miércoles, 24 de enero de 2018

Los animales y el Orden Cósmico - Conferencia De Manly P.Hall


LOS ANIMALES Y EL ORDEN CÓSMICO 
Conferencia De Manly P.Hall 1923-1990 
Transcripción y Traducción: Gladys Molina 
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Esta mañana tenemos un tema intrigante que está intensificando su enfoque en los últimos años. Hasta hace unos 10 o 15 años había muy poca comunicación éticamente o psicológicamente entre los reinos de la naturaleza. Pero en los últimos años la industria cinematográfica ha puesto de muy fuerte relieve los problemas de la ecología y nos han aportado un entendimiento mucho más comprehensivo acerca de los problemas de la vida animal. Muchos de estos documentales siendo tremendamente importantes y deben ser de gran significado para las personas realmente reflexivas. 
Todos se resumen en un concepto básico. Principalmente que una vida vitaliza todo lo que existe en la Naturaleza. Y que esta única vida es compartida por todos los reinos de la naturaleza. Que el hombre no tiene un control de La Fuerza de la Vida Universal, estando ésta distribuida desde lo más grande hasta lo más pequeño. Desde lo complicado a lo más simple, y la tremenda presión de esta fuerza continúa siglo tras siglo otorgando vida, y encontrando innumerables formas de perpetuarse. 
En el mundo occidental el animal jamás ha tenido, por lo menos generalmente hablando, la atención que se merece. Desde los primeros registros de los Caldeos Babilónicos, Grecia y Roma oímos historias de los grandes cazadores que salían a cazar animales. Estos cazadores consideraban la caza como deporte, mientras algunas de las personas en menor medida se daban cuenta de que era esencial para su supervivencia. En muchos casos incluso en los tiempos más antiguos especialmente en occidente, la caza era un privilegio, nadie tenía en consideración al animal, y el cazador era premiado por un logro que en realidad no era logro alguno en la mayoría de los casos. El animal no tenía solución alguna, ni respuesta, ni defensa en contra de los avances de la astucia y habilidad humana. Por lo que debemos echar un vistazo alrededor para ver que podemos averiguar que nos ayude comprender la importancia de este tema particular. Especialmente en esta época del año.
 Luego consideremos donde el animal ha sido mejor entendido. Pienso que debemos admitir que ha sido entre la gente Asiática. Esto no quiere decir que los asiáticos tampoco se hayan olvidado de las filosofías y religiones recibidas. Pero generalmente hablando, la comprensión de la vida animal ha sido mayormente explorada en el Hinduismo y en el Budismo más que en cualquiera de las filosofías y religiones occidentales. Estas religiones orientales han incluido a los animales en el concepto del plan universal de las cosas. Ocasionalmente un místico de occidente también ha hecho lo mismo. Y recordamos como San Francisco de Asís le predicaba a los pájaros, y sabemos que en ciertos rituales del año en la iglesia, a los animales se le presta especial atención, y se reúne a los animales para el bautismo. Esto es parte de una vieja tradición aunque poco extendida en occidente. Para el occidental el animal sigue siendo algo que realmente no cuenta para nada. Unos pocos animales domesticados con los que hayamos tenido una larga e íntima asociación suelen encontrar muy buenos amigos entre los humanos. La gente ha prestado una gran atención a los animales. Pero ha sido como resultado del afecto personal. Una compañía, una simpatía traída a la existencia por las necesidades del humano y una consideración por los derechos de la vida en general. 
Sin embargo en el este, en los países orientales, se llevaba a extremos aun mayores, especialmente pienso que entre los pueblos Budistas, ya que su filosofía se deriva esencialmente del Hinduismo. La filosofía de los animales como es enseñada en los sistemas orientales quizás sea una buena clave de nuestra actual relación, que podamos encontrar en la vida contemporánea.
 Allá por el siglo VII un Emperador Japonés publicó un decreto en contra de matar animales por cualquier motivo. Y para poder apoyar este decreto también tuvo que tener en consideración a aquellas personas que se ganaban la vida con la caza de animales para alimento. El los subvencionó. Este programa particular fue expandido al reinado del siguiente emperador y a los siguientes sucesivamente. Y durante este tiempo a los pescadores se les pagaba para que no pescasen. Las personas relacionadas con cualquier tipo de actividad animal sobre la que dependían como sustento eran compensadas por el Estado, para así no encontrar la necesidad de matar animales. 
En la época cuando el primer Cónsul General Americano fue enviado a Japón. Lo primero que pidió cuando llegó, fue pedir un bistec. Esto prácticamente causó una crisis internacional, porque ningún japonés en esa época tenía idea acerca de ese tipo de alimentación. Tan pronto como se divulgó lo que el Cónsul general quería, siguió que todo granjero ocultara su ganado. Ninguno quiera ser el que sacrificara uno de sus queridos amigos. Sus hermanos de cuatro patas para esta razón particular. Sin embargo, finalmente el Gobierno pudo comprar una vaca de la cual fue servida al Cónsul. Como recordatorio del día de este incidente, se elevó un monumento en memoria de esa vaca en Japón, y figura entre los mártires. Ahora, no esperamos que nadie vaya tan lejos, pero sigue siendo verdad que se realizó un esfuerzo para impedir cualquier “deporte de caza” de animales, así como cualquier tortura o abuso de ellos. El granjero y sus bueyes eran hermanos. Trabajaban juntos en los arrozales. Y cuando el viejo buey moría con la edad, se elevaba un pequeño monumento en su memoria en un rincón de la granja, y se le hacía una pequeña ofrenda de alimento o incienso sobre el altar, regularmente. Esta es una relación sobre la que prácticamente nada sabemos entre los occidentales. Tenemos a gente que hará cualquier cosa posible que pueda para cuidar bien de los animales. Pero a rasgos generales aun no hemos sido capaces de alcanzar este grado de humanidad. 
Hoy, la civilización occidental, especialmente en América es probablemente la empresa consumidora de carne más grande del mundo. Esto significa, que los  americanos realmente consumen más carne de la que cualquier otra nación pudiera permitirse, y como resultado de esto el coste físico de la carne se está elevando rápidamente. Hace ya tiempo que flota una sospecha de que esto no era del todo una buena idea. Incluso totalmente aparte del efecto sobre la vida animal. No era buena idea que el ser humano comiese una cantidad tan grande de carne, y que esto conducía inevitablemente a las dolencias físicas y a la tendencia de acortar la vida. Podía aportar algo de ayuda o resistencia física a aquellos que hacen trabajo físico pesado. Pero por la mayor parte la excesiva ingesta de carne es perjudicial para la salud y tiene cierto efecto psicológico. El individuo es menos sensible, menos considerado, menos integrado como persona. Menos amable, con menos simpatía y comprensión como resultado de una dieta de carne pesada. Por lo tanto es algo que deberíamos recordar. Principalmente que no es necesario para el ser humano que es depredador y carnívoro por naturaleza, el satisfacer estas costumbres tanto como lo hace. Después de todo, tras todas estas cosas, tiene que haber una filosofía de algún tipo. Y el problema acerca de su significado ha interesado a muchos. Probablemente el vegetariano excepcional en la filosófica occidental era Pitágoras de Samos, y de él han descendido un número grande de grupos que se abstienen de comer alimentos de origen animal. Los neoplatónicos de Alejandría escribieron extensamente acerca de la abstinencia de alimentos de origen animal de ser un factor muy importante en el despliegue de las facetas internas superiores de la consciencia humana.
En oriente se asumió y personalmente pienso que quizás esto haya sido la base de muchos de los grandes pensamientos… Se asumió que todo ser viviente forma una familia. El oriental casi siempre se refiere a un animal como su “hermano pequeño” y asume que al igual que alguna misteriosa e invisible fuerza en el espacio protege a los humanos, por lo menos en algún sentido, el hombre es el dios de todos los reinos bajo el suyo. Que el hombre es por lo tanto el dios del mundo animal, vegetal y también del mundo mineral. 
Al oriental le preocupa el simple hecho de que todos estos reinos están vivos. La idea de que algunos de ellos solo aparentan estar vivos como si esto no contara, era contrario a las convicciones de la mayoría de los orientales. También era contrario a las convicciones de quien fue probablemente el mayor de los horticultores; Luther Burbank que era totalmente consciente del hecho cuando dijo “que mientras el hombre tiene cinco sentidos, las plantas tienen por los menos veinte percepciones sensoriales que son totalmente diferentes al resto. Viven en un mundo diferente y para ellas nuestro mundo es un extraño y a menudo inicuo lugar en donde los fantasmas y demonios amenazan sus vidas, al igual que nosotros creíamos en la Edad Media que fantasmas y demonios amenazaban nuestra supervivencia.” En muchos momentos nosotros somos fantasmas y demonios para los miembros de los reinos inferiores. 
