miércoles, 25 de noviembre de 2015

El Vencimiento De La Ilusión

El Vencimiento De La Ilusión

Prosiguiendo con los estudios sobre el desarrollo personal; en éste sitio en la Web (Por el peso de la información) se comparte interesante exposición sobre El Vencimiento De La Ilusión, deJ. J. Ven Der Leeuw, quien concisamente plantea la importancia del conocimiento de sí, para aprender enfocar la atención mental en la luz interior del Espíritu. Todo con el fin de que la luzespiritual se re-proyecte a través de mente por entre todos los Ilusión Y Realidad01cuerpos, para con el libre albedrío y conscientemente:

1.- Indagar la vida, con el objeto de: 1.1.-Capitalizar las experiencias; conociendo y superando los condicionamientos sociales, que por el personal karma se memorizan desde la infancia hasta el presente, para colateralmente transmutar las debilidades y vicios de dichoscondicionamientos, en fortalezas y virtudes. 1.2.-Fundamentar la admiración en personas o Seres con elevados y comprobados valores éticos y morales. 1.3.- Entender los misterios de la vida; incluyendo, las Leyes del Universo. 1.4.- Mantener la visión del monte o la cumbre de la montaña; que en el humano está representado por elEspíritu, su parte más elevada.

2.- Descubrir lo real de lo irreal; o en otras palabras, alcanzar  El Vencimiento De La Ilusión,de: 2.1.- Nuestro dual Universo, para alcanzar a visualizar y distinguir lo espiritual de lo material(Incluyendo los cuerpos del humano), las impresiones de las expresiones, lo falso de lo verdadero, la ilusión de la realidad, lo absoluto de lo relativo, lo positivo de lo negativo, el bien del mal, lo justo de lo injusto, lo inmortal de lo mortal, la luz de la oscuridad, etc. 2.2.- Lassensaciones que constantemente devienen de los cinco sentidos. 2.3.- Los elementos del mundo personal; y también, de los mundos de otros.

3.- Se manifieste la intuición (Del Espíritu) sobre el intelecto (La mente; la cual, se fundamenta en los condicionamientos sociales); y adyacentemente se espiritualice la ciencia, la religión, el ocultismo, el esoterismo y el exoterismo.

4.- Comprender los misterios de la creación: El origen del presente Sistema Solar. La manifestación o materialización de lo absoluto como creación.

Cordiales saludos:

Jorge E. Morales H.


PD: Todas las palabras subrayadas tienen su vínculo aclaratorio en Web. Si buscas espacio seguro y amplio en la NUBE; para guardar, manejar, ver y utilizar en cualquier parte fotos, videos y archivos personales, se recomienda encontrarlo en los siguientes sitios: 1, 2, 3 y 4.

5 de octubre de 1980
Maharaj: Yo no tengo ninguna individualidad. Yo no he asumido ninguna pose como una persona. Todo lo que acontece en la consciencia manifiesta acontece. Las gentes me identifican con sus conceptos y hacen lo que sus conceptos les dicen. Es la consciencia lo que es manifiesto, nada más. ¿Quién está hablando, quién está caminando, quién está sentado? Todos éstos son las expresiones de esa química "yo soy". ¿Es usted esa química? Usted habla sobre el cielo y el infierno, sobre este Mahatma o ese Mahatma, ¿pero que hay sobre usted? ¿Quién es usted? En la meditación, uno ve un montón de visiones. Ellas están en la química, en el reino de su consciencia, ¿no es así? Todas estas cosas se relacionan solo con esa química del nacimiento. ¡Usted no es esta química "yo soy"! El conocimiento espiritual no debe estudiarse; es conocimiento que se deriva de la escucha. Cuando el escuchador lo escucha, y lo acepta, algo resuena en él. Esta "yo-soy-dad" es otreidad; es una expresión de dualidad.



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Rosa-Cruz y Rosacrucianos


ROSA-CRUZ Y ROSACRUCIANOS
Capítulo XXXVIII

Puesto que nos hemos visto conducidos a hablar de los Rosa-Cruz, quizá no sea inútil, aunque este tema se relacione con un caso particular más bien que con la iniciación en general, añadir algunas precisiones, ya que el nombre de Rosa-Cruz es, en nuestros días, empleado de una manera vaga y a menudo abusiva, y aplicado indistinta­mente a los personajes más diferentes, de entre los cuales muy pocos, sin duda, tendrían realmente derecho a ello. Con objeto de evitar todas estas confusiones, parece que lo mejor sería establecer una distinción clara entre Rosa-Cruz y Rosacrucianos, pudiendo este último término recibir sin ningún inconveniente mayor extensión que el primero; y es probable que la mayoría de los pretendidos Rosa-Cruz, comúnmente llamados así, no fueran realmente sino Rosacrucianos. Para comprender la utilidad y la importancia de esta distinción, es preciso en primer lugar recordar que, como ya hemos dicho hace un momento, los verdaderos Rosa-Cruz jamás han constituido una organización con formas exteriores definidas, y no obstante ha habido, a partir de los inicios del siglo XVII al menos, numerosas organizaciones a las que se puede calificar de Rosacrucianas (1), lo cual no quiere decir en absoluto que sus miembros fueran Rosa-Cruz; se puede incluso estar seguro de que no lo eran, y esto por el único hecho de que formaran parte de tales asociaciones, lo que a primera vista puede parecer paradójico e incluso contradictorio, pero que es no obstante fácilmente comprensible después de las consideraciones anteriormente expuestas.

