia abajo fue llamada la Tierra de Egipto por los antiguos Cabalistas, a la cual fueron llevados los Hijos de Israel durante la cautividad. Moisés (la mente iluminada, tal como lo significa su nombre) condujo a las tribus de Israel (las doce facultades) fuera de Egipto, elevando la serpiente de bronce en el desierto sobre el símbolo de la cruz Tao. En la base de la espina dorsal existe un pequeño centro nervioso sobre el cual nada se conoce, aunque los ocultistas creen que el simbolismo de la segunda crucifixión, la que se supone tuvo lugar en Egipto, tiene conexión con el cruce de ciertos nervios en la base de la espina dorsal. Un amigo que visitó México tuvo la gentileza de contar los anillos de las colas de las imágenes de piedra de Quetzalcoatl o Kukulcan, como se lo conoce actualmente. En casi todos los casos eran nueve en número. 
     La jerarquía cósmica que controla la constelación de Escorpión tiene el dominio de los fuegos ocultos del cuerpo humano. Para simbolizar esto, se les dio el nombre de dioses serpientes, y los sacerdotes iniciados en su misterio exhibían la serpiente enrollada en la forma de uraeus sobre su frente. Estos sacerdotes llevaban también a menudo báculos flexibles tallados en la forma de una culebra, de seis a diez pies de largo. La madera con la cual estaban construidos era especialmente tratada por un proceso ahora perdido. En cierta parte del ceremonial, los sacerdotes encorvaban los flexibles báculos en círculo, poniéndose la cola de la serpiente tallada en la boca y acompañando la operación con invocaciones secretas. Los trascendentalistas de la Edad Media hacían la misma cosa, pero no con el pleno conocimiento que poseían los antiguos sacerdotes. Los señores de Escorpión, que son los grandes iniciadores, no aceptaban a nadie en los Misterios salvo cuando el Sol se encontraba en cierto grado de Tauro, simbolizado por Apis, el Toro. Cuando el Toro llevaba el Sol entre sus cuernos, los neófitos eran admitidos. En astrología geocéntrica, esto ocurre cuando el Sol está supuestamente en el último decanato de la constelación de Escorpión. Esto no era solamente una verdad en los antiguos rituales egipcios, sino que lo es todavía en las Escuelas de Misterios. Los aspirantes a seguir la oculta senda del fuego son admitidos hasta el día de hoy sólo cuando el Sol se encuentra geocéntricamente en Escorpión y heliocéntricamente en Tauro. El grupo de estrellas que constituye la constelación de Escorpión se asemeja estrechamente a un águila con las alas desplegadas, y ésta es una de las razones por las cuales esa ave es sagrada para la Francmasonería, que es un culto del fuego. 
     Aunque los tres conductos del cordón espinal son llamados en la antigua sabiduría nagas o serpientes ondulantes, y la serpiente que no puede morir hasta la puesta del Sol fue aceptada como su símbolo, el escorpión también ha sido usado como emblema del fuego espinal. Este escorpión fue llamado Judas, el traidor, porque él es un detractor, llevando el aguijón en el sacro y el coxis. Nosotros recordamos la leyenda de Parsifal, porque el Castillo del maligno mago Klingsor, situado al pie de la montaña, en medio de un jardín de ilusión, es simplemente un símbolo de esta Ciudad de Babilonia y de la Tierra de las Sombras, donde a menudo el Hijo de Dios es tentado a sacrificar su inmortalidad. Aquí también está la escena que Goethe llamó   “Noche de Walpurgis”. Igualmente aquí la falsa luz es encadenada por mil años, como lo relató Milton en su Paraíso Perdido
       Sobre el descenso del fuego espiritual por la espina dorsal, hacia el lugar de las sombras, Milton dice: “¡Él, el Poder Omnipotente, se arrojó temerariamente flameando desde el etéreo cielo, con horrible devastación y combustión, hacia insondable perdición, para morar allí en diamantino cautiverio y bajo el castigo del fuego!”. 
   Es también desde aquí que las hordas de escorpiones se elevaron, esparciendo decadencia y destrucción en toda la tierra, como se relata en el Libro de la Revelación. Aquí está también la roca Moriah, sobre cuya cima está enterrado Hiram. Aquí acecha Tifón, el Destructor, y Satanás, que fue apedreado. Ésta es la morada de la falsa luz, para diferenciarla de la verdadera que brilla fuera de las regiones de schamayim arriba. Entre estas dos está situado el cordón espinal, una cuerda que une el Arca y el Ancla.
   Existe una leyenda entre los orientales que relata que Kundalini, la diosa del fuego serpentino espinal, habiéndose cansado del cielo, decidió visitar la nueva tierra que había sido creada en el mar del espacio. Por lo tanto, bajó por una escala de cuerdas (el cordón umbilical) desde el cielo y encontró una isla (el feto), en el Mar de Meru (los fluidos amnióticos), circundada por las montañas de la Eternidad (el corion), todo lo cual estaba dentro del huevo de Brahma (la matriz de Matripadma). Después de explorar la isla, Kundalini decidió volver a subir la escala otra vez, pero cuando lo iba a hacer, la escala fue cortada desde arriba (el cordón umbilical cortado al nacer) y la isla derivó a lo lejos en el espacio. Teniendo miedo, Kundalini se introdujo en una cueva (el plexo sacro), donde, de acuerdo con ciertas enseñanzas orientales, ella permanece enrollada como la cobra en la cesta del encantador de serpientes, de la cual puede ser atraída únicamente por las tres notas misteriosas de la flauta del encantador. Cuando Kundalini comienza a desenrollarse, asciende como una corriente serpentina de fuego a través de la médula espinal y penetra en el cerebro, donde estimula la actividad del cuerpo pituitario. 
    La espina dorsal puede dividirse horizontalmente en tres secciones. La sección inferior incluye las vértebras lumbares, junto con los segmentos que forman el sacro y el coxis, y está rodeada por un vapor de un color cárdeno e inflamado. Este vapor es de naturaleza oleosa y hace aparecer al sacro y al coxis del color de la sangre seca. Este color, sin embargo, es más bien vivo que apagado. Más arriba, hacia las vértebras lumbares, el color se vuelve más claro y de aspecto no tan inflamado. Gradualmente se torna anaranjado, y a través de la sección formada por las doce vértebras dorsales hay un dorado resplandor radiante que surge de una línea filiforme de lo que parece ser un río de fuego amarillo. Estos colores se extienden un tanto hacia afuera a lo largo de los nervios que se bifurcan desde la espina dorsal entre las vértebras. Un poco más arriba, el amarillo presenta manchas verdes, y a través de la sección cervical la corriente se vuelve de un color tenuemente azul eléctrico. Por el ida y pingala - dos conductos laterales a lo largo de la médula espinal, paralelos al tubo central, uno a cada lado -, esta corriente de fuego sube y baja incesantemente. Cuanto más arriba va ese fuego, tanto más suaves y menos brillantes son sus tonalidades y más puros y hermosos sus colores, hasta que finalmente se encuentran en una hirviente masa en fusión en el pons de la médula oblongata, donde el fuego comienza casi de inmediato a atravesar el tercer ventrículo y agita el cuerpo pituitario. 
   Santee describe esta pequeña forma como sigue: “La hipófisis (cuerpo pituitario) se compone de dos lóbulos unidos por tejido conexivo. Una capa de duramáter (diaphragma sellae) los mantiene en la fosa hipofísica. El lóbulo anterior, que es el mayor, se deriva del epitelio de la cavidad bucal, y su estructura se asemeja a la de la glándula tiroides. Sus vesículas cerradas, forradas con epitelio columnario (en parte ciliado), contienen una substancia viscosa como gelatina (pituita), que fue lo que sugirió el antiguo nombre que se daba a este cuerpo. El lóbulo anterior está ahuecado en su superficie posterior (en forma de riñón) para recibir el lóbulo posterior, el infundíbulo, en la concavidad. La hipófisis tiene una secreción interna que parece estimular el crecimiento de los tejidos conectivos y ser esencial para el desarrollo sexual.” 
   El cuerpo pituitario es el polo negativo, aunque desempeña muchas funciones en el desarrollo de la conciencia espiritual, En cierto sentido de la palabra, es el iniciador, porque "eleva" al aspirante (la glándula pineal). Siendo su polaridad femenina, el cuerpo pituitario vive conforme a su cargo de ser la eterna tentadora. En los mitos egipcios, Isis, que participa de la naturaleza del cuerpo pituitario, conjura a Ra, la Suprema Deidad del Sol (que simbólica aquí a la glándula pineal), para que le comunique su nombre sagrado, lo que así hace finalmente, El proceso fisiológico por medio del cual se realiza esta operación es digno de ser considerado detalladamente. 
    El cuerpo pituitario comienza a refulgir muy suavemente, y pequeños anillos ondeantes de luz surgen en derredor de la glándula para desvanecerse en forma gradual a corta distancia del cuerpo pituitario. Conforme continua el desenvolvimiento oculto, de acuerdo con la apropiada comprensión de las leyes del ocultismo, los anillos que manan de la glándula van haciéndose más fuertes. Éstos no están distribuidos por igual en torno del cuerpo pituitario. Los círculos se alargan por el lado que mira hacia el tercer ventrículo y llegan en graciosas parábolas a la glándula pineal. Gradualmente, conforme la corriente se va haciendo más poderosa, se aproximan más y más al durmiente ojo de Shiva, coloreando la forma de la glándula pineal con luz doradoanaranjada y poniéndola poco a poco en actividad. Bajo el suave calor y radiación del fuego pituitario, el huevo divino comienza a estremecerse y moverse y el magnífico misterio del desarrollo oculto se produce. 