Recuerdo que Constance Seaton me contó esta muy interesante historia. Dijo que la misteriosa influencia del hombre en la vida del animal es mucho más mayor de lo que nos damos cuenta. Los animales bajo condiciones normales, si son atacados correrían hacia un ser humano buscando protección. Cuenta la historia de un cazador que estaba cazando ciervos y finalmente encontró uno. A punto de dispararle un tiro el animal salió corriendo buscando refugio al lado de otro cazador que también iba armado con una escopeta. El animal creyó de alguna misteriosa forma que este otro cazador no le haría daño. El cazador se quedó tan afectado por esto que convenció al otro que no matase al ciervo. Y esté le siguió acompañado durante larga distancia por todo el bosque. 
El animal tiene desde luego un extraño respeto hacia el ser humano. Y en el Budismo tenemos numerosos paralelos con esto. Se nos dice que Buda no solo encarnó como ser humano, sino que encarnó en alguna forma en cada uno de los reinos de la naturaleza convirtiéndose en protector y guardián de ese reino, y que cada reino tiene el equivalente de un gran maestro espiritual asignado a él, y que ésta asignada criatura toma la forma y cuerpo de ese animal y planta, vive con ella pero tiene misteriosas formas psíquicas de comunicar con él y asistirle con el desenvolvimiento de su naturaleza. Por lo que muchos de esta gente son muy particulares sobre este tema en específico. Sé que incluso ahora, en los monasterios y templos de Japón, las aves y los animales frecuentemente están presentes. Algunos han sentido que estas presencias han sido un poco perjudiciales con los templos, pero los viejos monjes que guardan los templos dicen que preferirían por mucho, que fuese un santuario para la vida antes de preocuparse sobre los efectos de la arquitectura. Por lo que los alimentan, los cuidan y los protegen como miembros de una familia, y cuando son enterrados es con una ceremonia budista. 
Todo esto podía parecerle muy fantástico al hombre occidental. Él no piensa para nada en estas cosas. Pero entonces ¿Qué explicación tiene en realidad acerca del mundo animal? Los documentales que vemos constantemente ahora revelan la tremenda complicación que existe entre todos los reinos de la naturaleza. Es inconcebible, la sabiduría, la habilidad, el poder misterioso de la vida capaz de producir las muchas lentes del ojo de una mosca común. Todo lo que vive es una obra maestra mecánica y traspasada por un principio vital. Incluso la cosa más humilde está viva y la vida que está dentro de esa cosa ha manifestado misteriosamente cada tipo de forma y condición imaginables. Miles de formas vegetales algunas de ellas tan impresionantemente maravillosas como bellas. 
Miles de minerales de todo tipo ocultos bajo la tierra, sin embargo cada uno de estos minerales es una obra maestra química. Tiene coloración, tiene vibración, tiene existencia. Está vivo. No hay nada muerto en el mundo salvo el estúpido ser humano. Todo lo demás está vivo, y debido a que está vivo tiene responsabilidades y tiene privilegios. Y la búsqueda de los privilegios que tiene todo ser vivo se está haciendo cada vez más fascinante para el hombre moderno.
 También estamos comenzando a darnos cuenta que la gradual destrucción de los entornos adecuados para el pasto, el desfiguramiento de nuestro ecosistema y la variada contaminación que nos llega, no solo están poniendo en peligro la vida humana, sino también están poniendo en peligro la vida indefensa. La vida que no tiene modo alguno de protegerse a sí misma en contra de las agravaciones de la humanidad. Y de esto tal vez estemos buscando una respuesta. ¿Qué tiene que decir la Ciencia acerca de cómo la vida crea la estructura de pluma de las alas de un ave, o de cómo nos otorga el entendimiento total de la tremenda implicación y complejidad de un pequeño gusano de jardín? Estas cosas no las puede explicar la ciencia. No saben ni cómo ni por qué existen estas criaturas. Lo único que podemos hacer es catalogarlas, analizarlas según su estructura y función e intentar enumerar las peculiaridades y en algunos casos lo que consideramos de ser como subproductos  valiosos de estas formas de vida. No conocemos nada acerca de la vida que hay en ellos, de la misma manera que realmente conozcamos algo acerca de la vida que hay en nosotros. El pensador oriental simplemente lo trae de vuelta a la hipótesis pitagórica, es decir, que solo hay una vida. 
Esta totalidad de la existencia que llamamos vida. Implica no solo a los reinos de la naturaleza que vemos y apreciamos, sino las incontables formas de vida invisible. Esta única vida envuelve a los planetas y estrellas. Implica todo lo que existe en el Universo. Hay una vida allí. Porque si no la hubiera ahí, no podría estar difundida y distribuida a través de todas las estructuras de los seres vivos. De donde proviene esta vida, no estamos demasiado seguros. Algunos han asumido que la fuente de la misma era el Sol. Otros asumen que su fuente es la nutrición. Algunos creen que proviene de trazos de algún extraño y remoto espacio que por ahora ni siquiera llegamos a comprender. Pero que ésta vida ES, es innegable. Y que esta vida es una extraña fuerza motriz. Que esta vida “en-alma” formas, incluso crea formas, las multiplica. Esa misma vida las destruye con el tiempo, o las transforma en otras formas de vida, pero siempre siendo una tremenda energía de vida, así como lo es el Universo. 
El pensador oriental trabajando con este problema en particular, finalmente solo pudo llegar a la conclusión de que esta vida eterna está en todas partes, ésta omnipresente, omnisciente, omni-actuante vida, es definitivamente un atributo de Dios. Por lo tanto la vida en cualquier cosa es el Dios en esa cosa. Y que esa vida y ese dios en esa cosa, es lo más poderoso, y el más potente misterio de todos los tiempos, porque desvela el poder divino en el proceso de la eterna creación. La eterna renovación, un eterno mantenimiento de estas diversas formas de vida, en todos los niveles de este sistema universal. Por lo tanto tenemos esto como pensamiento, precisamente que hay una vida. Que esta vida quizás podíamos muy bien no llamarla dios. Si no es dios desde luego es una manifestación primaria de la deidad. Cuanto más estudiamos esta vida, más nos damos cuenta de que contiene en sí una amplísima diversidad de energías, competencias y especializaciones, y debemos finalmente concurrir con los Caldeos de que esta energía es inteligente. De que esta fuerza no es una fuerza ciega. No es algo que meramente aviva o estimula el motor, cómo la gasolina en un motor de combustión. Porque esta vida es el único combustible en el universo que repara y restaura sus propios mecanismos, y no solo eso, también los extiende, los complica, los perpetúa. No es solo un proceso de combustible sino un proceso de supervivencia y dentro de él hay una infinita manifestación de especialización inteligente. 
Cada forma en la naturaleza es geométricamente perfecta en su propio derecho y poder. Está compuesta de innumerables partes menores, células, átomos, todo reunido en un compuesto magnifico, y la fuerza que en-alma este compuesto y lo crea, tiene que ser la única cosa que existe; la vida universal. Esta vida universal por lo tanto parece estar encerrada en un rayo de sol, y cuando la luz del sol nos golpea, no es simplemente una forma de darnos un bronceado rápido o darnos de alguna forma, una resistencia vital. Es un proceso mediante el cual la infinita complejidad del cuerpo humano es diversamente vitalizada, y esta vida proveniente del sol es distribuida a una infinita serie de manifestaciones. La podemos ver en un prado en donde un rayo de luz desciende del sol y mantiene a 100 formas de plantas, flores, árboles y arbustos. 
Cada uno recibiendo aquello necesario para sí mismo. Cada uno tomando esa única vida y moldeando y modelándola para las necesidades de su propia existencia. Esta situación es tan singular que bien podría hacer un teólogo de cada científico. Porque simplemente no hay manera de explicar esto sin asumir una Inteligencia Universal como fuente de vida, y que ésta Inteligencia Universal es omnisciente, es capaz de extenderse a sí misma en cada concebible especialización que haya existido, que aun no exista o que podría llegar a existir. 
Los orientalistas trabajando con esta base han llegado a la simple conclusión de que hay una directa responsabilidad entre las formas de vida, en el que en cada instancia una forma superior es responsable de aquello menos evolucionada que sí. Cada superior, en una relación paternal o maternal, a aquello que es menos maduro a su propia estructura. Por lo tanto cada forma de vida, según el pensamiento oriental es responsable en algún grado y de alguna manera en la protección de otras formas de vida menos avanzadas o cultivadas. Por su puesto que los orientales señalan a la mente. La mente humana es una especialización. Solo puede existir porque es un aspecto de la Mente Divina. Aquello que no es Mente no puede producir Mente. Debe haber la semilla de Mente en el infinito o sino no podría manifestarse en el hombre. Pero esta Mente le otorga al hombre un derecho de propiedad. Le otorga un entendimiento de la vida. Le da una forma de medir y estimar la naturaleza de las cosas menores. Le desvela algo acerca de la majestuosidad del espacio y también le da un entendimiento de las millones de formas de vida que hay en unas pocas gotas de agua. Esta Mente, por lo tanto como contemplador, como considerador de todas las cosas, tiene en si el poder de servir y proteger formas de vida que de otra manera no serían capaces de protegerse. Por lo que el ser humano aunque no tenga que ser fanático acerca del tema, también debe tener en cuenta de que es un jardinero en el jardín del Señor, porque fue colocado en un jardín para cuidarlo. Y por lo tanto es responsable de todos los tipos de vida que hay en ese jardín. Él es el buen médico, el amigo amable. Él es el que protege el jardín de las malas hierbas, y también de alguna manera es el que protege a las malas hierbas de sí mismas. Todo realizado desde este misterio de la vida. Entonces tenemos esta tremenda vitalidad de vida, una vitalidad que en-forma las cosas y al destruir un ser vivo le quitamos el cuerpo y la vitalidad. Desahuciamos la vitalidad al destruir la forma en donde naturalmente debe existir. Ahora bien, debido a que la vida de las cosas es infinita no hay posibilidad de que el hombre la destruya. Lo que él denomina destrucción es el retirarla de su manifestación de alguna forma o estructura. Sin embargo esto es meramente la transferencia de la vida desde una existencia objetiva a una subjetiva, no tiene nada que ver con la continuidad de la vida misma. Esto también es algo a lo que el oriental le ha dedicado mucho pensamiento y ha intentado ayudar a ver esto como medio de entendimiento de los misterios del reino animal. 