La distinción que indicamos está lejos de reducirse a una simple cuestión de terminología, y se relaciona en realidad con algo que es de un orden mucho más profundo, puesto que el término de Rosa-Cruz es propiamente, como hemos explicado, la designación de un grado iniciático efectivo, es decir, de un determinado estado espiritual, cuya posesión, evidentemente, no está unida de manera necesaria al hecho de pertenecer a cierta organización definida. Lo que representa es lo que se puede llamar la perfección del estado humano, pues el propio símbolo de la Rosa-Cruz figura, por los dos elementos de los que está compuesto, la reintegración del ser en el centro de este estado y la plena expansión de sus posibilidades individuales a partir de este centro; indica entonces muy exactamente la restauración del “estado primordial”, o, lo que viene a ser lo mismo, el término de la iniciación en los “Pequeños Misterios”. Por otro lado, desde el punto de vista al que podemos llamar “histórico”, es preciso tener en cuenta el hecho de que esta denominación de Rosa-Cruz, unida expresamente al uso de cierto simbolismo, no ha sido empleada más que en ciertas circunstancias determinadas de tiempo y lugar, fuera de las cuales sería ilegítimo aplicarla; se podría decir que aquellos que poseían el grado del cual se trata han aparecido como Rosa-Cruz solamente en estas circunstancias y por razones contingentes, al igual que han podido, en otras circunstancias, aparecer bajo otros nombres y otros aspectos. Esto, por supuesto, no significa que el símbolo al cual este nombre se refiere no pueda ser mucho más antiguo que el empleo que se le ha dado, e incluso, como para todo símbolo verdaderamente tradicional, sería sin duda completamente vano buscarle un origen definido. Lo que queremos decir es solamente que el nombre extraído del símbolo no ha sido aplicado a un grado iniciático más que a partir del siglo XIV, y, además, únicamente en el mundo occidental; no se aplica entonces sino en relación con cierta forma tradicional, la del esoterismo cristiano, o, más precisamente, la del hermetismo cristiano; volveremos más adelante sobre lo que es preciso entender exactamente por el término “hermetismo”.

Lo que acabamos de decir está indicado por la propia leyenda de Christian Rosenkreutz, cuyo nombre es por lo demás puramente simbólico, y en quien es dudoso que deba verse un personaje histórico, como algunos han afirmado, pues más bien aparece como la representación de lo que puede llamarse una “entidad colectiva” (2). El sentido general de la “leyenda” de este supuesto fundador, y en particular de los viajes que le son atribuidos (3), parece ser el de que, tras la destrucción de la Orden del Temple, los iniciados del esoterismo cristiano se reorganizaron, de acuerdo con los iniciados del esoterismo islámico, para mantener, en la medida de lo posible, el lazo que aparentemente había sido roto a causa de esta destrucción; pero esta reorganización debió hacerse en una forma más oculta, invisible en cierto modo, y sin tomar su punto de apoyo en una institución exteriormente conocida que, como tal, habría podido ser destruida una vez más (4). Los verdaderos Rosa-Cruz fueron propiamente los inspiradores de esta reorganización, o, si se desea, fueron los poseedores del grado iniciático del cual hemos hablado, considerados especialmente en tanto que desempeñaron este papel, que se continuó hasta el momento en que, después de otros acontecimientos históricos, el lazo tradicional de que se trata fue definitivamente roto para el mundo occidental, lo cual se produjo en el curso del siglo XVII (5). Se dice que los Rosa-Cruz se retiraron entonces a Oriente, lo que significa que no hubo a partir de ese momento en Occidente ninguna iniciación que permitiera alcanzar efectivamente este grado, y también que la acción que se había ejercido hasta entonces para la conservación de la enseñanza tradicional corres­pondiente dejó de manifestarse, al menos de forma regular y nor­mal (6).

En cuanto a saber quiénes fueron los verdaderos Rosa-Cruz, y afirmar con certeza si tal o cual personaje fue uno de ellos, parece completamente imposible, debido al hecho de que se trata esencialmente de un estado espiritual, luego puramente interior, del cual sería muy imprudente querer juzgar por cualquier signo exterior. Además, en razón de la naturaleza de su papel, estos Rosa-Cruz no han podido, como tales, dejar ninguna huella visible en la historia profana, de manera que, incluso aunque sus nombres pudieran ser conocidos, no dirían sin duda nada a nadie; a este respecto, volveremos por otra parte a lo que ya hemos dicho acerca de los cambios de nombre, y que explica suficientemente aquello que puede ser en realidad. En cuanto a los personajes cuyos nombres son conocidos, especialmente como autores de tal o cual escrito, y que son designados comúnmente como Rosa-Cruz, lo más probable es que, en muchos casos, fueran influenciados o inspirados más o menos directamente por los Rosa-Cruz, a los cuales sirvieron en cierto modo de portavoces (7), lo que expresaremos diciendo que fueron solamente Rosacrucianos, hayan o no pertenecido a cualquiera de las agrupaciones a las que puede darse la misma denominación. Por el contrario, si se descubre excepcional y como accidentalmente que un verdadero Rosa-Cruz haya desempeñado un papel en los acontecimientos exteriores, sería en cierto modo a pesar de su calidad más bien que a causa de ella, y entonces los historiadores pueden estar muy lejos de suponer esta calidad, pues de tal manera ambas cosas pertenecen a dominios diferentes. Todo ello, con seguridad, es poco satisfactorio para los curiosos, pero deben resignarse; muchas cosas escapan a los medios de la investigación de la historia profana, que forzosamente, por su naturaleza, nos permiten captar nada más que lo que puede llamarse el “exterior” de los acontecimientos.