    La glándula pineal es descripta así por Santee: “El cuerpo pineal (corpus pineale) es un cuerpo cónico de 6 mm (0,25 pulgadas) de alto por 4 mm (0,17 pulgadas) de diámetro unido a la cubierta del tercer ventrículo por un tallito achatado, la habenula. También se la denomina epífisis. El cuerpo pineal está situado en el fondo de 16 la fisura transversal del cerebro, directamente bajo el esplenio del cuerpo calloso y descansa entre los folículos superiores de los cuerpos cuadrigeminales, sobre la superficie posterior del cerebro medio. Está estrechamente envuelto por la piamáter. La habenula se divide en dos láminas, la dorsal y la ventral, que están separadas por el receso pineal. La lámina ventral se funde con la comisura posterior; pero la dorsal se estira hacia adelante, sobre la comisura, continuando la cubierta epitelial. El borde de la lámina dorsal se engruesa en la línea donde se une al tálamo y forma la stria medullaris thalami (estría pineal). Este engrosamiento es debido a la presencia de un manojo de fibras de la columna del fornix y la estría intermedia del centro olfatorio. Entre las estrías medulares en el extremo posterior existe una banda transversal, la commissura habenularum, a través de la cual las fibras de las estrías se entrelazan parcialmente con el núcleo habenulato en el tálamo. El interior del cuerpo pineal está compuesto por folículos cerrados, rodeados de crecimientos de tejido conexivo. Los folículos están llenos de células epiteliales, mezcladas con materia calcárea, la arena cerebral (acervulus cerebri). Los depósitos calcáreos se encuentran también en el tallo pineal y a lo largo de los plexos coroideos.” 
     “La función del cuerpo pineal es desconocida. Descartes sugiere humorísticamente que es la morada del espíritu (la arena) del hombre. En los reptiles se encuentran dos cuerpos pineales, uno anterior y otro posterior, permaneciendo este último sin desarrollar, pero el anterior forma un ojo ciclópeo rudimentario. En el “Hatteria”, un lagarto de Nueva Zelandia, se proyecta a través del foramen parietal y presenta una retina y lente imperfectos, y en su largo tallo, fibras nerviosas. El cuerpo pineal humano es probablemente homólogo con el cuerpo pineal posterior de los reptiles.” 
      La glándula pineal es un eslabón entre la conciencia del hombre y los mundos invisibles de la Naturaleza. Cuando el arco del cuerpo pituitario hace contacto con esta glándula, se producen destellos de momentánea clarividencia, pero el procedimiento para hacer trabajar constantemente ambos cuerpos juntos requiere no sólo años, sino vidas enteras de consagración y especial ejercitación fisiológica y biológica. Este tercer ojo es el ojo Ciclópeo de los antiguos, porque era un órgano de visión consciente mucho antes que los ojos físicos se formaran, si bien esta visión era más bien un sentido de cognición que de vista en esos remotos tiempos. 
   Conforme el contacto del hombre con el mundo físico aumento más plenamente, fue perdiendo su entendimiento interno juntamente con la consciente conexión con las jerarquías creadoras. Con el objeto de recuperar esta conexión, es necesario que se eleve sobre las limitaciones del mundo físico. Él no debe, sin embargo, romper su conexión con la humanidad, convirtiéndose en un recluso o en un sonador poco práctico. El ocultista no debe huir de nada; debe transmutarlo todo. En la glándula pineal hay una menuda arenilla, o arena, sobre la cual la ciencia moderna no conoce prácticamente nada. Las investigaciones han demostrado que esta arenilla no existe en los idiotas ni en los que carecen de una mentalidad debidamente organizada. Los ocultistas saben que esta arenilla es la clave de la conciencia espiritual del hombre. La misma sirve como eslabón entre la conciencia y la forma. 
    Lo expuesto bastará para dar una idea de parte del misterio de la anatomía oculta del hombre. Aquéllos que saben discernir verán en el canal espinal que llega hasta los ventrículos cerebrales - a través de ciertas puertas que la ciencia no conoce - los pasajes y cámaras de los antiguos Misterios. Y comprenderán que el fuego espiritual espinal es el candidato que está siendo iniciado. En el cuarto triangular del tercer ventrículo se confiere el Grado de Maestro Masón. Aquí el candidato es sepultado en el ataúd, y aquí, después de tres días, se levanta de entre los muertos. Los grados inferiores de los antiguos Misterios conducían a través de tortuosos pasajes donde aullidos y lamentos llenaban el aire, y las llamas del Infierno flameaban en la obscuridad. El neófito que buscaba la luz era conducido primeramente por el mundo inferior, donde tenía que luchar con extrañas bestias y oía los lamentos de las almas perdidas. Todo esto simbolizaba la propia naturaleza inferior del hombre, a través de la cual sus ideales espirituales deben elevarlo hasta la iluminación y la verdad. Los grados superiores de los Misterios se concedían en magníficos edificios de cúpula, donde los sacerdotes, vestidos con albas túnicas, salmodiaban y cantaban, y las luces de invisibles lámparas resplandecían sobre preciosas joyas. Los Misterios Mayores representaban la felicidad del alma rodeada por la luz y la verdad. Simbolizaban que el hombre se había "elevado" de entre las tinieblas de la ignorancia, alcanzando la luz de la filosofía. Platón decía que el cuerpo es el sarcófago del alma, porque comprendía que dentro de la forma existía un principio inmortal que podía liberarse de su envoltura mortal sólo mediante la muerte o la iniciación. Para los antiguos, ambas cosas eran consideradas casi sinónimas. Por esa razón Sócrates, agonizando, ordenó a sus discípulos que hicieran una ofrenda cuando muriera, igual a la que tenían que hacer los candidatos al ser iniciados en los Misterios de Eleusis. 
     El misterio del Ojo Omnividente era algunas veces simbolizado por el pavo real, porque esta ave tenía ojos en todas las plumas. En honor al ojo sagrado de la coronilla de la cabeza, los monjes de todas las naciones se afeitan la cabeza en el lugar en que se supone está situado. Los infantes que apenas han completado su recapitulación embrionaria de la lucha primitiva de la humanidad por la vida, tienen una región hipersensible cerca de la coronilla de la cabeza. El cráneo no se cierra allí inmediatamente. En algunos casos nunca se cierra, aunque generalmente las suturas se unen entre el segundo y el quinto año. La extremada sensibilidad en el área del tercer ojo suele estar acompañada de cierta clarividencia. El niño pequeño está todavía viviendo grandemente en los mundos invisibles. Mientras su organismo físico no le responde, está consciente y activo (por lo menos en cierto grado) en esos mundos con los cuales se halla conectado por la entrada abierta de la glándula pineal. Gradualmente, ciertas manifestaciones de su conciencia superior entran en su organismo  físico y cristalizan en la fina arenilla que se encuentra en esa glándula. No hay arenilla en la glándula pineal hasta que entra la conciencia. 
     No sólo estas dos glándulas de la cabeza son enormemente importantes, sino que todo el sistema glandular, en especial las glándulas endocrinas ejercen una tremenda influencia sobre el cuerpo humano, Los corpúsculos blancos de la sangre no son realmente generados ni por el páncreas ni por el bazo, sino que se forman por la actividad del doble etérico, que está conectado con la forma física a través del bazo. Una corriente continua de corpúsculos sanguíneos blancos, parcialmente etéricos, fluye del mundo invisible al organismo visible a través de la entrada del bazo. Lo mismo ocurre con el hígado, porque los corpúsculos sanguíneos rojos son hasta cierto punto una cristalización de las fuerzas astrales, pues el hígado es el portal que conduce al cuerpo astral. 
    Las siete glándulas mayores de secreción interna están bajo el control de los siete planetas, y cada una de ellas es realmente un cuerpo septenario, de la misma manera que todos los órganos vitales lo son. El corazón se divide en siete órganos completos mediante cierto proceso de anatomía oculta, lo mismo que el cerebro. El hecho de que el cerebro humano se parezca mucho en ciertos detalles - especialmente los órganos agrupados en su base - a un embrión humano andrógino, es suficiente para incitar a más amplias investigaciones. Alguna vez los médicos descubrirán que el conocimiento de los órganos y funciones del cuerpo humano es el método más importante y completo para comprender las religiones de todo el mundo, porque todas las religiones - aun las más primitivas - están basadas en las funciones de la forma humana. No fue, pues, sin razón, que los antiguos sacerdotes colocaron en el dintel de los templos la inmortal sentencia: 
HOMBRE, CONÓCETE A TI MISMO. 