A través de documentales y demás medios que han avanzado recientemente, hemos desarrollado un concepto o nos hemos concienciado del concepto de la cadena alimenticia. En donde todo parece vivir de todo lo demás. Cada forma de vida sobrevive sobre alguna otra forma de vida, y desde la más baja condición de forma de vida hasta la más elevada son nutrición de las vidas de otras formas. Esto ha causado considerable tristeza y preocupación a aquellos que aman la vida animal, porque parece como si no hubiese forma de impedir que la vida sobreviva de la vida. Esto puede que no sea tan serio como pudiéramos pensar por la sencilla razón de que ahora estamos tratando no con una vida que pasa de una cosa a otra. Estamos tratando con una vida que está SIEMPRE EN TODAS PARTES. Que la única cosa que es obliterada y retirada es el vehículo de esa vida. Pero el vehículo en sí mismo no es la vida, ni es la vida destruida por él. 
Los indios y filósofos orientales siempre han asumido que las criaturas animales tienen una inmortalidad al igual que el resto de las criaturas. Incluso las plantas y minerales tienen un tipo de inmortalidad. Es diferente a lo que entendemos, pero aun así existe. Por lo tanto todo lo que realmente estamos diciendo es que estamos sobreviviendo en varios niveles desde los cuerpos e instrumentos vitales de otras criaturas. Pero la mismísima vitalidad, su fuente, su principio es indestructible. Y la vida de las diversas criaturas es cuidadosamente medida, pesada y estimada por ley natural. Digamos entonces por un momento que deseamos entender esto un poco más claramente. Tenemos de momento para considerar, cuatro tipos de vida que existen en este ambiente material que podemos ver; El mineral, vegetal, animal y el humano. Los científicos ahora intentan desesperadamente convertir al hombre en un animal, y que el cuarto reino consiste en todos los vertebrados tales como el hombre, y que por lo tanto el hombre es simplemente un animal que ha crecido un poco más, y se ha convertido en un poco más peligroso, apropósito de esto, dicho sea de paso. Esto sin embargo, no cumple con los requisitos de la mayor parte del pensamiento clásico. La teoría darwiniana es muy ofensiva para la mayoría de pensadores serios. Porque no toma en cuenta de que estamos tratando con cuatro diferentes reinos de vida. Cuatro ondas de vida. Y los Brahmánicos con su Cosmo-teologia han cuidadosamente descrito, diferenciado y estudiado estas cuatro ondas de vida. En otras palabras, los minerales tienen su propio reino. Son una unidad dentro de una unidad mayor. Todo mineral tiene cierta vibratoria fundamental en común y están todas bajo el control de lo que podía denominarse “Entidad Mineral”. Es decir que hay un Principio Mineral Parental que custodia, desenvuelve y protege todas las estructuras de minerales en la Naturaleza, y muy a menudo estas estructuras son servidas además por una serie de seres invisibles que son considerados como Espíritus de la Naturaleza de la antigüedad. Pero el mineral tiene en sí mismo una estructura completa. Hay UN mineral manifestando a través de una infinita diversidad de tipos de minerales y subtipos y divisiones y subdivisiones. Pero todo mineral es una entidad completa en sí misma, y la deidad o dios del mineral es la fuerza protectora del total arquetipo mineral. 
Llamamos a estos guardianes, arquetipos en el pensamiento occidental. Son las totalidades eclipsantes de su especie. Por debajo o por dentro de la estructura de tal arquetipo encontraremos subtipos de cada uno con sus propias regencias. Hasta que en realidad la regencia de un reino de la naturaleza es casi una teología cósmica completa en sí misma. Todas las formas diferentes de vida están bajo ciertas reglas y ordenes generales. 
La segunda forma de los reinos, el reino vegetal también tiene su propio arquetipo. Tiene el desarrollo de todas las formas de vida vegetal. Son todas especializaciones dentro de una energía de vida vegetal total. Y esta energía a su vez es una especialización dentro del poder de vida total del Universo. Los variados tipos de plantas son como razas dentro o del continente de integración vegetal. Hay todo  tipo de subdivisiones al igual que hay todo tipo de subdivisiones de razas en los seres humanos. Hay cuatro diferentes tipos de plantas, cada una con un propósito distinto. Y algunas de estas plantas como señalan las escrituras son para la sanación de las naciones. Cada planta tiene sus propias reglas y leyes, y pertenece a su propio reino. Y las subdivisiones de ese reino están todas bajo la energía vegetal arquetípica. Una consciente integración mental de las plantas. 
La tercera de estas es el reino animal. Y al hacer referencia a estos principios eclipsantes, a menudo se denominan los “Espíritus de Grupo” Estos espíritus de grupo representan la custodia total del reino animal. Son los arquetipos internos que diferencian a todos los animales, y dentro del cual cada tipo de animal tiene su propia subdivisión y su propia organización y propósito de vida. Bien, estas divisiones internas dentro de la substancia de un reino, no hay dos de ellas iguales. Tampoco hay dos de ellas en exactamente el mismo nivel de manifestación o integración. Por lo tanto dentro del reino animal hay una escalera por así decirlo. Un orden ascendiente de animales. En el reino vegetal hay un orden ascendiente vegetal. Y en el reino mineral hay una orden ascendiente de frecuencias vibratorias de estructuras minerales. Así que el animal constituye por lo tanto un mundo completo de sí mismo. Contiene en si todo tipo de vida animal. Desde aquellos más primitivos a los mas altamente organizados. 
El mundo animal siendo un mundo que tiene existencia sensorial puede moverse y puede propagarse mediante diversos métodos. El animal tiene un campo de actividad más amplio. Este campo de actividad afecta la estructura animal de numerosas maneras. Le afecta en especial a través de la columna horizontal. Las energías de la Tierra atraviesan de forma horizontal en el reino animal. En el reino vegetal pasan verticalmente desde abajo hacia arriba, y en el mundo mineral se difunden. En el reino humano descienden verticalmente desde arriba hacia abajo. Por lo tanto todo ser vivo esta divido por estos órdenes de implementación de energía. Bien, los animales desde los más bajos hasta los más elevados presentan muchas fases de interés para el individuo. Están lentamente desplegando lo que podía denominarse el contenido emocional. El animal vive en lo que podíamos llamar un nivel animal, y a menudo pensamos en eso como un nivel emocional. La vida emocional del animal es influida de diversas maneras por las circunstancias que le rodean. Pero vemos lentamente desarrollar a través del animal, la mayoría de los potenciales, la mayoría de las divisiones básicas que más tarde aparecerán en el ser humano. Encontramos el animal al igual que el territorio que defiende. Encontramos los animales gradualmente convirtiéndose cada vez más protectores de sus crías. Encontramos animales con tremenda inteligencia y en muchas maneras aparecen ser prácticamente humanos en su inteligencia. Entre el reino animal, por supuesto, el más elevado de los animales sería ciertamente el elefante. Que por cierto es uno de los mamíferos más grandes. El mamífero terrestre más grande que hay y es completamente vegetariano. El elefante tiene una tremenda habilidad y memoria, y ha habido muchos incidentes de la habilidad peculiar del elefante en estimar el comportamiento humano. También se dice de ellos que son el único animal con sentido del humor. Entre otras cosas, deben tenerlo porque son los únicos animales que se ríen de los seres humanos. 