Todavía es necesario añadir otra razón por la cual los verdaderos Rosa-Cruz permanecen siendo siempre desconocidos: es que ninguno de ellos puede jamás afirmarse como tal, al igual que, en la iniciación islámica, ningún auténtico Çûfî puede vanagloriarse de este título. hay aquí incluso una similitud que es particularmente interesante señalar, aunque, a decir verdad, no hay equivalencia entre ambas denominaciones, pues lo que en la palabra Çûfî está implicado es en realidad de un orden más elevado que lo que indica la de Rosa-Cruz y se refiere a posibilidades que sobrepasan a las del estado humano, incluso considerado en su perfección; debería, con todo rigor, estar reservada exclusivamente al ser que ha llegado a la realización de la “Identidad Suprema”, es decir, al fin último de toda iniciación (8); pero es evidente que tal ser posee a fortiori el grado que hace al Rosa-Cruz y puede, si ha lugar, cumplir las funciones correspondientes. Comúnmente se hace por lo demás el mismo abuso con la palabra Çûfî que con la de Rosa-Cruz, llegando a aplicarla a veces a aquellos que solamente están sobre la vía que conduce a la iniciación efectiva, sin haber alcanzado aún  ni siquiera los primeros grados de ésta; y puede notarse con este propósito que semejante extensión ilegítima es dada no menos usualmen­te a la palabra Yogî en lo que concierne a la tradición hindú, si bien esta palabra, que también designa propiamente a aquel que ha alcanzado el objetivo supremo, y que es el exacto equivalente de Çûfî, llega a ser aplicada a quienes no están aún sino en los estadios preliminares e incluso en la preparación más exterior. No solamente en tal caso, sino también para quien ha llegado a los grados más elevados, sin no obstante haber alcanzado el término final, la denominación que conviene propiamente es la de mutaçawwuf; y, como el Çûfî no está marcado por ninguna distinción exterior, esta denominación será también la única que podrá tomar o aceptar, no en virtud de consideraciones puramente humanas como la prudencia o la humildad, sino porque su estado espiritual constituye verdaderamente un secreto incomunicable (9). Una distinción análoga a esta, en un orden más restringido (puesto que no sobrepasa los límites del estado humano) es la que se puede expresar con los términos Rosa-Cruz y Rosacruciano, pudiendo este último designar a todo aspirante al estado de Rosa-Cruz, sea cual sea el grado que haya alcanzado efectivamente, incluso aunque todavía no haya recibido más que una iniciación simplemente virtual en la forma en la cual esta designación conviene propiamente de hecho. Por otra parte, se puede deducir de lo que acabamos de decir una especie de criterio negativo, en el sentido en que, si alguien se declara a sí mismo Rosacruz o çûfî, se puede entonces afirmar, sin tener necesidad de examinar las cosas más a fondo, que ciertamente no lo es en realidad.

Otro criterio negativo resulta del hecho de que los Rosa-Cruz no se unieron jamás a ninguna organización exterior; si alguien es conocido como habiendo sido miembro de una organización tal, puede entonces afirmarse que, al menos en tanto formó parte activamente, no fue un verdadero Rosacruz. Es de señalar además que las organizaciones de este género no llevaron el título de Rosa-Cruz sino muy tardíamente, puesto que no se las ve aparecer así, como dijimos antes, sino hasta el siglo XVII, es decir, poco antes del momento en que los verdaderos Rosa-Cruz se retiraron de Occidente; y es además visible, por muchos indicios, que quienes se dieron entonces a conocer bajo este título estaban ya más o menos desviados, o, en todo caso, muy alejados de la fuente original. Con mayor razón ocurre para las organizaciones que se constituyeron aún más tarde bajo el mismo nombre, y de las cuales la mayor parte no habrían podido sin duda reclamar para ellas, con respecto a los Rosa-Cruz, ninguna filiación auténtica y regular, por indirecta que fuera (10); y no hablamos, por supuesto, de las múltiples formaciones pseudo-iniciáticas contemporáneas que no tienen de Rosa-Cruz sino el nombre usurpado, no poseyendo ninguna traza de una doctrina tradicional cualquiera, y habiendo simplemente adoptado, por una iniciativa totalmente individual de sus fundadores, un símbolo al que cada uno interpreta según su propia fantasía, a falta de conocer su verdadero sentido, que escapa tan completamente a estos pretendidos Rosacrucianos como al primer profano que aparezca.