del libro de Manlly Palmer Hall
MELQUISEDEC Y EL MISTERIO DEL FUEGO


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domingo, 3 de abril de 2016

El Tabernáculo en el Desierto MANLY HALL De la obra “The Secret Teachings of All Ages”


El Tabernáculo en el Desierto 
MANLY HALL 
De la obra “The Secret Teachings of All Ages” 

No hay duda de que mucho del material registrado en los primeros cinco libros del Viejo Testamento se deriva de los rituales introductorios de los Misterios Egipcios. Los sacerdotes de Isis eran profundamente versados en el saber oculto, y los israelitas durante su cautiverio en Egipto aprendieron de ellos muchas cosas con respecto a la significación de la Divinidad y la manera de adorarla. La autoría de los primeros cinco libros del Viejo Testamento se atribuye generalmente a Moisés, pero si fue el escritor real de ellos o no es un asunto de controversia. Hay considerable evidencia para substanciar la hipótesis de que el Pentateuco fue compilado en una fecha muy posterior, de las tradiciones orales. Con respecto a la autoría de estos libros, Thomas Inman hace una declaración bastante sorprendente: "Es verdad que tenemos libros que aparentan ser los libros de Moisés; por lo tanto hay, o han habido, libros que aparentan ser escritos por Homero, Orfeo, Enoch, Mormon, y Junius; sin embargo la existencia de los escritos, y la creencia de que fueron escritos por aquellos cuyos nombre ostentan, no son evidencias reales de los hombres o la autenticidad de los trabajos evocados por sus nombres. Es verdad también que se hable de Moisés ocasionalmente en los tiempos de los primeros Reyes de Jerusalén; pero es claro que estos pasajes son escritos por una mano posterior, y han sido introducidos en los lugares donde se encuentran, con la intención definida de hacer aparecer que el legislador era conocido de David y Salomón." (Ver Fes Antiguas Personificadas en Nombres Antiguos.) 

Mientras que este notable erudito sin duda tenía mucha evidencia para apoyar su creencia, parece que esta declaración es algo demasiado radical en carácter. Está aparentemente basada en el hecho de que Thomas Inman dudaba de la existencia histórica de Moisés. Esta duda estaba basada en la semejanza etimológica de la palabra Moisés al nombre antiguo del sol. Como resultado de estas deducciones, Inman buscó probar que el Legislador de Israel fue meramente otra forma del mito solar omnipresente. Mientras que Inman demostraba que transponiendo dos de las letras antiguas de la palabra Moisés (משה) se convirtía en Shemmah (שמה), una denominación del globo celestial, parece haber pasado por alto el hecho de que en los Misterios antiguos con frecuencia se les daba a los iniciados nombres sinónimos al sol, para simbolizar el hecho de que se había logrado la redención y la regeneración del poder solar dentro de sus propias naturalezas. Es mucho más probable que el hombre que conocemos como Moisés fuese un representante acreditado de las escuelas secretas, trabajando--como muchos otros emisarios han trabajado--para instruir a las razas primitivas en los misterios de sus almas inmortales. 

El verdadero nombre del Gran Padre de Israel que es conocido en la historia como Moisés probablemente nunca se averiguará. La palabra Moisés, cuando se entiende en su sentido esotérico egipcio, significa que ha sido admitido en las Escuelas de Misterio de Sabiduría y ha salido para enseñar al ignorante con respecto a la voluntad de los dioses y los misterios de la vida, ya que estos misterios fueron explicados dentro de los templos de Isis, Osiris, y Serapis. Hay mucha controversia con respecto a la nacionalidad de Moisés. Algunos afirman que era judío, adoptado y educado por la casa gobernante de Egipto; otros sostienen la opinión de que era totalmente de sangre egipcia. Hasta algunos creen que él era idéntico al inmortal Hermes, ya que estos dos ilustres fundadores de los sistemas religiosos recibieron tablas del cielo supuestamente escritas por el dedo de Dios. Las historias contadas con respecto a Moisés, su descubrimiento en la barcaza de juncos por la hija del Faraón, su adopción en la familia real de Egipto, y su posterior revuelta contra la autocracia egipcia coincide exactamente con ciertas ceremonias a través de las cuales pasaron los candidatos de los Misterios Egipcios en sus peregrinajes ritualísticos en búsqueda de la verdad y el entendimiento. La analogía también puede rastrearse en los movimientos de los cuerpos celestes. 