Recuerdo un caso en la India cerca de la ciudad de Jaipur. Fui a paseo en elefante hacia un viejo lugar que llevaba mucho tiempo abandonado. Entre los que  montábamos había una señora con elaborado sombrero cubierto de flores. Me percaté que el elefante ya le había echado el ojo a ese sombrero, incluso antes de que comenzase la excursión, pero era muy dócil, y tenía un ligero giro en la comisura de la boca en torno al colmillo, algo parecido a una mueca de pillín. Mientras subíamos la colina hacia el lugar abandonado, de repente o lentamente la trompa del elefante subió detrás de su oreja, abriéndose camino hasta poder alcanzar el sombrero. Sin ni siquiera poder ver el sombrero fue capaz de arrancárselo directamente de la cabeza de la señora, y luego estiró la trompa hacia delante alzándola mientras balanceaba el sombrero, y con gruñidos y rugidos el animal continuó el resto del camino meneando el sombrero. Nadie puede decir que ese animal no tenía sentido del humor. Los animales tales como el elefante también tienen una notable inteligencia. Incluso tienen un tipo de religión, que realizan con algún tipo de rito religioso. También es cierto que tienen lideres entre su propia especie y de que son muy pero que muy inteligentes. Y que la sabiduría del elefante no es mera superstición sino un hecho en toda regla. Si observas elefantes en Birmania apilando teca, te darías cuenta que estás viendo a animales que piensan mucho. No solo son capaces de apilar estos troncos de teca en buena formación sino que tras haber completado la pila, se distancian unos metros para revisarla cuidadosamente para luego regresar y colocar bien algún que otro tronco que estuviera descolocado. Hacen todas estas cosas, y son también en muchos aspectos animales apacibles y dóciles salvo que sean maltratados. De todas maneras, aquí tenemos un animal que es altamente inteligente. También hay otros. Entre los acuáticos, el delfín ha sido proverbial, bien conocido por los griegos y uno de los primeros símbolos del cristianismo. 
Descubrimos que muchas de estas criaturas tienen poderes que desconocemos o entendemos. La razón por la que tienen estos poderes es porque cada criatura las tiene de forma latente. Pero para cierto tipo de animal, ave, o pez, la necesidad fuerza la especialización del crecimiento. Al objeto de poder sobrevivir en su propio entorno o cumplir sus propios fines, han de tener la oportunidad de desarrollarlo o intuitivamente liberar de su interior esos poderes necesarios para su propia supervivencia. Las aves que tienen que migrar cinco o diez mil millas son otorgadas con el equipamiento para poder lograrlo. Ese es un sistema sonar incorporado. 
Recuerdo una de las cuevas en Nuevo México; desplegaron cables a través de la entrada de la cueva de la que salían murciélagos por la noche. Con la idea de que en la oscuridad los murciélagos tropezarían con estos cables. Cuando llegó la hora y salieron los murciélagos por los cien mil, ni uno solo tocó un cable. Tenían su protección incorporada, y aunque no podían ver el cable, lo evitaron instintivamente. Todas estas diferentes especializaciones han sido diversamente confundidas como de ser algo que conducía hacia la humanidad, de que el animal se encaminaba a ser un ser humano. En un sentido esto es correcto pero no en el sentido darwiniano, y no en el sentido que generalmente pensamos. 
El siguiente reino a considerar es por su puesto el humano, que ha existido durante mucho tiempo. Los primeros ejemplos de la humanidad aun eran humanos. Y anteriormente a eso tenemos muy pocos registros por los que guiarnos para averiguar cuál fue el desarrollo original del hombre. Pero podíamos sospechar que al igual que en el caso de muchas filosofías religiosas estos reinos no eran completamente productos de la evolución, sino que fueron creados. Fueron modelados o creados para  formar una vía para la liberación de una gran corriente de energía divina. Y fueron llevados a la manifestación para que la energía pudiese gradualmente difundirse a través de cada átomo de espacio. El ser humano por lo tanto ha sido dotado con ciertos factores y facultades que en muchos casos se asemejan a propensiones animales. Pudiendo parecer muy similares. 
Hay tipos de seres humanos muy aborígenes de los que a veces es muy difícil tener la certeza de que no evolucionaron de los animales antropoides más elevados. Pero no lo hicieron. El ser humano es una gran onda en sí mismo. Es uno de los cuatro grandes órdenes de la vida que tenemos aquí en este planeta. Fue creado humano, pero en las fases tempranas de su desarrollo, podía haberse parecido o asemejado muy estrechamente a los reinos inferiores de la naturaleza. 
Los brahmanes construyeron mucha de su filosofía sobre la embriología. Eran estudiantes muy sagaces de la formación del feto en el cuerpo humano. Fueron capaces de estimar por lo tanto, que un embrión en evolución pasa gradualmente por la semejanza a prácticamente todas las formas previas de vida. En cierto periodo de la evolución del ser humano, no hay una esencial o notable o visible diferencia entre el estado prenatal del ser humano y los estados prenatales de la vida en un huevo. Pero el huevo nace en un determinado tiempo mientras que el ser humano no. Continúa pasando por otras etapas de modificación. Pienso que para la mente oriental en especial, estos diferentes órdenes de vida son grados de organización, por los cuales pasa la vida. Cuando cada vida alcanza la madurez de su propio reino, entonces nace. Y desde las primeras etapas, este nacimiento esta siempre controlado por el reino al cual pertenece la criatura. Por lo tanto la entidad animal nace antes que la del hombre, en el desarrollo de su estructura interna. Esto no significa que el tiempo sea necesariamente más corto o largo. Significa que el grado de desarrollo de la estructura de recibir energía es más largo en las formas más avanzadas de vida. 
Entonces tenemos al ser humano que por lo tanto es realmente una criatura aislada. En este ser humano hay evidencias de todos los demás reinos. El vegetal, el mineral, el animal están todos presentes en el cuerpo que una criatura ha construido, una forma de estructura que finalmente llegará a ser su poder. Pero desde el comienzo aunque podía haberse semejado tan cercanamente a las formas animales en su desarrollo como para engañar al observador superficial, jamás hubo un tiempo en la que la entidad humana estaba evolucionado que no fuese de su propio reino, perteneciendo a un orden de vida en particular. 
Bien, estos cuatro órdenes de vida por lo tanto se dice de extenderse a lo que se señala como el día de manifestación. Es decir los días y noches de Brahma son en realidad grandes divisiones de tiempo. Millones de años en los que la Tierra surge en sí desde el huevo divino, manifiesta su manifestación y poder, y finalmente se retira de nuevo para dormir. 
Cada forma de planeta, sol, estrella, galaxia y todos los agujeros negros y demás, nacen, se despliegan y gradualmente desvanecen en la noche. Porque la vida es pulsación. La pulsación de un gran sistema cósmico puede requerir miles de años para un solo latido de ese pulso. Pero en cualquier caso, el caso es que la Creación Manifestación periódicamente se va a dormir. En este proceso de sueño todo es suspendido. Todas las formas de vida permanecen en quietud y cuando llega el momento, nada sufre, nada pasa hambre y el entrar en este sueño no es más doloroso  que el dormirse por las noches. Pero periódicamente ocurre una gran suspensión de la vida para constituir los días y las noches de Brahma, el periodo del gran Mahra Mantra.
En realidad, cuando esto sucede, los reinos luego cambian; es cuando la gran noche de Brahma establece la transición llevada a cabo desde un reino a otro. Por tanto, la evolución de la vida es que la vida mineral pasa a través de una consciencia vegetal y adquiere una dimensión de la planta. Pero sólo en los intervalos entre los días de manifestación. A continuación, la nueva planta, que era un mineral comienza una evolución que puede durar millones de años, hasta completar ese ciclo. Ahora bien, si por alguna casualidad una planta, un animal, o un ser humano, para el caso, se convierte en más altamente avanzado que su reino, en otras palabras, si un animal ya alcanzó el punto de que ser prácticamente humano, donde tenía prácticamente todos los atributos del ser humano, de acuerdo con la filosofía oriental, todavía no puede hacer su transición voluntaria o espontánea a otro reino. Si llega al punto en el que ha superado su propio reino, a continuación, se pasa a un estado de trance y permanece en esta suspensión hasta el final del día de manifestación. Y cuando se inicia el día siguiente, a continuación, se desprende en el siguiente orden superior de la vida. Pero no puede ir y venir entre los órdenes de la vida, durante un ciclo de patrón de vida. Ésta transición sólo es posible en ciertos momentos determinados y designados, cuando toda la organización del sistema solar pasa a través de su paso hacia delante por el gran reloj del tiempo universal. Cuando este hecho realmente se produce, a continuación encontraremos el reino animal alcanzando lo que nosotros consideramos de ser la condición humana. Decimos considerar de ser el estado humano ya que, según los brahmanes, que eran los únicos que supongo que para establecer la compleja geografía del espacio, han hecho psicológicamente e intuitivamente mucho más que la ciencia occidental incluso ha sido capaz de lograr en este aspecto. Pero lo hicieron de una manera que sólo ellos pueden entender porque la mente occidental no lo aceptará. 