Todavía hay un punto sobre el cual debemos regresar para una mayor precisión: hemos dicho que debió haber, en el origen del Rosacrucismo, una colaboración entre los iniciados de los esoterismos cristiano e islámico; esta colaboración debió además continuarse seguidamente, puesto que se trataba en definitiva de conservar el lazo entre las iniciaciones de Oriente y de Occidente. Iremos incluso más lejos: los mismos personajes, ya provengan del Cristianismo, ya del Islam, han podido, si han vivido en Oriente y en Occidente, (y las constantes alusiones a sus viajes, dejando aparte todo simbolismo, hace pensar que éste debió ser el caso de muchos de ellos) ser a la vez Rosa-Cruz y Çûfîs (o mutaçawwufîn de grados superiores), implicando el estado espiritual que habían alcanzado que estaban más allá de las diferencias que existen entre las formas exteriores, y que no afectan en nada a la unidad esencial y fundamental de la doctrina tradicional. Por supuesto, no deja de ser conveniente mantener, entre Taçawwuf y Rosacrucismo, la distinción entre dos formas diferentes de enseñanza tradicional; y los Rosacrucianos, discípulos más o menos directos de los Rosa-Cruz, son únicamente aquellos que siguen la vía especial del hermetismo cristiano; pero no puede haber ninguna organización iniciática plenamente digna de este nombre y que posea la conciencia efectiva de su objetivo que no tenga, en la cúspide de su jerarquía, seres que hayan superado la diversidad de las apariencias formales. Estos podrán, según las circuns­tancias, mostrarse como Rosacrucianos, como mutaçawwufîn, o con cualquier otro aspecto; son verdaderamente el lazo viviente entre todas las tradiciones, porque, debido a su conciencia de la unidad, participan efectivamente de la gran Tradición primordial, de la cual todas las demás han derivado por adaptación a los tiempos y los lugares, y que es una como la Verdad misma.

NOTAS:

(1). Es a una organización de este género a la que pertenecía especialmente Leibnitz; hemos hablado en otro lugar de la inspiración manifiestamente rosacruciana de algunas de sus concepciones, aunque también hemos demostrado que no era posible considerar que hubiera recibido algo más que una iniciación simplemente virtual, y además incompleta incluso bajo el aspecto teórico (ver Les Principes du Calcul infinitésimal).

(2). Esta "leyenda" es en suma del mismo género que las otras "leyendas" iniciáticas a las cuales hemos aludido anteriormente.

(3). Recordaremos aquí la alusión que hicimos más arriba al simbolismo iniciático del viaje; hay, por lo demás, especialmente en conexión con el hermetismo, muchos otros viajes, como los de Nicolás Flamel, por ejemplo, que parecen tener ante todo un significado simbólico.

(4). De ahí el nombre de "Colegio de los Invisibles" dado a veces a la colectividad de los Rosa-Cruz.

(5). La fecha exacta de esta ruptura está indicada, en la historia exterior de Europa, por la conclusión de los tratados de Westfalia, que pusieron fin a lo que aún subsistía de la "Cristiandad" medieval para sustituirla por una organización puramente "política", en el sentido moderno y profano de la palabra.

(6). Sería inútil pretender determinar "geográficamente" el lugar de retiro de los Rosa-Cruz; de entre todas las aserciones que hay con respecto a este tema, la más real es ciertamente la de que se retiraron al "reino del Preste Juan", que no es, como hemos explicado en otro lugar (Le Roi du Monde, pp. 13-15), sino una representación del centro espiritual supremo, donde están en efecto conservadas en estado latente, hasta el fin del ciclo actual, todas las formas tradicionales que, por una u otra razón, han dejado de manifestarse al exterior.

(7). Es muy dudoso que un Rosa-Cruz haya jamás escrito nada, y, en todo caso, no podría ser más que de una manera estrictamente anónima, impidiéndole su propia cualidad el presentarse entonces como un simple individuo hablando en su nombre.
(8). Es interesante indicar que la palabra Çûfî, por el valor de las letras que la componen, equivale numéricamente a el-hikmah el-ilahiyah, es decir, "la Sabiduría divina". La diferencia entre el Rosa-Cruz y el Çûfî se corresponde exactamente con la que existe, en el Taoísmo, entre el "hombre verdadero" y el "hombre trascendente".

(9). Es éste por otra parte, en árabe, uno de los sentidos de la palabra sirr, "secreto", en el particular empleo que hace la terminología "técnica" del esoterismo.

(10). Probablemente fue así, en el siglo XVIII, para organizaciones tales como la que fue conocida bajo el nombre de "Rosa-Cruz de Oro".


Primera versión publicada en "Le Voile d´Isis", mayo de 1931.


del libro APRECIACIONES SOBRE LA INICIACIÓN  
ABD AL-WAHID YAHIA  (RENÉ GUÉNON)

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La Vida Psíquica-Elementos Y Estructuras

La Vida Psíquica-Elementos Y Estructuras

Prosiguiendo con los estudios sobre el desarrollo personal; anexo se comparte interesante exposición sobre La Vida Psíquica-Elementos Y Estructuras, de Omraam Mikhaël Aïvanhov, quien sucintamente nos señala la relevancia del conocimiento de sí, para lograr comprender que:

1.- Al igual que el cuerpo físico denso tiene la necesidad de salud, alimento, dinero y trabajo; loscuerpos: Físico etérico (Representado por la voluntad), emocional o astral (Personificado por el corazón), mental concreto (Simbolizado por el intelecto), el Alma (Encarnada por el Espíritu Humano) y el Espíritu (Comprendido por los Espíritus: Búdico o de Vida, Átmico o Divino yVirginal o Monádico), también están sujetos a las necesidades expuestas en la tabla adjunta a la izquierda.
Alimentos17BVida Psíquica01 
2.-Los cuerpos son los vehículos de manifestación del Alma (Elcuerpo causal o el pensamiento abstracto) en los diferentesmundos o planos de la Naturaleza (Mental concreto,emocional o astral y físico), de suerte que algunos opinan que el humano está compuesto de varios cuerpos, y de variasAlmas.