No es extraño de que el erudito Moisés, iniciado en Egipto, debiera enseñar a los judíos una filosofía que contuviera los principios más importantes del esoterismo egipcio. Las religiones de Egipto en el tiempo del cautiverio israelita eran mucho más antiguas de lo que los mismos egipcios se dieran cuenta. Las historias eran difíciles de compilar en esos días, y los egipcios estaban satisfechos de rastrear su raza hasta un período mitológico cuando los dioses mismos caminaban por la tierra y con su propio poder establecieron el Imperio Doble del Nilo. Los egipcios no fantaseaban con que estos divinos progenitores eran los Atlantes, que, forzados a abandonar sus siete islas debido a cataclismos volcánicos, habían emigrado a Egipto--por entonces una colonia atlante--donde establecieron un gran centro filosófico y literario de civilización que posteriormente iba a influir profundamente en las religiones y la ciencia de innumerables razas y pueblos. Hoy Egipto está olvidado, pero las cosas egipcias siempre serán recordadas y reverenciadas. Egipto está muerto--sin embargo vive inmortal en su filosofía y arquitectónica. 

Así como Odín fundó sus Misterios en Escandinavia, y Quexalcoatl en México, así Moisés, trabajando por entonces con los pueblos nómades de las doce tribus de Israel, estableció en medio de ellos su escuela secreta y simbólica, que se ha llegado a conocer como Los Misterios del Tabernáculo. El Tabernáculo de los Judíos era meramente un templo diseñado a semejanza de los templos de Egipto, y transportable para satisfacer las necesidades de esa disposición errante de la que eran famosos los israelitas. Todas las partes del Tabernáculo y el cerramiento que lo rodeaba eran simbólicas de una gran verdad natural o filosófica. Para el ignorante no era sino un lugar para traer ofrendas y en el cual hacer sacrificios; para el sabio era un templo de conocimiento, sagrado al Espíritu Universal de la Sabiduría. 

Mientras que las más grandes mentes de los mundos judío y cristiano se han dado cuenta de que la Biblia es un libro de alegorías, pocos parecen haberse tomado el trabajo de investigar sus símbolos y parábolas. Mientras que Moisés instituía sus Misterios, se dice que le ha dado a unos cuantos iniciados elegidos ciertas enseñanzas orales que nunca podrían ser escritas pero que habían de preservarse de una generación para la próxima por transmisión de boca en boca. Estas instrucciones fueron en forma de claves filosóficas, por medio de las cuales se hicieron alegorías para revelar su significación oculta. Estas claves místicas para sus sagradas escrituras fueron llamadas por los judíos Qabbalah (Cabala, Kaballah). 

El mundo moderno parece haber olvidado la existencia de aquellas enseñanzas no escritas que explicaban satisfactoriamente las aparentes contradicciones de las Escrituras escritas, ni recuerda que los paganos designaron a su Jano de dos caras como el custodio de la llave del Templo de la Sabiduría. Jano ha sido metamorfoseado en San Pedro, simbolizado con tanta frecuencia sosteniendo en la mano la llave de la puerta del cielo. Las llaves de oro y plata del "Vicario de Dios en la Tierra," el Papa, simboliza esta "doctrina secreta" que, cuando se entiende apropiadamente, abre el cofre de los tesoros de la Cábala judía y cristiana. 

Los templos del misticismo egipcio (de los cuales se copió el Tabernáculo) eran--de acuerdo con sus propios sacerdotes--representaciones en miniatura del universo. El sistema solar siempre fue considerado como un gran templo de iniciación, al que los candidatos entraban a través de las puertas del nacimiento; después de andar por los tortuosos pasillos de la existencia terrenal, finalmente se aproximaban al velo del Gran Misterio--la Muerte-- a través de cuya puerta desaparecían nuevamente en el mundo invisible. Sócrates sutilmente le recordaba a sus discípulos que la Muerte era, en realidad, la gran iniciación, ya que sus últimas palabras fueron: "Crito, le debo un gallo a Asclepios; ¿te vas a acordar de pagar la deuda?" (Como el gallo era sagrado para los dioses y el sacrificio de esta ave acompañaba la introducción del candidato en los Misterios, Sócrates insinuó que estaba a punto de tomar su gran iniciación.) 

La vida es el gran misterio, y solo aquellos que pasan exitosamente a través de sus pruebas, interpretándolas correctamente y extrayendo la esencia de la experiencia de allí, logran la verdadera comprensión. Así, se construyeron templos con la forma del mundo y sus rituales se basaron en la vida y sus innumerables problemas. No solo el Tabernáculo en sí fue diseñado de acuerdo con el misticismo egipcio; sus utensilios eran también de la antigua y aceptada forma. El Arca



De Antigüedades de Montfaucon. 

Es en esta forma que es generalmente imaginado Jehová por los Cabalistas. El dibujo tiene la intención de representar al Demiurgo de los griegos y los gnósticos, llamado por los griegos "Zeus," el Mortal Inmortal, y por los hebreos "YHVH." 
p. 134 

de la Alianza en sí era una adaptación del Arca Egipcia, hasta en las figuras arrodilladas sobre su cubierta. Los bajo-relieves en el Templo de Philæ muestran a los sacerdotes egipcios que llevan su Arca--que se parece mucho al Arca de los judíos--sobre sus hombros por medio de varas como aquellas descriptas en el Éxodo. La siguiente descripción del Tabernáculo y sus sacerdotes está basado en el relato de su construcción y ceremonias registrados por Josephus en el Tercer Libro de su Antigüedades de los Judíos. Las referencias de la Biblia son de una Biblia "Breeches" (famosa por su interpretación del séptimo verso del tercer capítulo del Génesis), impreso en Londres en 1599, y las citas son reproducidas en su ortografía y puntuación original.

De: El Tabernáculo en el Desierto 
MANLY HALL 
De la obra “The Secret Teachings of All Ages”


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LA CONSTRUCCIÓN DEL TABERNÁCULO



LA CONSTRUCCIÓN DEL TABERNÁCULO 

Moisés, hablando por Jehová, el Dios de Israel, designó a dos arquitectos para vigilar la construcción del Tabernáculo. Ellos eran Besaleel, hijo de Uri, de la tribu de Judá, y Aholiab, hijo de Ahisamach, de la tribu de Dan. La popularidad de ellos era tan grande que fueron también la elección unánime de la gente. Cuando Jacob en su lecho de muerte bendijo a sus hijos (ver Genesis xlix), le asignó a cada uno un símbolo. El símbolo de Judá era un león; el de Dan una serpiente o un ave (posiblemente un águila). El león y el águila son dos de las cuatro bestias de los Querubines (los signos fijos del zodíaco); y los alquimistas rosacruces mantenían que la Piedra Misteriosa de los Sabios (el Alma) se componía de la ayuda de la Sangre del León Rojo y el Gluten del Águila Blanca. Parece probable que hay una relación mística oculta entre el fuego (el León Rojo), el agua (el Águila Blanca), como se usaban en la química oculta, y los representantes de estas dos tribus cuyos símbolos eran idénticos a estos elementos alquímicos. 