Sin embargo, según estos antiguos sistemas aparentemente los más sabios que podríamos conocer en el momento actual, los diversos cambios que están teniendo lugar son todos, metódicos, adecuados y razonables. Y en estos grandes ciclos de cambio, las diversas formas de vida avanzan a otro nivel de la manifestación. Hay algo de esto en las encarnaciones de Visnú, los avatares, etc. en el que el avatar de Visnú recapitula simbólicamente los diez meses lunares de gestación. Todo va sobre un gran plan, pero es muy difícil para la mente analítica que no tenga algún recurso teológico dentro de sí misma para poder tratar de explicar estos temas tan abstractos. Ahora bien, los antiguos también afirman que estas diversas rondas o niveles de evolución están cambiando constantemente y que por tanto estos distintos niveles no continúan desde nuestro nivel. El hombre se ha convertido en ser humano en el nivel físico de la naturaleza. Pero el día siguiente de manifestación, no estará en el mismo nivel, por lo tanto cuando llegue el momento para que el animal convertido en humano o su equivalente, se produzca en lo que llamamos el plano Etérico o el Akashi, va a ser una dimensión diferente, un mundo diferente, un nivel diferente. Para nosotros sería éter e invisible. Pero cuando los seres vivos emerjan allí y se conviertan en parte de él, es tan físico, tan real como cualquier cosa aquí. Pero será mucho más atenuado, mucho más sutil. Sujeto a una gran cantidad de investigación psíquica, y cuando el animal alcance su estado humano será más elevado que el ser humano de hoy en día. Pero  eso no puede ser hasta que se haya completado el ciclo de su crecimiento y manifestación.
Ahora, en los ámbitos comunes de la vida, ¿cómo vamos a manejar el problema de sobrevivir y ayudar a los animales a sobrevivir en las condiciones actuales? La mente oriental es muy tolerante, mucho más probablemente en la mayoría de los aspectos de lo que somos nosotros. Todo es tomado en consideración. Una de las consideraciones inmediatas es para determinar si es posible el grado de consciencia poseído por un animal. Si un animal tuviera exactamente la misma vida interior que el hombre, ya habría conquistado la Tierra hace mucho tiempo. La tremenda proscripción de la vida animal, la descomunal masa de insectos, peces, aves, mamíferos, reptiles, si hubiera sido capaz esta organización de un punto de vista histórico de existencia, probablemente se habría apoderado de la Tierra hace mucho, mucho tiempo. 
Las razones probablemente, en la medida que podemos entender ahora que el animal no ha hecho esto, son porque carece de una facultad peculiar que el hombre posee, y que al parecer el animal no posee. Y esa es la memoria. Si no fuera por la falta de memoria, si el animal pudiera recordar el pasado y pensar en el futuro. Si el animal pudiera organizar una continuidad de existencia dentro de su propia naturaleza, sería indestructible. Es decir que no podría ser vencido por ningún otro reino. Pero como resultado de una estado peculiar de situación de la condición, no tiene esta proclividad. 
Hace años hablé de esto con un profesor de la Universidad de Berkley y él me dijo: "Bueno, ya sabes que daría diez años de mi vida, si durante cinco minutos pudiera experimentar la consciencia de un animal." Sería resolver algo que al parecer no es para ser resuelto por cualquier medio que conozcamos. 
Pero el oriental abordando el tema lo resuelve sobre la base de que el animal no tiene continuidad de una realización o un propósito. El animal durante la vida tiene grandes afectos, emocionalmente puede evolucionar e involucionar. Pudiendo atravesar tremendas modificaciones mediante el contacto con seres humanos. Las mascotas de la familia, los animales que son amados parecen devolver ese amor con todo su corazón y su alma y convertirse en amigos imprescindibles en la familia. Pero lo que falta es la intelectualización de esa relación. El animal tiene cierta astucia, tiene ciertas habilidades. Tiene ciertos reflejos menos el tremendo impulso que se encuentra en el ser humano. El impulso a dominar, controlar y someter en sus relaciones normales. Este impulso no está especializado o desarrollado o individualizado en el animal. Como resultado de la falta de esta continuidad, la existencia animal no es tan difícil como la nuestra. No es tan problemática cómo la nuestra. 
Una vez más volvemos al punto de valor, es decir, que el mineral está dispuesto a estar en la dimensión inconsciente, por lo que a nuestro conocimiento se refiere. La planta tal como la entendemos hoy en día se encuentra en un estado de sueño y el animal se encuentra en un estado de trance. Este estado de trance significa tal vez que el animal ve la vida en gran medida como lo haríamos en un sueño o en una visión. Y el animal no tiene por lo tanto la individualidad completa que tiene el ser humano. Adicionalmente, todos los animales se suspenden desde una entidad animal. Un arquetipo básico, el Ser-animal. La Cábala se refiere al hombre como una progenie  dentro de la estructura de Adán, el hombre primordial, el total que es el arquetipo. Hay un animal primordial arquetípico y la vida del animal está dentro de este. Y los instintos animales, los apetitos, actitudes y procesos están ligados por un gran modelo arquetípico. Cuando el animal muere no es como una muerte individual, porque la forma se deja caer, el patrón arquetípico no se cambia. El animal muere de vuelta a su propia raza del reino o especie, en lugar de estar separados para siempre como un individuo. 
Así que las probabilidades son, en cuanto lo que podemos aprender, que la cadena alimentaria no es tan brutal como podríamos pensar que es. No podemos asumir que el plan divino sería brutal. No podemos adivinar o suponer que el terror se impondría a la vida por un poder benevolente. Simplemente no podíamos suponer que esto sería cierto. Y en la naturaleza, probablemente no es cierto, debido a este hecho, que tenemos la forma arquetípica atrás, el cual es el ser vivo real y no el propio animal. 
Otro problema que se presenta que tal vez deberíamos tratar de dedicarle un poco de reflexión, es el futuro de la vida animal en el mundo. La vida animal no puede cesar. Tendrá que continuar. Pero tendrá que continuar en diversos ajustes y adaptaciones, y los ajustes y adaptaciones a los problemas de los animales es el mismo que los ajustes y adaptaciones a los problemas humanos. Todos estamos aquí por un propósito esencial y ese es a desplegar el potencial de la supervivencia, y esto lo tenemos que mirar con mucho cuidado. 
En el reino animal por ejemplo, tenemos otro factor que regula la vida que nosotros no tenemos, habiendo inventado una solución para ella. El punto en particular que queremos hacer es, que la vida animal está controlada en cuanto a su longitud y su condición en gran parte por los dientes. Los dientes de un animal son el secreto de su vida útil. Si los dientes de un animal se desgastan, y lo harán siempre, en última instancia, no será capaz de manipular los alimentos. No podrá cazar ni podrá masticar las duras cerdas y hueso que la mayoría de los carnívoros tienen que hacerle frente. Por lo tanto, todos los animales carnívoros están sujetos a la mengua de sus propios dientes. Seaton, que era muy buen naturalista, probablemente el mejor de su generación, me dijo un día; "Ningún animal se registra de haber muerto de muerte natural, excepto, tal vez en un hospital veterinario. Un animal no muere de muerte natural. Es víctima del debilitamiento de sí mismo.” Se van sus dientes. Pierde su poder para digerir la comida y luego no es capaz de defenderse a sí mismo y poco a poco pierde su liderazgo en su propio reino, pudiendo ser fácilmente apartado. Aparentemente es parte del plan de la naturaleza. El hombre es el único animal que perpetúa los no aptos. La naturaleza no hace esto. Parece muy cruel y muy duro, pero si reconocemos que en este universo no hay un final de nada, sin terminación y sin destrucción, tenemos que entender que estas transformaciones son parte de un plan. 
Nuestra principal obligación en la conexión con los animales es la de ser tan atentos, amables y considerados a sus necesidades, como podamos ser. Es un error sin embargo, como varios naturalistas han observado a través de la experiencia, el tratar de quitarle a un animal todos sus atributos naturales. No es aconsejable coger un animal, domesticarlo y después dejarlo suelto, porque ya no podrá sobrevivir en un mundo de su propia actividad. El mundo de la experiencia ayuda al animal a crecer adecuadamente para su propia supervivencia. 
Tenemos el mismo problema en el nivel humano, no se puede sobre-proteger a un ser humano en la infancia y primeros años de vida y esperar que crezca y se haga fuerte. Es necesario que las cosas vivan según sus leyes y es cuando tratamos desesperadamente de cambiar estas leyes que metemos a todos y todo en problemas. El plan de las cosas tal y como están, es un plan viable. Es nuestro problema el conservarlo. Hacer todo lo posible para que el plan sea más fácil para todos los implicados. Menos doloroso, menos peligroso, menos complicado. Pero si llegamos al grado de interferir en los procesos normales en un esfuerzo por frustrar las leyes naturales que gobiernan los arquetipos de los distintos reinos, estamos casi seguros de meternos en problemas. 
El hecho de que hayamos vandalizado el mundo mineral ya nos está dando problemas. Estamos preocupados por la incapacidad de las plantas del reino vegetal para seguir defendiéndose de la agresividad de la vida humana. De nuevo, esto es algo que tendremos que afrontar. Aunque nos preocupa que poco a poco el pasto es un punto a desaparecer y no habrá manera de cuidar de la población animal, y por lo tanto el animal como factor de alimento probablemente tendrá que ser eliminado. 