3.- Para amar a Dios; según las enseñanzas de Jesucristo, se debe hacer de corazón (Por el cuerpo emocional o astral), intelecto (Con el cuerpo mental concreto), Alma (A través del Espíritu Humano) y Espíritu (Mediante los Espíritus: Búdico o de Vida, Átmico o Divino yVirginal o Monádico).

4.- Para dominar la voluntad (Proveniente delEspíritu Divino o Átmico); necesariamente se requiere concebir el integral funcionamiento, de las energías del cuerpo físico vital o etérico. Y así como necesitamos alimentar y ejercitar el cuerpo físico químico o denso; para que las energías etéricas inferiores (Del éter químico [Asimilación y excreción] y vital o de vida [Fluidos y procreación] del cuerpo físico etérico) sustenten el cuerpo físico denso, igualmente requerimos desarrollar la voluntad nutriendo y formando a las energías etéricas superiores (Del éter luminoso [Calor corporal, sangre y los cinco sentidos] y reflector[Memoria y razón] del cuerpo físico etérico) con buenos, útiles y verdaderos conocimientos y sanas fortalezas y virtudes. Pues aún teniendo una voluntad de hierro; no podemos ir del tumbo al tambo por allí, manipulados por los subconscientes bajos instintos que muchas veces están fundamentados en falsos, inútiles y con malos conocimientos que constituyen nuestroscondicionamientos sociales. Por lo que los provechosos, convenientes y reales conocimientos(Internos y externos), son el verdadero alimento de la voluntad y del Alma. Y en la medida que los conocimientos sean verdaderamente iluminados por el Espíritu; enfocando la atención mental en la luz interior del Alma, se pasará del intelecto a la inteligencia espiritual para lograrpensar, sentir, percibir y actuar con consciencia o con el Yo Superior.

Cordiales saludos:

Jorge E. Morales H.

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7. Los poderes creativos del pensamiento.
El pensamiento crea el mundo. El pensamiento da vida a las cosas. Los pensamientos desarrollan los deseos y excitan las pasiones. Por lo tanto; los pensamientos opuestos, de aniquilar los deseos y las pasiones, actuarán en contra de la idea de satisfacerlos. Cuando una persona se sienta impresionada de este modo, un pensamiento contrario le ayudará a destruir sus deseos y pasiones. Piensa que una persona es un buen amigo tuyo, y llegará a serlo en realidad. Piensa que es tu enemigo, y la mente también hará que esta idea se transforme en algo real. Aquel que conoce los mecanismo de la mente y el que la ha controlado por medio de la práctica; es, verdaderamente, una persona feliz.


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lunes, 23 de noviembre de 2015

Luna Llena De Vaisakh

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Luna Llena De Vaisakh



Prosiguiendo con los estudios sobre el desarrollo personal; anexo se comparte fascinante exposición sobre Luna Llena De Vaisakh, de K. Parvathi Kumar, quien brevemente nos señala la importancia del conocimiento de sí, para lograr focalizar la atención mental en la luz interior del Espíritu y colateralmente:

1.- Aprender aprovechar las fuerzas estelares de la Luna Llena De Vaisakh (Luna llena de Tauro), con el objeto de asimilar lo más posible las influencias de la estrella Rohini o Aldebarán (El ojo del Toro); que es el tercer ojo o el ojo del Señor Shiva (Jehová o el Espíritu Santo), quien representa la voluntad cósmica. El Sol tiene como labor transitar por entre la constelación de Tauro; a través del Ojo del Toro o de la estrella Aldebarán, la Palabra que se manifiesta por el resto del año. Durante la luna llena; cuando el Sol está en Tauro, la Luna se encuentra en la constelación de Visakha o en Escorpio. Y es por esta razón que a la luna llena también se la llama luna llena de Visakha o luna llena Vaisakh. Dado a que en tales días de luna llena hay una alineación entre el Ojo del Toro (Aldebarán); el Sol en Tauro, y la Luna en Escorpio. Y por medio de la Luna; la Palabra que viene del Ojo del Toro o de la estrella Aldebarán, es impregnada en la Tierra como el Plan (Ver gráfica a la izquierda). Similarmente sucede durante la luna llena de Escorpio; dado que en esa luna llena el Ojo del Toro (Aldebarán), el Sol en Escorpio y la Luna en Tauro permanecen alineados (Ver Gráfica a la derecha). El rayo del Toro; que no es más que la voluntad de Dios, es recibido e implementado en el planeta por la jerarquía de los Maestros.
Sanat Kumara, Budha Y Maitreya
 

2.- El Plan es un propósito para elevar a la humanidad; y contribuir en general, a la evolución del planeta y de los seres planetarios. Dicho Plan recibido en la Tierra primeramente es acogido por el Sanat Kumara, quien se lo transmite a Gautama Buda, Maitreya (El Instructor del Mundo), constituyendo el triángulo (Ver segunda gráfica a la izquierda) para recibir las energías relacionadas con la Palabra desde los círculos superiores. Ellos transmiten la Palabra a la jerarquía de los Maestros de sabiduría, quienes trabajan sin descanso para manifestar el Plan a lo largo del año. Con el tiempo, los Maestros transmiten el Plan a sus discípulos; quienes trabajan en la Tierra, para la elevación de la humanidad y para aliviar el sufrimiento.