Como el Tabernáculo era la morada de Dios entre los hombres, de la misma manera el cuerpo del alma en el hombre es la morada de su naturaleza divina, alrededor del cual se junta una constitución material doce veces mayor de la misma manera en que las tribus de Israel acampaban alrededor del cerramiento sagrado a Jehová. La idea de que el Tabernáculo era realmente simbólico de una verdad espiritual invisible fuera de la comprensión de los Israelitas está substanciada por una declaración hecha en el octavo capítulo de Hebreos: "Los cuales sirven de modelo y sombra de las cosas celestiales, como Moisés fuera advertido por Dios, cuando estaba a punto de terminar el Tabernáculo." Aquí encontramos el lugar físico material de adoración llamado "sombra" o símbolo de una institución espiritual, invisible pero omnipotente. 

Las especificaciones del Tabernáculo están descriptas en el libro del Éxodo, capítulo veinticinco: "Entonces el Señor habló con Moisés, y le dijo, Habla con los hijos de Israel para que me traigan una ofrenda, de todos los hombres que la dieren voluntariamente, de corazón, tomareis la ofrenda para mí. Y esta es la ofrenda que tomareis de ellos, oro y plata, y cobre, y seda azul, y púrpura, y escarlata, y lino fino y pelo de cabra. Y cueros de carnero teñidos de rojo, y pieles de tejones, y madera de acacia, aceite para la luminaria, especias para el aceite de la unción, y para el sahumerio aromático, piedras de onix, y piedras de engastes para el Efod, y para el peto. También harán un Santuario para mí, para que pueda habite entre ellos. Conforme a todo lo que yo te muestre, el diseño del Tabernáculo, y el diseño de todos sus utensilios, así lo haréis." 

El atrio del Tabernáculo era un área cerrada, cincuenta codos de ancho y cien codos de largo, circunscrito por una pared de cortinas de lino colgadas de pilares de bronce cinco codos de separación. (El codo es un estándar de medida antiguo, su longitud es igual a la distancia entre el codo y el punto extremo del dedo índice, aproximadamente dieciocho pulgadas.) Había veinte de estos pilares en cada uno de los lados largos y diez en el más corto. Cada pilar tenía una base de cobre y un capitel de plata. El Tabernáculo siempre se colocaba con los lados más largos mirando al norte y al sur y los lados más cortos mirando al este y al oeste, con la entrada al este, mostrando así la influencia de la primitiva adoración al sol. 

El atrio externo servía el principal propósito de aislar la tienda del Tabernáculo propiamente dicho, que se encontraba en el medio del cerramiento. En la entrada al patio, que estaba en la cara oriental del rectángulo, se encontraba el Altar del Incienso, hecho de platos de cobre sobre madera y ornamentados con los cuernos de toros y carneros. Más adentro, pero en línea con este altar, se hallaba la Fuente de Purificación, un gran receptáculo que contenía agua para las abluciones sacerdotales. La Fuente era doble en su construcción, la parte superior era un gran cuenco, probablemente cubierto, que servía como fuente de suministro para un lavabo inferior en la que los sacerdotes se bañaban antes de participar en los varios ceremoniales. Se supone que esta Fuente estaba incrustada con espejos de metal de las mujeres de las doce tribus de Israel. 

Las dimensiones del Tabernáculo en sí eran las siguientes: "Su longitud, cuando fue erigido, era de treinta codos, y su ancho era de diez codos. Una de sus paredes esta en el sur, y la otra estaba expuesta al norte, y en la parte trasera del mismo quedaba el oeste. Era necesario que su altura fuera igual a su ancho (diez codos)." (Josephus.) 

Es la costumbre de los bibliólogos dividir el interior del Tabernáculo en dos habitaciones: una habitación de diez codos de ancho, diez codos de alto, y veinte codos de largo, que fue llamado el Lugar Santo y contenía tres muebles especiales, a saber, el Candelabro de SieteBrazos, la Mesa de los Panes, y el Altar del Incienso; la otra habitación diez codos de ancho, diez codos de alto, y diez codos de largo, que se llamaba el Santo de los Santos y contenía un solo mueble--el Arca de la Alianza. Las dos habitaciones estaban separadas entre sí por un velo ornamental sobre el cual estaban bordadas muchos tipos de flores, pero ningún animal o figura humana. 

Josephus da indicios que había un tercer compartimiento que estaba formado subdividiendo el Lugar Santo, al menos hipotéticamente, en dos cámaras. El historiador judío no es muy explicito en su descripción de esta tercera habitación, y la mayoría de los escritores parecen haber pasado de alto completamente e ignorado este punto, aunque Josephus enfáticamente establece que el mismo Moisés dividió la tienda interna en tres secciones. El velo que separaba el Lugar Sagrado del Santo de los Santos estaba colgado de cuatro pilares, que probablemente indicaban de una manera sutil los cuatro elementos, mientras que en la entrada de la tienda propiamente dicha los judíos colocaron siete pilares, que se referían a los siete sentidos y a las siete vocales del Nombre Sagrado. Que posteriormente solo se mencionen cinco pilares puede explicado por el hecho de que en el momento presente el hombre tiene solo cinco sentidos desarrollados y cinco vocales activas. El antiguo escritor judío de The Baraitha trata las cortinas de la siguiente manera: 

"Se habían provisto diez cortinas de azul, de púrpura, y escarlata, y lino finamente tejido. Como se dice, 'Además harás el Tabernáculo con diez cortinas de lino finamente tejido, y azul, y púrpura, y escarlata.' * * * Se habían provisto once cortinas de pelo de cabra, la longitud de cada una era treinta codos, * * *. Rabí Judá dijo, 'Había dos mantas-la inferior de pieles de carneros teñidas de rojo, y la superior de pieles de tejones. '''

Calmet es de la opinión que la palabra hebrea traducida como "tejón" realmente significa "púrpura oscuro" y por lo tanto no se refería a ningún animal en particular, sino probablemente a una tela laboriosamente tejida a prueba de agua de color oscuro e inconspicuo. Durante el tiempo de los errantes de Israel a través del desierto, se supone que un pilar de fuego se cernía sobre Tabernáculo a la noche, mientras que una columna de humo viajaba con él durante el día. Esta nube era llamada por los judíos la Shekhinah y era simbólica de la presencia del Señor. En uno de los primeros libros judíos rechazados en el momento de la compilación del Talmud, aparece la siguiente descripción de la Shekhinah:

"Entonces una nube cubrió la tienda de la congregación, y la Gloria del Señor llenó el Tabernáculo. Y esa fue una de las nubes de gloria, que sirvió a los israelitas en el desierto cuarenta años. Una a la derecha, y una a la izquierda, y una delante de ellos, y una detrás de ellos. Y una sobre ellos, y una nube habitando en el medio (y la nube, la Shekhinah que estaba en la tienda), y el pilar de la nube que se movía ante ellos, haciendo bajos ante ellos los lugares altos, y haciendo altos ante ellos los lugares altos, y matando serpientes y escorpiones, y quemando espinas y raíces, y guiándolos en forma recta." (De The Baraitha, el Libro del Tabernáculo.) 