Muchos de nosotros hemos vivido para ver un avance importante en la economía del animal y ese es el desarrollo del automóvil y el camión. Antiguamente los animales eran brutalmente tratados por conductores desconsiderados, descuidados y sin corazón. Hoy la mayoría de los caballos están, ya sea pastando o entrenados para convertirse en caballos de carrera y el valor promedio de un caballo ha aumentado desde unos pocos dólares hasta tanto como medio millón. Ningún caballo jamás recordará o se dará cuenta en lo caro que se ha convertido, y lo aristocrático en que se ha vuelto con todos los lujos y los favores que se le dan. Pero nos hemos gradualmente apartado de la brutalidad de la antigua manipulación de los animales. Lo mismo es cierto en el sistema de veterinaria. Cada vez somos más conscientes de la enfermedad animal, y hacemos todo lo que podemos para prevenir el dolor de los animales y en muchos aspectos estamos teniendo éxito en la protección y la mejora de su condición de vida. Este proceso debe continuar en la medida de lo posible, porque a través del mismo se va a aprender mucho sobre nuestra propia vida y las condiciones que también atravesaremos en el curso de la evolución. 
La mayoría de los libros religiosos no han dicho mucho sobre los animales. En otras palabras, ha habido la grave cuestión de si hay un cielo para los animales. Las únicas personas que, curiosamente, han permitido a ciertos animales la entrada en el cielo han sido los musulmanes. Porque han seleccionado algunos animales que han asociado a la vida religiosa de las personas y ahora estos animales son sagrados y se les permite la entrada en el cielo. En su mayor parte sin embargo jamás hemos pensado en un cielo con una población animal. Los budistas sin embargo no consideran eso de ser un estado de cosas irrazonable o fantástico. Pero señalarían que el animal en su propio reino con su propio arquetipo, con su propia divinidad, con su propia fuerza de vida en movimiento a través de él, que en realidad su propio estado de vida eterna está completamente organizado de acuerdo a su propia clase en su propia necesidad, y que cada animal tendrá el mismo derecho al descanso, la paz y el crecimiento que tiene el ser humano. Pero va a ser un tipo diferente de cosa a la que estamos familiarizados. 
En la actualidad, y estando muy cerca la Pascua, parece que hay algo más que podíamos mencionar que sería muy importante en la que pensar. Recordamos que la Eucaristía o el sacramento de la sangre de Cristo ha sido durante mucho tiempo un elemento esencial de la religión. La Comunión es uno de los sacramentos de la iglesia. Se supone que es lo que se llama el más beneficioso de todos los sacramentos, mientras que el bautismo es el más necesario. En este caso particular, la Eucaristía o la consumación final de la Santa Cena es que tomamos la sangre y el cuerpo que representan el cuerpo y la sangre de Cristo a través del vino y el pan, y que al tomar este estamos compartiendo juntos la Eucaristía de la vida universal. Esto tal vez está más cerca de una verdad de la que nos demos cuenta, aunque sólo lo hemos dogmatizado a su manera. En la actualidad reconocemos a Cristo como un aspecto importante de la deidad. Reconocemos a Cristo como el redentor de la humanidad y la sangre de Cristo es esta misteriosa energía. Esta vida que fluye en todas las cosas. Por tanto, cualquier acto contra la vida es un acto contra Dios. Cualquier uso indebido de la vida es una forma de blasfemia o herejía. Cada ser vivo es sostenido y apoyado por la vida del Poder Divino. Los reinos inferiores son sostenidos pero no necesariamente saben por qué. Porque en lo que a ellos concierne, incluso las Escrituras nos dicen: "Ellos están sin pecado". No puede haber pecado cuando no hay un reconocimiento del bien o del mal. El animal no se rige por los vicios y las virtudes, sino que se rige por leyes inmutables de su propia especie. Por lo tanto, no puede pecar. 
Pero el hombre con el derecho a elegir, el derecho de expresión, el derecho de la diferenciación como Santo Tomás de Aquino señala, “es responsable de sus propias acciones” y no sólo pensamos de esta manera, sino que tenemos que darnos cuenta de que nuestras acciones son dependientes de la vida que desvitaliza esas acciones, no puede haber ninguna acción aparte de la vida. Y el hombre es la única criatura que conocemos en nuestro entorno que es consciente de la fuente de su vida y es consciente del uso o abuso de esa vida. Por tanto, toda destructividad es abuso de una vida. No existen varias vidas diferentes entre las que podemos elegir. Sólo hay una inmutable, fuerza divina, originando en el ser divino. Esta fuerza inmutable otorga vida, vitalidad, energía y oportunidad para todos los seres vivos. Desde la forma más baja de átomo o molécula, a la más alta de todas las estructuras cósmicas. Por tanto, esta sola vida es de, desde y por la que vivimos. Esta vida es la única razón por la que estamos vivos. Sin ella no podríamos siquiera existir. Cada palabra que decimos es posible gracias a esa única vida. Por lo tanto, si decimos aquello que no es cierto, estamos abusando de esa vida. Cada estado de ánimo que tenemos es esa vida, y por lo tanto si el estado de ánimo no es agradable o desagradable, estamos haciendo mal uso de energía. 
Este mismo estado de ánimo, esta misma vida ha avivado a todas las cosas que nos rodean, por lo tanto, el destruir intencionalmente, odiar o condenar todas estas emociones son una blasfemia contra la vida. La cual es la vida de todos los hombres, y la luz que nos llega a todos es la luz del mundo. Por lo tanto, en todos los reinos; mineral, animal, vegetal, y del hombre, existen estas energías que son distintas diferenciaciones de la vida del poder divino. En Dios vivimos, nos movemos y tenemos nuestro ser. En la energía divina de los campos de existencia tenemos la fuente de nuestra existencia aquí y ahora. Si no fuera por esa fuente de vida, no podríamos tener un "incrédulo Tomás." Si no fuera por esa vida, un ateo no podría proclamar su incredulidad. 
Todo lo que hacemos, bueno malo o indiferente es el resultado de nuestro abuso, del uso o mal uso de esta única gran potencia de vida. Alguna nos llega del sol, alguna de las estrellas, alguna de las luminarias, o parte de ella proviene de la tierra bajo nuestros pies, y más provienen de todas las cosas que crecen de la tierra. Pero todo lo que ES, no es más que una manifestación de la vida que se le otorgó a todos los seres vivos para su propia perfección, y la perfección para cada cual en el esquema infinito de cosas. Por lo tanto tenemos hasta cierto grado una participación constante en la Sagrada Comunión. Tenemos una parte constante en la transubstanciación del huésped. Tenemos una parte muy definida en el misterio de Pentecostés. Tenemos un misterio en el que la vida, una cosa intangible misteriosa completamente más allá de la definición hace posible todas las cosas definibles. 
De esta vida podemos o no tener un conocimiento completo. No desde luego en nuestro nivel actual de desarrollo. Pero podemos reconocer aquello que no podemos entender. Podemos darnos cuenta si pensamos un minuto, que esta vida es el combustible del espacio. Si desperdiciamos la gasolina vamos a tener escasez. Si perdemos esta vida en nosotros mismos, en el proceso de hacer este desperdicio, dañamos los canales en nuestra naturaleza por el que esta vida nos puede alcanzar. A través de la perversión de las cosas, a través del alcoholismo, a través de la adicción a los narcóticos, a través de todo tipo de abusos del cuerpo, cortamos el suministro de vida. No podemos cortarlo completamente del todo porque se trata de un canal, y a través de este canal millones y cientos de millones de pequeñas vidas dentro de nosotros mismos son sostenidas. La vida que es nuestra vida completa se descompone en la energía necesaria para mantener cada célula, cada átomo y cada electrón de nuestra compleja constitución. Por lo tanto, si destruimos y traicionamos y desconectamos la circulación adecuada de nuestras propias energías de vida, cometemos en nuestro interior algo cómo un terrible terremoto o una gran inundación o un gran desastre, ya que con el colapso de nuestro uso inteligente de la energía, todas las millones de partes en nosotros mismos también han de sufrir. Por lo que de una extraña manera somos un dios para las células de nuestro propio cuerpo. También somos los maestros y padres, no sólo de nuestras familias humanas, sino del reino animal y del reino vegetal. 
En Japón, el procedimiento de arreglo floral es un esfuerzo para glorificar este concepto de utilizar la flor para enseñar el dios del misterio de la vida. Nosotros también podemos ser muy considerados, creo que el tiempo ya ha pasado desde hace mucho, cuando alguien sienta la alegría del logro de la caza. Esto es algo que no es necesario. Nunca debemos destruir la vida a menos que la destrucción sea absolutamente necesaria. Y eso es lo que la naturaleza misma nos dice. Nunca mata por diversión. Nunca mata por placer. Nunca mata tampoco en la experimentación y cosas de esa naturaleza. Y la vivisección es algo que también debe desaparecer. Todos estos abusos no sólo dañan las relaciones humanas con los animales, pero advierten la naturaleza humana. El individuo pierde algo de la finura de sí mismo, algo de la nobleza de sus propias emociones cuando participa en la destrucción de vida, y si esto es cierto en todos los reinos animales, cuánto más cierto es de la misma humanidad. 
Aquí tenemos un gran mundo forjado con más de cuatro mil millones y medio de seres humanos. Desde el principio de los tiempos la guerra ha devastado las naciones de la Tierra. La guerra es un supremo mal uso de la energía. Si le damos mal uso a la energía durante suficiente tiempo, si nos desviamos de nuestros recursos y utilizamos gradualmente la vida universal en destruir, vamos a atraer sobre nuestras cabezas la venganza del cielo debido a lo que el oriental también dice karma. El karma malo es ni más ni menos que el resultado de la mala utilización de nuestro potencial divino. El buen karma es el uso correcto. Uno es tan real como el otro. Pero en cualquier uso de la energía entre nosotros, entre otros pueblos, entre otras criaturas, debemos reconocer cómo Buda nos dice, que en todos los ámbitos de vida el efecto sigue a la causa, al igual que la rueda de la carreta sigue al pie de los bueyes. 
Por lo tanto, la persona feliz es la que utiliza la energía y utiliza sus recursos vitales no sólo de manera constructiva, pero casi con una realización ritual de la sacralidad de la vida por la que se sustenta. Todos debemos de tratar por todos los medios que podamos el reducir el sufrimiento y preservar la vida y utilizar adecuadamente los recursos divinos, si hacemos eso nuestro tiempo será largo y feliz en la tierra que el Señor Dios nos ha dado. Hasta entonces vamos a estar inmersos en un grado moderado de problemas. 