3.- Cada año; al comienzo de Aries, desciende en las esferas etéricas sutiles del planeta un Plan, que es llamado la Palabra. Este Plan, es percibido por el Señor Sanat Kumara durante los primeros dieciséis días de Aries que culminan con la luna llena de Aries. La percepción que él obtiene, encuentra su propia crianza y nutrición durante un mes para ser entregada en Tauro a la jerarquía, con el apoyo del rayo entrante del Toro que lo pronuncia sucesivamente. Gautama; el Buda, el Señor Maitreya y otros miembros que constituyen la jerarquía. En Aries; el Señor Sanat Kumara representa el principio átmico del planeta; la jerarquía el principio búdico, y desde atma a budi el Plan se transmite durante las horas de la Luna Llena De Vaisakh. Hay una brigada de hermandad organizada alrededor del Instructor del Mundo que constituye el planobúdico en el planeta. Los miembros de esta hermandad han sido seres humanos que se han esforzado a través de miles de años en el camino de la luz, y han dedicado su vida para manifestar el Plan en la Tierra. Este cuerpo búdico; cuya cabeza es el Instructor del Mundo, concibe el Plan y los asimila en ellos durante el siguiente mes.

Cordiales saludos:

Jorge E. Morales H.

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CAPÍTULO I LOS DÍAS DE NOÉ Y DE CRISTO
Cuando Nicodemus vino a Cristo y le oyó hablar de, la necesidad del renacimiento, preguntó: “¿Cómo pueden ser estas cosas?” También nosotros; con nuestro afán de investigación, anhelamos muchas veces más luz 
Cuerpo Físico Etérico-Caída01
sobre las distintas enseñanzas que se refieren a nuestro porvenir. Es una ayuda para nosotros cuando sentimos que estas enseñanzas se adaptan a hechos físicos conocidos por nosotros. Entonces nos parece que tenemos un fundamento más sólido para nuestra creencia en cosas que aun no hemos comprobado. La tarea del autor de este libro ha sido la de investigar hechos espirituales y relacionarlos con los físicos, de tal modo que satisfagan la razón y preparen de este modo el camino de la fe. De esta forma, ha tenido el privilegio de iluminar para las almas aspirantes muchos misterios de la vida. Recientemente se hizo otro descubrimiento, el cual, aunque parezca estar tan lejos de contacto con la venida de Cristo; como el Oriente dista del Occidente, proyecta mucha luz sobre este acontecimiento y ante todo sobre la manera de nuestro encuentro con el Señor “en un abrir y cerrar de ojos”, como dice la Biblia. Nuestros estudiantes saben perfectamente que al autor no le agrada nada contar sus experiencias propias; pero alguna vez, tal en el caso presente, parece necesario hacerlo así, y pedimos al lector que nos perdone si empleamos el pronombre personal “yo” en el relato de este incidente. Una noche; hace algún tiempo, mientras me hallaba en camino hacia un país lejano donde tenía que cumplir una misión, oí de repente un grito. Aunque la voz humana puede ser oída solamente en el aire, hay tonos superiores que se oyen en las regiones espirituales, a distancias que exceden a las atravesadas por la telegrafía sin hilos. Este grito; sin embargo, venia de cerca, y yo estuve en el lugar del suceso en un instante, pero no lo bastante pronto como para prestar la ayuda necesaria. Hallé a un hombre resbalando por un terreno abrupto; sin vegetación, de unos doce pies de ancho, y como luego pude comprobar, casi liso, sin la menor grieta donde se pudieran asir los dedos. Para haberle podido salvar hubiera tenido necesidad de materializar los brazos y hombros, pero no había tiempo. En un momento hubo resbalado por el borde del precipicio y cayó al fondo, probablemente hasta varios miles de pies de profundidad; aunque no estoy muy seguro, pues tengo poca facilidad para esta clase de apreciaciones. Empujado por un sentimiento natural de fraternidad humana, yo fui detrás de él, y en la bajada observé el fenómeno que es la base de este artículo; es decir, que cuando el cuerpo hubo alcanzado una velocidad considerable, los éteres que componen el cuerpo vital empezaron a esparcirse hacia fuera, y cuando el cuerpo chocó abajo contra la roca, quedando como una masa desfigurada, ya quedaba poquísimo éter en él si había algo.