De: El Tabernáculo en el Desierto 
MANLY HALL 
De la obra “The Secret Teachings of All Ages”


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LOS MOBILIARIOS DEL TABERNÁCULO


LOS MOBILIARIOS DEL TABERNÁCULO 

No hay duda de que el Tabernáculo, sus mobiliarios y ceremoniales, cuando son considerados esotéricamente, son análogos a la estructura, órganos, y funciones del cuerpo humano. A la entrada de la corte externa del Tabernáculo estaba el Altar del Incienso, de cinco codos de largo y cinco codos de ancho pero solo tres codos de alto. Su superficie superior era una parrilla bronce sobre la cual se colocaba el sacrificio, mientras que abaja había un espacio para el fuego. Este altar suponía 


Del Diccionario de la Santa Biblia de Calmet.

El orden de las piedras y la tribu sobre la cual cada una administraba estaban, de acuerdo con Calmet, como en el diagrama anterior. Estas gemas, de acuerdo con los Rosacruces, eran simbólicas de las doce grandes cualidades y virtudes: Iluminación, Amor, Sabiduría, Verdad, Justicia, Paz, Equilibrio, Humildad, Fe, Fortaleza, Alegría, Victoria. 
p. 135


que un candidato, cuando entra por primera vez a los precintos del santuario, debe ofrecer sobre el altar de bronce no un pobre inofensivo toro o carnero sino su correspondencia dentro de su propia naturaleza. El toro, siendo simbólico de robustez, representaba su propia constitución densa que debe ser quemada por el fuego de su Divinidad. (El sacrificio de bestias, y en algunos casos de seres humanos, sobre los altares de los paganos fue el resultado de su ignorancia con respecto al principio fundamental subyacente al sacrificio. No se dieron cuenta que sus ofrendas deben provenir desde el interior de su propia naturaleza para que sean aceptables.) 

Más al oeste, en línea con el Altar de Bronce, estaba la Fuente de Purificación ya descripta. Significaba al sacerdote que debería limpiar no solo su cuerpo sino también su alma de todas las manchas de impureza, ya que ninguno que no esté limpio tanto en cuerpo como en mente puede ingresar en la presencia de la Divinidad y vivir. Más allá de la Fuente de Purificación estaba la entrada del Tabernáculo propiamente dicho, mirando al este, para que los primeros rayos del sol naciente pudieran entrar e iluminar la cámara. Entre los pilares incrustados se podían ver el Lugar Santo, una cámara misteriosa, sus paredes colgadas con magníficas cortinas bordadas con los rostros de Querubines. 

Contra la pared del lado sur del Lugar Santo se encontraba el gran Candelabro, o velador, de oro batido, que se creía pesaba alrededor de cien libras. De su eje central se desprenden seis brazos, cada uno finalizando con una depresión en forma de copa en la cual se hallaba una lámpara de aceite. Había siete lámparas, tres sobre los brazos de cada lado y una sobre el vástago central. El Candelabro estaba ornamentado con setenta y dos almendras, botones en relieve, y flores. Josephus dice setenta, pero donde quiera que sea usado este número Redondo por los judíos realmente significa setenta y dos. En frente del Candelabro, contra la pared norte, había una mesa con doce hogazas de Pan en dos pilas de seis hogazas cada una. (Calmet es de la opinión que el pan no estaba apilado sino desparramado en la mesa en dos filas, cada una conteniendo seis panes.) Sobre esta mesa también estaban dos incensarios encendidos, que estaban colocados sobre la parte superior de las pilas de Pan de manera tal que el humo del incienso pudiera ser un aroma aceptable al Señor, portando con él en su ascenso el alma del Pan. 

En el centro de la habitación, casi contra la partición que conducía al Santo de los Santos, se encontraba el Altar del Incienso, hecho de madera enchapada con láminas doradas. Su ancho y largo eran cada uno de un codo y su altura era de dos codos. Este altar era simbólico de la laringe humana, de las cuales las palabras de la boca del hombre ascienden como una ofrenda aceptable al Señor, ya que la laringe ocupa la posición en la constitución del hombre entre el Lugar Santo, que es el tronco de su cuerpo, y el Santo de los Santos, que es la cabeza con sus contenidos. 

Nadie podía ingresar en el Santo de los Santos excepto el Sumo Sacerdote, y él solamente a ciertas horas prescritas. La habitación no contenía ningún mobiliario excepto el Arca de la Alianza, que se encontraba contra la pared occidental, en frente de la entrada. En el Éxodo se indican las dimensiones del Arca como de dos codos y medio de longitud, un codo y medio su ancho y un codo y medio su altura. Estaba hecha de madera de acacia, enchapada en oro por dentro y por fuera, y contenía las sagradas tablas de la Ley entregadas a Moisés sobre el Sinai. La cubierta del Arca tenia la forma de un plato dorado sobre el cual se arrodillaban dos misteriosas criaturas llamadas Querubines, mirándose entre sí, con alas arqueadas por encima de la cabeza. Era sobre en este asiento de gracia entre las alas de los celestiales que el Señor de Israel descendía cuando deseaba comunicarse con su Sumo Sacerdote. 

Los mobiliarios del Tabernáculo fueron realizados para que fueran convenientemente portátiles. Cada altar e implemento de cualquier tamaño fue suministrado con varas que podían ponerse: a través de anillos; por este medio podía ser levantado y transportado por cuatro o más portadores. Las varas nunca fueron removidas del Arca de la Alianza hasta que fue finalmente colocada en el Santo de los Santos de la Casa Eterna, el Templo del Rey Salomón. 

No hay duda de que los judíos de los primeros tiempos se dieron cuenta, al menos en parte, de que su Tabernáculo era una estructura simbólica. Josephus se dió cuenta de eso y mientras que fue severamente criticado porque interpretó el simbolismo del Tabernáculo de acuerdo con el paganismo egipcio y griego, su descripción de los significados secretos de sus cortinas y mobiliarios bien merecen consideración. Dice: "Cuando Moisés distinguió al Tabernáculo en tres partes, y permitió dos de ellas a los sacerdotes, como un lugar accesible y común, él simbolizó la tierra y el mar, siendo estos de acceso general para todos; pero distinguió la tercera división para Dios, porque el cielo es inaccesible a los hombres. Y cuando ordenó que se colocaran doce panes sobre al mesa, simbolizó el año, como distinguido en tantos meses. Al ramificar el candelabro en setenta partes, él secretamente insinuó el Decani, o las setenta divisiones de los planetas; y con respecto a las siete lámparas sobre los candelabros, ellas se referían al curso de los planetas, de los cuales ese es el número. Los velos también, que estaban compuestos de cuatro cosas, declaraban los cuatro elementos; ya que el lino liso era apropiado para significar la tierra, porque el lino crece de la tierra; el púrpura significaba el mar, porque se tiñe de ese color por la sangre de un crustáceo marino; el azul es apropiado para significar el aire; y el escarlata será naturalmente una indicación del fuego. 