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lunes, 6 de noviembre de 2017

Los hermanos de trajes resplandecientes


LOS HERMANOS DE TRAJES RESPLANDECIENTES
Por Elizabeth Hansen

Los resplandecientes, caminan en trajes de belleza, con sus caras vueltas hacia Dios, sus manos extendidas al hombre para ayudarlo en su camino. Ellos siempre iluminan al buscador de la Verdad, estando ansiosos y listos para felicitar al hermano recientemente elevado. La decadencia o la muerte no los puede tocar; en senderos alados de noche circundan este Globo oscuro como Luces Resplandecientes, faros encendidos, para mostrar al fatigado que el camino hacia Dios no se ha perdido.

¿Quiénes son estos seres radiantes que caminan en trajes de gloria, consagrando sus vidas al Servicio de la Humanidad? ¿Son Dioses, Angeles o seres de alguna estrella lejana? No, no son nada de eso; ellos son Hermanos, nuestros Hermanos Mayores, los hombres que pertenecen a nuestra propia oleada de vida, siendo los pioneros que nos han adelantado; que han desarrollado los poderes que Dios les ha dado como potencialidades latentes para convertirlas en actividad dinámica.

Estos son los verdaderos superhombres que han merecido el derecho de servir como Auxiliares de Dios en la Obra Gloriosa del Plan Cósmico. Ellos han abierto un sendero ante nosotros, el recto y angosto Sendero de la Iniciación habiéndose liberado de la rueda del Renacimiento.

Ansiosamente esperan que desarrollemos nuestras propias luces, para que también nosotros nos volvamos Luces Resplandecientes y alguna vez nos unamos al rango de esta exaltada Hermandad. El apresuramiento debe venir de adentro del corazón de cada individuo, pues también nosotros somos poseedores del derecho divino del libre albedrío en cada pensamiento, palaba y obra.

Cristo dijo: “Dejad que brille vuestra luz ante los hombres, para que puedan ver sus obras y glorifiquen a vuestro Padre que está en el Cielo.” Pero ¿cómo podemos desarrollar nuestra luz individual? Una y solamente una es la respuesta necesaria. Por medio de un esfuerzo sincero y persistente, recordando siempre que “ EL UNICO FRACASO QUE UNO PUEDE TENER ES EL DE DEJAR DE LUCHAR.”
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Hasta aquí he resumido este maravilloso artículo que trata un tema tan elevado como sublime que nos habla de esos seres grandiosos, nuestros Hermanos Mayores, describiendo el bendito trabajo que realizan revestidos con sus Trajes Resplandecientes y lo importante de señalar es que cada uno de nosotros como Chispas Divinas que somos y perteneciendo a la misma oleada de vida que ellos, podemos capacitarnos mediante el Servicio altruista, noble y desinteresado a la humanidad, tal como lo enfatizaba Max Heindel, para realizar la misma labor que ellos hacen siempre en bien de la humanidad a la que aman con todo fervor y dedican sus mejores esfuerzos para que puedan completar su aprendizaje y unirse a ellos en su tarea gloriosa.

FRATERNIDAD ROSACRUZ MAX HEINDEL
Calle Colombres 2113 – Bº Lomas de San Martín
5.008 – Ciudad de Córdoba – República Argentina


Agradecemos al Sr. Raul Sasia, por este aporte 

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jueves, 28 de septiembre de 2017

Carta mensual - Por Manly P Hall - Las disciplinas de la meditación y el entendimiento (6ta)


CARTA MENSUAL
 Por Manly P Hall 

 LAS DISCIPLINAS DE LA MEDITACION Y EL ENTENDIMIENTO 

Querido estudiante: 

Hay una fábula oriental que explica parte del misterio de la concentración. Podemos usar esta fábula para expresar ciertas implicaciones que no pueden ser expresadas con palabras. Todos los valores espirituales deben ser realizados, comprendidos internamente. No pueden comunicarse de la misma manera que las fórmulas matemáticas pueden pasarse de una persona a otra. 

El emperador de un país oriental construyo un palacio el cual llamo La Casa de los pisos que cantan. Cuando el palacio fue terminado, el deseaba que se plantaran jardines alrededor del mismo de tal manera que el palacio estuviera en medio de un paraíso terrenal. 

El emperador llamo al más sabio y el más hábil de sus jardineros y le ordeno embellecer con unos jardines los terrenos del palacio. El jardinero, que era muy viejo y muy sabio, salió del palacio, y, seleccionando un lugar cercano, se construyó para si una suerte de silla primitiva con un puñado de ramas como forma de protección contra los elementos. El viejo luego se sentó ahí muy quieto. El verano pasó lentamente y el hombre seguía sentado ahí observando. El otoño llego; las hojas de los arboles cambiaron de color y cayeron; las aves migraron. Las nubes se juntaron y, al fin, la nieve del invierno cayó a la tierra. Aun así el viejo jardinero seguía sentado observando. Los vientos soplaban la nieve, acumulándola contra las rocas. Los árboles se doblaban ante la furia del vendaval. Pero el jardinero solamente se envolvió más en su manto de lana y se tomó otra taza de té humeante. Luego llego la primavera. Las nieves se derritieron; Se llenaron los arroyos; las ardillas salieron de sus madrigueras; las flores de primavera enviaron sus hojas verdes a través de los rincones de la tierra y la nieve que se derretía. El jardinero seguía sentado observando el movimiento de las estaciones. 

Finalmente el verano llego de nuevo. Habiendo permanecido sentado durante un año en su silla de ramas de árbol, el jardinero se levantó, fue ante el emperador, y anuncio que ahora plantaría los jardines. 

Un año después el paraíso terrenal estaba terminado. 

Raras plantas florecían por doquier. Peces curiosos nadaban en los arroyos. Pequeños santuarios adornaban lo alto de las rocas. Y viejas linternas de roca bordeaban los pasillos. En todo el mundo nunca había sido un jardín tan perfecto. 

Cuando todo estaba listo, el jardinero condujo al emperador hacia el ancho porche del palacio y le dijo: “Oh Sol del Cielo, mi trabajo está terminado. En cada estación y con el paso de cada año este jardín retendrá su perfección. Cada planta que crezca formara parte de un todo en total 

equilibrio. Cuando las hojas caigan, formaran patrones en el suelo. Y a través de la abertura de las ramas veras las montañas cubiertas de nieve. Cuando los arroyos crezcan, formaran albercas y remolinos, cada uno de los cuales formara parte en perfecta armonía con el resto. Por esta razón estuve en meditación durante un año. No puede haber conflicto aquí. Cada estación que pasa expresara su propia belleza, en invierno, en el verano, en el otoño y en la primavera. Siempre habrá belleza en armonía. 

“Conforme su majestad avance en edad, sus gustos cambiaran, pero los jardines crecerán también. Encontrará felicidad en ellos durante el tiempo que dure su existencia. Y cuando finalmente regrese al cielo de donde ha venido, aquellos que le sigan a usted se encontraran a sí mismos en este jardín así como usted se ha encontrado a sí mismo. He construido un mundo en miniatura que refleja los misterios de un mundo más grande. Este, O Sol del Cielo, es el jardín del hombre sabio”. 