Pero gradualmente los éteres se reunieron entonces, tomando forma, y flotaban con los vehículos más finos por encima del cuerpo aplastado; pero el hombre estaba completamente atontado e incapaz de darse cuenta del hecho de su modificado estado. En cuanto vi que toda ayuda era inútil por el momento, me marche; pero meditando sobre el asunto me pareció que algo fuera de lo común había sucedido y que me incumbía el deber de averiguar si los éteres salían de este modo de todo cuerpo que cae, y en el caso afirmativo, por qué razones. En tiempos pasados esto hubiera sido difícil de investigar, pero hoy en día los aviones ocasionan muchas víctimas, especialmente en estos desgraciados tiempos de la guerra. Fue por consiguiente fácil de poner en claro el hecho de que; cuando un cuerpo que cae ha alcanzado cierta velocidad, los éteres superiores salen del cuerpo denso y el hombre que cae se hace insensible. Cuando el cuerpo llega al suelo queda destrozado, pero el pobre hombre puede recuperar el conocimiento cuando el éter se haya reorganizado de nuevo. Entonces 
Cuerpo Físico Etérico-Caída02
empezará a dolerse de las consecuencias físicas de la caída. Si la caída continúa después de la salida de los éteres superiores, la velocidad aumentada disloca a los éteres inferiores y el cordón plateado es todo lo que queda unido al cuerpo. Este se rompe en el momento del choque contra el suelo, y el átomo-simiente pasa al punto de rotura, donde queda detenido en la forma usual. De estos hechos llegamos a la conclusión de que es la presión normal del aire la que retiene al cuerpo vital dentro del físico. Cuando nos movemos con una velocidad anormal, la presión es alterada en algunas partes del cuerpo donde se forma un vació parcial, con el resultado posterior de que los éteres salen del cuerpo y fluyen dentro de este vacío. Los dos éteres superiores; que están muy ligeramente unidos, son los primeros en desaparecer y dejan al hombre sin sentido después de haber producido el panorama de la vida con la rapidez de un relámpago. Después, si la caída sigue aumentando la presión del aire delante del cuerpo y el vacío detrás, los éteres inferiores; más sólidamente atados, salen también empujados por la fuerza, y el cuerpo muere antes de llegar al suelo. Examinando a cierto número de personas de salud normal, se ha visto que cada uno de los átomos prismáticos que componen los éteres inferiores, está irradiando líneas de fuerza que inducen a los átomos físicos, en los cuales está insertado, a hacer un trabajo de tejido, dotando de vida al cuerpo entero. La dirección única de todas estas unidades de fuerza es hacia la periferia del cuerpo, donde constituyen lo que se llama el “fluido ódico” consignado también por otros muchos. Cuando la presión del aire desde fuera es disminuida por la residencia en grandes altitudes, se manifiesta una tendencia a la nerviosidad, porque la fuerza etérea de dentro sale fuera con fuerza incontenible; y si el hombre no fuese capaz de impedir parcialmente esta emanación de energía solar por un esfuerzo de la voluntad, para vencer esta dificultad, nadie podría vivir en semejantes sitios. Hemos oído hablar del “estallido de las granadas” y hemos visto que muchas personas que no presentaban la menor herida se habían; sin embargo, encontrado muertas en el campo de batalla. En efecto, hemos visto y hablado con personas que habían perecido de esta manera, pero que no se podían explicar el por qué de su muerte. Todas negaban sentir miedo y estaban unánimes en asegurar que de repente se habían encontrado sin conocimiento y un momento más tarde se habían visto en su condición presente. Al contrario de sus compañeros, estas personas no tenían ni el menor rasguño en sus cuerpos. Nuestra idea preconcebida de que debía haber un miedo momentáneo en el caso de una llamada excepcionalmente cercana que; aunque inconsciente, había causado su defunción, nos impidió una investigación completa; pero los resultados indicados de las consecuencias de la caída nos indujo a creer que algo por el estilo podía suceder en este caso también, y esta suposición se confirmó luego exactamente.


Cuando un proyectil voluminoso pasa por el aire, forma un vacío detrás de él por la enorme velocidad que lleva, y si alguna persona está en esta zona del vacío del paso del proyectil, sufre en una medida que está determinada por su propia naturaleza y su proximidad al centro de succión. Su situación es, en efecto; un caso opuesto al del hombre que cae, porque está quieto, mientras un cuerpo en movimiento desplaza la presión de aire y permite que los éteres se escapen. Si la cantidad de éter desplazada es relativamente pequeña y compuesta solamente de los éteres tercero y cuarto, que dirigen la percepción sensorial y la memoria, probablemente sufrirá tan sólo una pérdida momentánea de la memoria y una incapacidad de moverse o de servirse de sus sentidos. Esta incapacidad desaparecerá cuando los éteres extraídos se hayan otra vez fijado 
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en el cuerpo denso; una situación mucho más difícil de conseguir que cuando el cuerpo físico sucumbe y la reorganización tiene lugar sin referirse a este vehículo. Si las personas que sufren un accidente de esta naturaleza hubiesen conocido el modo de practicar los ejercicios que separan los éteres superiores de los inferiores, habrían podido hallarse fuera del cuerpo en plena conciencia, y quizá preparadas para su primer vuelo del Alma, si hubieran tenido el valor de emprenderlo. En todo caso se puede afirmar con seguridad que a su regreso al cuerpo denso no hubieran sentido casi ninguna incomodidad; y en el caso de haber sido el vacío bastante fuerte para extraer los cuatro éteres y causar la muerte, probablemente no habría habido pérdida alguna de la conciencia, tal como domina a las personas en general, porque se ha descubierto que las personas que decían que habían perdido la conciencia sólo durante momento, se equivocaban. Se necesitó el transcurso de uno hasta varios días; en los casos investigados por nosotros, para que el cuerpo vital estuviese reorganizado y la conciencia restablecida. Vamos a ver ahora lo que tienen que ver estos hechos recientemente descubiertos con la venida de Cristo y nuestro encuentro con El. Mientras vivíamos en la antigua Atlántida; en las cuencas de su suelo, la presión de la neblina cargada de humedad era muy grande. En su consecuencia se endurecía el cuerpo denso, y otro de sus resultados fue el que las vibraciones de los cuatro vehículos superiores que lo interpenetran quedaron considerablemente retardadas. Esto fue especialmente cierto con el cuerpo vital; que se compone de éter, es decir, un grado de materia perteneciente al mundo físico y sujeto a algunas leyes físicas. La fuerza vital del Sol no penetraba la neblina densa en la misma abundancia como lo hace en la clara atmósfera de ahora. Si añadimos a esto el hecho de que los cuerpos vitales de aquel tiempo estaban casi enteramente compuestos de los dos éteres inferiores; que fomentan la asimilación y la reproducción, comprenderemos que el progreso era entonces muy lento. El hombre llevaba una existencia casi puramente vegetativa, y sus principales esfuerzos eran la obtención de alimentos y la reproducción de su especie. Si tal hombre hubiese sido trasplantado a nuestras condiciones atmosféricas, la falta de presión exterior habría provocado una salida del cuerpo vital, lo que significa la muerte. Gradualmente el cuerpo físico se hizo menos denso y el volumen de los dos éteres superiores aumentó, de modo que el hombre se capacitó poco a poco para vivir en una atmósfera clara y bajo una presión disminuida, tal como la que disfrutamos desde el Diluvio, cuando se condensó la neblina. Desde aquella época hemos podido también asimilar más de la fuerza vital del Sol. La mayor proporción de los dos éteres superiores que se encuentra ahora en nuestros cuerpos vitales, nos capacita para expresar los más elevados atributos humanos que son propios del desarrollo de esta época.