"Puesto que la vestimenta del Sumo Sacerdote está hecha de lino, significaba la tierra; el azul denotaba el cielo, siendo como el rayo en sus granadas, y en el ruido de las campanillas que parecían truenos. Y en cuanto al Efod, demostró que Dios había hecho el universo de cuatro (elementos); y en cuanto al oro entrelazado,  se relacionaba con el esplendor por el cual se iluminan todas las cosas. Él también designó al peto como el lugar en el medio del Efod, que se parecía a la tierra, por aquella tiene el mismísimo lugar medio del mundo. Y la faja que envolvía al Sumo Sacerdote significaba el océano, ya que va alrededor e incluye el universo. Cada una de las sardónices nos declara el sol y la luna, aquellas, quiero decir, que estaban en la naturaleza de los botones sobre los hombros del Sumo Sacerdote. Y en cuanto a las doce piedras, si entendemos por ellas los meses, o si entendemos el número igual al de los signos de ese círculo que los griegos llaman el Zodiaco, no nos equivocaremos en su significado. Y en cuanto a la mitra, que era de color azul, me parece que significa el cielo; porque cómo de otra manera podría inscribirse el nombre de Dios en ella? Que también estaba ilustrada con una corona, y que además era de oro, es debido a ese esplendor con el que se satisface a Dios." Es también simbólicamente significativo que el Tabernáculo fuera construido en siete meses y dedicado a Dios en el momento de la luna nueva. 

Los metales usados en la construcción del Tabernáculo eran todos emblemáticos. El oro representa la espiritualidad, y las láminas doradas colocadas sobre la madera de acacia eran emblemas de la naturaleza espiritual que glorifica la naturaleza humana simbolizada por la madera. Los Místicos han enseñado que el cuerpo físico del hombre está rodeado por una serie de cuerpos invisibles de diversos colores y gran esplendor. En la mayoría de las personas la naturaleza espiritual está oculta y encarcelada en la naturaleza material, pero en unos cuantos esta constitución interna ha sido exteriorizada y la naturaleza espiritual está en el exterior, de manera que rodea la personalidad del hombre con gran brillantez. 

La plata, usada como capiteles para los pilares, tiene su referencia a la luna, que era sagrada para los judíos y egipcios por igual. Los sacerdotes celebraban ceremonias ritualísticas secretas en el momento de la luna nueva y la luna llena, siendo ambos períodos sagrados para Jehová. La plata, así enseñaban los antiguos, era oro con su rayo de sol virado hacia adentro en lugar de ser exteriorizado. Mientras que el oro simbolizaba el alma espiritual, la plata representaba la naturaleza humana del hombre purificada y regenerada. 

El cobre usado en los altares externos era una sustancia compuesta que consistía de una aleación de metales preciosos y base. Así, representaba la constitución del individuo promedio, que es una combinación tanto de elementos superiores como inferiores. 

Las tres divisiones del Tabernáculo deberían tener un interés especial para los Francmasones, porque representan los tres grados de la Logia Azul, mientras que las tres órdenes de sacerdotes que servían al Tabernáculo están preservadas en la Masonería moderna como el Aprendiz, el Compañero Artesano, y el Maestro Masón. Los isleños hawaianos construyeron un Tabernáculo no muy diferente al de los judíos, excepto que sus habitaciones estaban una sobre la otra y no una detrás de otra, como en el caso del Tabernáculo de los israelitas. Las tres habitaciones también son las tres cámaras importantes de la Gran Pirámide de Giza. 

De: El Tabernáculo en el Desierto  
MANLY HALL 
De la obra “The Secret Teachings of All Ages”


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LAS VESTIMENTAS DE LA GLORIA



LAS VESTIMENTAS DE LA GLORIA 

Como se explicara en la cita de Josephus, las vestimentas y adornos de los sacerdotes judíos tenían una significación secreta, y aún hasta hoy hay un lenguaje religioso cifrado oculto en los colores, formas, y usos de las prendas sagradas, no sólo entre los sacerdotes cristianos y judíos sino también entre las religiones paganas. Las vestimentas de los sacerdotes del Tabernáculo se llamaban Cahanææ; aquellas del Sumo Sacerdote se denominaban Cahanææ Rabbæ. Sobre la Machanese, una prenda interior que se parece a pantalones cortos, usaban el Chethone, una túnica de lino finamente tejida, que llegaba al piso y tenía mangas largas atadas a los brazos del que la usaba. Una faja brillantemente bordada, enroscada varias veces alrededor de la cintura (un poco más alta de lo que se acostumbra), con un pendiente colgante en el frente, y un gorro de lino muy ajustado, denominado Masnaemphthes, completaba el traje de un sacerdote común.



De Mosaize Historie der Hebreeuwse Kerke. 

La vestimenta del Sumo Sacerdote de Israel era denominado con frecuencia "Las Prendas de la Gloria", porque se parecían a la naturaleza regenerada y espiritualizada del hombre, simbolizada por una vestimenta que todos deben tejer de las hebras del carácter y la virtud antes de que se puedan convertir en Altos Sacerdotes a la manera de la Orden de Melchizedek. 
p. 136 

Las vestimentas de los Altos Sacerdotes eran las mismas que las de aquellos de grados menores, excepto que se agregaban determinadas prendas y adornos. Sobre la túnica especialmente tejido de lino blanco el Sumo Sacerdote usaba un hábito sin costura y sin mangas, de color azul-cielo y que le llegaba a los pies. Se llamaba Meeir y estaba ornamentado con un borde alternado de campanillas doradas y granadas. En el Eclesiastés (uno de los libros rechazados de la Biblia moderna), se describen estas campanillas y su propósito con las siguientes palabras: "Y él se rodeaba con granadas, y con muchas campanillas doradas a su alrededor, que a medida que pasaba, producían un sonido y un ruido que podría oírse en el templo, como un conmemorativo a los hijos de su pueblo." El Meeir también estaba ceñido con una faja veteada finamente bordada y con un filamento de oro insertado a través del bordado. 

El Efod, vestimenta corta descrita por Josephus parecida a un abrigo o una chaqueta, se usaba sobre la parte superior del Meeir. Las hebras de los cuales se tejía el Efod eran de muchos colores, probablemente rojos, azules, purpuras, y blancos, como las cortinas y mantas del Tabernáculo. También se tejían finos filamentos de oro en la tela. El Efod se abrochaba en cada hombro con un gran onix en forma de botón, y se grababan sobre estas piedras los nombres de los doce hijos de Jacob, seis sobre cada una. Se suponía que estos botones de onix tenían poderes de oráculo, y cuando el Sumo Sacerdote hacía ciertas preguntas, emitían una brillantez celestial. Cuando se iluminaba el onix sobre el hombre derecho, significaba que Jehová contestaba afirmativamente la pregunta del Sumo Sacerdote, y cuando brillaba el izquierdo, indicaba una respuesta negativa a la pregunta.

En el medio de la superficie frontal del Efod había un espacio para acomodar el Essen, o Peto de la Rectitud y Profecía, que, como su nombre lo indica, era también un oráculo de gran poder. Este peto era aproximadamente de forma cuadrada y consistía en una montura de bordados en los cuales se colocaban doce piedras, cada una sostenida en una cavidad de oro. Debido al gran peso de sus piedras, cada una de las cuales era de tamaño considerable e inmenso valor, el peto estaba sostenido en su posición por cadenas y cintas doradas especiales. Las doce piedras del peto, como las piedras de onix en los hombros del Efod, tenían el misterioso poder de encenderse con Gloria Divina y así servir como oráculos. Con respecto al extraño poder de estos símbolos destellantes de las doce tribus de Israel, Josephus escribe: 

"Sin embargo mencionaré lo que es aún más maravilloso que esto: En cuanto Dios declaró de antemano, por aquellas doce piedras que el Sumo Sacerdote ponía sobre su pecho y que estaban insertas en su peto, cuando debieran ser victoriosos en la batalla, porque tan grande esplendor brillaba de ellas antes de que el ejército comenzara a marchar, que todo el pueblo estaba sensible de la presencia de Dios en su ayuda. De donde ocurrió que esos griegos, que tenían veneración por nuestras leyes, porque posiblemente no podían contradecir esto, llamaron al peto, 'el Oráculo'." El escritor después agrega que las piedras cesaron de encenderse y brillar unos doscientos años antes de que escribiera su historia, porque los judíos habían violado las leyes de Jehová y el Dios de Israel ya no estaba satisfecho con Su pueblo elegido. 

Los judíos aprendieron astronomía de los egipcios, y no es improbable que las doce joyas del peto fueran simbólicas de las doce constelaciones del zodíaco. Estas doce jerarquías celestiales eran admiradas como joyas que adornaban el peto del Hombre Universal, el Macroprosophus, al que se refiere en el Zohar como El Anciano de los Días. El número doce frecuentemente aparece entre los pueblos antiguos, que en casi todos los casos tenía un panteón que consistía en doce semidioses y diosas presididos por El Hombre Invencible, que era El Mismo sujeto al Incomprensible Padre de Todo. Este uso del número doce se nota especialmente en los escritos judíos y cristianos. Los doce profetas, los doce patriarcas, las doce tribus, y los doce Apóstoles--cada grupo tiene un determinado significado oculto, ya que cada uno se refiere al Divino Duodécimo, o Deidad Doce Veces Mayor, cuyas emanaciones se manifiestan en el Universo tangible creado a través de doce canales individualizados. La doctrina secreta también cautivó a los sacerdotes que las joyas representaban centros de vida dentro de sus propias constituciones, que cuando se desplegaban de acuerdo con las instrucciones esotéricas del Templo, eran capaces de absorber dentro de sí e irradiar nuevamente la luz Divina de la Deidad. (Las flores de loto de la India Oriental tienen un significado similar.) Los Rabíes han enseñado que cada hebra de lino retorcido usada para tejer las cortinas y ornamentaciones del Tabernáculo consistían en veinticuatro hilos separados, recordando a los entendidos que la experiencia, ganada durante las veinticuatro horas del día (simbolizadas en la Masonería por la regla de veinticuatro pulgadas) se convierte en hebras de las cuales se tejen las Prendas de la Gloria.

de: El Tabernáculo en el Desierto 
MANLY HALL 
De la obra “The Secret Teachings of All Ages”


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EL URIM Y THUMMIM


EL URIM Y THUMMIM 

En el dorso del Essen, o peto, había un bolsillo que contenía objetos misteriosos--el Urim y Thummim. Además del hecho que se usaban en adivinación, poco se sabe ahora sobre estos objetos. Algunos escritores argumentan que eran pequeñas piedras (parecidas a los fetiches aún reverenciados por ciertos pueblos aborígenes) que los israelitas habían traído con ellos de Egipto debido a su creencia de que poseían poder divino. Otros creen que el Urim y Thummim eran en forma de dados, usados para decidir eventos siendo lanzados en el suelo. Algunos han mantenido que eran meramente nombres sagrados, escritos sobre placas de oro y llevados como talismanes. "De acuerdo con algunos, el Urim y el Thummim significan 'luces y perfecciones,' o 'luz y verdad' que presenta una sorprendente analogía con las dos figuras de Re (Ra) y Themi en el peto usado por los egipcios." (Las Fes del Mundo de Gardner.) 

No menos sorprendente de las vestimentas del Sumo Sacerdote era su gorro, o tocado. Sobre el gorro blanco liso del sacerdote común este dignatario usaba un lienzo exterior azul y una corona de oro, la corona consistía de tres bandas, una sobre la otra como la mitra triple de los Magos persas. Esta corona simbolizaba que el Sumo Sacerdote regía no solo sobre los tres mundos que habían diferenciado los antiguos (cielo, tierra, e infierno), sino también sobre las triples divisiones del hombre y el universo--los mundos espiritual, intelectual, y material. Estas divisiones también están simbolizadas por los tres departamentos del Tabernáculo propiamente dicho. 

En la parte superior del tocado había una taza diminuta de oro, realizada con forma de flor. Esto significaba que la naturaleza del sacerdote era receptiva y que tenía un recipiente en su propia alma que, como una copa, era capaz de capturar las aguas eternas de la vida derramándose sobre él desde los cielos. Esta flor sobre la corona de su cabeza es similar en su significado esotérico a la rosa que crece del cráneo, tan famosa en la simbología templaria. Los antiguos creían que la naturaleza espiritual que escapaba del cuerpo se elevaba a través de la coronilla de la cabeza; así, el cáliz como flor, o copa, simbolizaba también la conciencia espiritual. En el frente de la corona dorada estaban inscriptas en hebreo, Santidad ante el Señor.

A través de las vestimentas y ornamentos aumentaba el respeto y la veneración de los israelitas por su Sumo Sacerdote, dichas trampas no significaban nada a Jehová. Por lo tanto, antes de ingresar al Santo de los Santos, el Sumo Sacerdote se quitaba su fineza terrenal y entraba en la presencia del Señor Dios de Israel desprovisto de ropa. Allí podía vestirse solo con sus propias virtudes, y su espiritualidad debía adornarlo como una prenda. 

Hay una legenda al efecto que cualquiera que corriera el riesgo de entrar impuro en el Santo de los Santos sería destruido por un relámpago de fuego divino del Asiento de Gracia. Si el Sumo Sacerdote tuviera un solo pensamiento egoísta, caería muerto. Como ningún hombre sabe cuando un pensamiento indigno puede cruzar su mente, se deberían tomar precauciones en caso de que el Sumo Sacerdote cayera muerto mientras estaba en la presencia Jehová. Los otros sacerdotes no podían entrar al santuario por lo tanto, cuando su líder estaba a punto de ingresar y recibir las órdenes del Señor, ataban una cadena alrededor de uno de sus pies para que si fuera derribado mientras estaba detrás del velo, ellos pudieran arrastrar el cuerpo hacia fuera .


 De Mosaize Historie der Hebreeuwse Kerke. 

Sobre el gorro blanco liso de los sacerdotes comunes el Sumo Sacerdote usaba un lienzo azul y una banda de oro. En el frente de la banda de oro estaban inscritas las palabras hebreas "Santidad ante el Señor." Esta ilustración muestra el arreglo del gorro tanto con como sin la corona dorada. 

EL ARCA CON SU QUERUBÍN. 


Del Diccionario de la Santa Biblia de Calmet. 

Josephus dice que los Querubines eran criaturas voladoras pero diferentes en apariencia de cualquier cosa vista en la tierra; por lo tanto imposibles de describir. Se supone que Moisés ha visto estos seres arrodillados en el escabel de Dios cuando fue elegido y traído a la Presencia de Jehová. Es probable que se parecieran, al menos en apariencia general, al famoso Querubín de Ezequiel.

del libro: El Tabernáculo en el Desierto 
MANLY HALL 
De la obra “The Secret Teachings of All Ages”



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