Las vibraciones del cuerpo vital bajo las presentes condiciones atmosféricas han capacitado al espíritu para crear lo que llamamos la civilización; que consiste en progresos industriales y artísticos, y en normas morales y espirituales. Hay que notar que los éxitos industriales y morales están tan íntimamente relacionados y dependientes uno de otro, como las obras artísticas dependen de un concepto espiritual. La industria tiene la misión de desarrollar la parte moral de la naturaleza del hombre, y el arte la de dar nacimiento a la parte espiritual. De este modo estamos ahora preparados para el próximo paso en nuestro desarrollo. Es preciso recordar aquí 
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que los requisitos necesarios para nuestra emancipación de las condiciones prevalecientes en la Atlántida fueron en parte fisiológicos: Teníamos que desenvolver los pulmones para respirar el aire puro en el cual estamos sumergidos ahora; y lo cual permite al cuerpo vital vibrar con un ritmo más rápido, que en la pesada humedad de la Atlántida. Sabiendo todo esto comprenderemos fácilmente que el progreso futuro está en la liberación completa del cuerpo vital de los cepos del cuerpo denso y en dejarle vibrar en un aire absolutamente puro. Esto es lo que sucedió en la sublime altitud exotéricamente conocida como el “Monte de la Transfiguración”. Hombres adelantados de varias épocas; tales como Moisés, Elías y Jesús (O mejor dicho, el cuerpo de Jesús con el Alma de Cristo) se aparecieron con la vestidura luminosa del cuerpo del Alma liberado, el que llevaremos todos en la Nueva Galilea, el Reino de Cristo. “La carne y la sangre no pueden heredar el reino”, porque esto estaría en oposición con el progreso espiritual de aquel día; así, pues, cuando aparezca Cristo tendremos que estar preparados con un cuerpo del Alma, y por consiguiente debemos estar en condiciones de abandonar nuestro cuerpo denso, para que sea posible que “podamos elevarnos y salir a Su encuentro en el aire”. Los resultados de la investigación que forman la base del presente artículo pueden facilitarnos una idea del método de transición, cuando se compara con la información dada por la Biblia. Se dice que el Señor aparecerá con un poderoso sonido como la voz de un Arcángel. Leemos de trompetas y truenos en relación con este acontecimiento. Un sonido es una perturbación atmosférica; y puesto que el paso de un proyectil hecho por el hombre puede arrastrar los cuerpos vitales de los soldados de sus cuerpos densos, no es preciso ningún argumento para probar que el grito de una voz súper-humana podrá producir resultados semejantes de un modo aún más eficaz y “en un abrir y cerrar de ojos”. “¿Cuándo acontecerán estas cosas?”, preguntaron los discípulos. Se les dijo que lo sucedido en los días de Noé (Cuando la Época Aria estaba a punto de iniciarse) sucedería del mismo modo en el Día de Cristo. Comían y bebían, se casaban y se daban en matrimonio. Pero algunos que acaso no se diferenciaban de los demás, habían desarrollado los tan importantes pulmones, de modo que cuando la atmósfera quedó limpia, ellos pudieron respirar aire puro; mientras que los otros, que no tenían más que agallas, perecieron. El Día de Cristo cuando Su voz articulará la Llamada, habrá algunos con un cuerpo del Alma debidamente organizado, y capaces de subir por encima de los desechados cuerpos densos, mientras que otros serán como los soldados que encuentran la muerte por un “estallido de granada” en los campos de batalla actuales. Ojala podamos todos estar preparados para aquel día por haber seguido Sus pasos.




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