Para cada persona el emperador oriental es el ser; el jardín, su vida; y el viejo jardinero, su sabiduría con la cual debe construir su paraíso terrenal. La sabiduría abre el camino y da el ejemplo de la concentración. El ejercicio y la disciplina de la atención filosófica la cual llamamos concentración se explica en la meditación del jardinero durante un año. A través de la observación y la consideración de todos los procesos universales que suceden a nuestro alrededor, nos damos cuenta de los cambios perpetuos estacionales del alma. En los pensamientos de cada hombre el verano cambia a otoño, y el otoño a invierno, y el invierno a la primavera, y la primavera al verano de nuevo. 

Este misterio del cambio no puede entenderse con la simple lectura de palabras, sino que debe sentirse internamente como una experiencia espiritual durante la concentración. No solamente debemos enfocar la atención, sino que debemos sentirla como verdad eterna, el flujo suave del tiempo a través de la conciencia. Crecemos pero en el tiempo hacia la eternidad, suavemente, con paz, de manera inevitable. No debemos apresurarnos, sin tensión, sin presiones, y sin esforzarse. Debemos observar todas las cosas, valorarlas, sentir nuestra participación en todas las cosas, y desde estas experiencias encontrar el jardín de nuestra vida. Cuando hacemos esto, año tras año, vida tras vida, lo comprendemos. 

El tao, el camino y el final en uno mismo, nos enseña que el método esta fluyendo siempre hacia el conocimiento, la realización, las cosas que hacemos se funden con la cosa que somos. Para comprender esto es la concentración; no meramente la concentración de la mente con su tendencia a dispersar sus recursos, sino más bien comprender nuestra relación con la vida, con la unidad de nuestro propósito fuerte para ligar toda confusión en un patrón de fluidez en completa armonía. 

LA CONCENTRACIÓN COMO UNA FORMA DE EXPERIENCIA. 

Algunas veces es difícil comprender que la concentración no es esencialmente un proceso intelectual. Mientras que la mente es el instrumento de la concentración, los ejercicios fracasan si se les mira como dirigidos hacia el control mental a través de esfuerzo. También, parece duro de entender que la concentración involucra la actividad simultánea de cada parte de la conciencia. Debe haber sentimiento sin emoción; visualización sin fijación. Y todo debe ser ligado junto por una fijación de propósito la cual no incluye ninguna inferencia de limitación. El proceso es más difícil de describir que lograr porque ocurre de forma simultánea en planos o niveles diferentes. Depende para su éxito de la capacidad del alumno para darse cuenta de la identidad de las partes de su propia conciencia como, por ejemplo, que el sentimiento y el pensamiento son uno, que las cosas que se sienten y el poder para sentirlas son idénticas. No hay división entre la flor y su belleza, el ave y su gracia, o el río y su canción. 

Debemos concientizarnos de todos los valores al mismo tiempo. Esto se llama con propiedad percepción espiritual. Para el artista, el árbol es forma; para el leñador, es combustible. El músico oye el susurro de sus hojas. En ello el místico ve crecimiento. Para el peregrino, el árbol es refugio; para el granjero su fruto es vida; para la ardilla que vive en su tronco hueco es protección; para el medico que hace medicina de su corteza es curación; para el carpintero es paredes y techo. El árbol es todo esto y más para el sabio en meditación bajo sus ramas. Se siente y se conoce en todas sus innumerables cualidades y atributos. Es experiencia espiritual; es la Ley; es Dios; es la Verdad. La concentración es el poder o disciplina por la cual todos estos valores llegan a ser accesibles simultáneamente como poder espiritual. 

Por sobre todo, es realización. La verdad trae al hombre sabio exactamente lo que el hombre sabio trae a la verdad. Por lo tanto, la verdad es una suerte de fábula mística, una leyenda viviente, la cual interpreta de acuerdo a sí mismo. Cada uno encuentra en la Verdad lo que es el mismo; de acuerdo a su propio conocimiento el comprende. 

A través de la práctica de la concentración, el individuo se encuentra a sí mismo en todas las cosas y a través de todas las cosas. Esta es la razón porque la que los Viejos Maestros del Camino Oculto, como se les llamaba en Corea, dan a menudo definiciones contradictorias. La concentración, explicarían a sus discípulos, era un proceso mental. Luego, enseguida, insistirían que la mente no participaba en ella. La contradicción misma era parte de la fábula, parte del misterio. Ello confundía al tonto, pero iluminaba al sabio. 

Cuando Platón apuntaba al cielo como la morada de los dioses, y Aristóteles apuntaba a la tierra como la morada de los dioses, la confusión y la contradicción parecía sin esperanza. Pero toma un momento de comprensión real saber que ambos tenían razón, que todas las diferencias son pruebas de la unidad. El materialista se burlara y declarara que tal razonamiento era casi una locura. Pero para el sabio, el materialista es el más loco de todos. Sin embargo, el sabio y el materialista tienen razón ambos. La comprensión probara esto, pues el entendimiento encuentra siempre lo correcto y se apega a ello. 

Cuando usted empieza la práctica de la concentración, la rapidez del progreso depende enteramente de la amplia comprensión de lo que la disciplina significa. Un mal comienzo, es decir un esfuerzo inspirado por la comprensión inadecuada, resultara en años de esfuerzos comparativamente sin frutos. Por lo tanto, no debería haber mucha prisa o mucha ansiedad. El éxito depende totalmente de la comprensión. Es por esta razón que estamos reiterando en variadas formas los conceptos básicos. Si la base es correcta, todo lo que sigue fluirá en el curso propio. 

Puede ser benéfico considerar su propia proficiencia personal en tres capacidades básicas-su capacidad para pensar en términos de las realidades espirituales, para sentir en términos de participación impersonal en una porción universal de la vida, y visualizar en términos de ver valores a través de las formas. Esto probablemente suene un poco confuso, pero es una experiencia común que el individuo normal en esta etapa de crecimiento universal generalmente tiene una capacidad más grande en una de estas cualificaciones que en todas las tres. Algunos piensan mejor que lo que sienten. Otros reaccionan más correctamente al estímulo visual. Trate sinceramente de reforzar cualquiera de estas cualidades que parezca la más débil en usted. La conciencia espiritual debe estar compuesta por un equilibrio de estos tres poderes de su alma. La falta de uno desequilibrara las otras y resultara en un acercamiento imperfecto. 

También, es definitivamente cierto que cualquier tendencia a introvertir, el grado en que nos cortemos del flujo de la vida en otros, daña nuestra propia sensibilidad. Todas las experiencias de la vida normal contribuyen su parte para el propio poder de su alma. Si restringimos el flujo de nuestras propias vidas y reducimos la esfera de nuestra propia experiencia, frustramos la universalidad de nosotros mismos. Este es un error común entre los metafísicos. No hay virtud en el distanciamiento. No somos más grandes ni más dignos porque nos separamos de otros. Nuestra verdadera grandeza yace en la nobleza de descubrir a nosotros mismos en los sueños y esperanzas y trabajos de nuestro mundo. 

Todo lo cual quiere decir que la verdadera concentración se puede decir que viene del ser. Si satisfacemos la Ley al vivir, la Ley prepara su propio cambio dentro de nuestra conciencia. Entonces nos concentraremos naturalmente así como las formas ocurren de manera natural. Entenderemos el poder del alma así como el árbol libera sus brotes y ramas. La concentración es natural al hombre, pero solo cuando el hombre en sí mismo es natural. La concentración es normal al normal. Es el próximo paso en el desarrollo del ser interior. El hombre no puede causar la concentración, por lo tanto, no es forzar un ejercicio, sino el desalojo de los obstáculos hacia un proceso natural y hermoso de la conciencia misma. 

Si usted puede entender, entenderá. Su acción debe fluir de la compresión como de una fuente. En este punto hay poco para agregar a la disciplina. Usted debe encontrar la manera. Pero si medita profundamente en lo que hemos implicado, no se ira por el camino equivocado. Si las palabras no tienen suficiente significado, debe comprender que la conciencia en sí misma no se ha liberado completamente de las limitaciones de actitud y complejidad para permitir la concentración adecuadamente. Bajo tales condiciones, debe continuar las disciplinas de la preparación. No tema admitir la insuficiencia, sino más bien acepte la insuficiencia como un reto de la realidad para usted, y sin desilusión y lamentos, sino con el más profundo conocimiento de la sabiduría universal, tome la tarea de poner su conciencia y su vida dentro del plan universal. Cuando el tiempo llegue y usted esté listo, USTED LO SABRÁ. 

ALQUIMIA ESPIRITUAL 

La palabra alquimia se compone de dos palabras: al o el que significa Dios, y Khem que significa Egipto. La palabra química literalmente es la ciencia de los egipcios, y la alquimia es la ciencia divina de la química o la ciencia divina de Egipto. La química fue identificada con los egipcios porque entre los antiguos se creía que los secretos de la química eran comunicados primero al hombre por los sacerdotes de los templos egipcios. 

La alquimia es la química espiritual. Es la doctrina secreta concerniente a la perfección del hombre, oculta bajo una terminología de términos químicos, alegorías, fabulas, y símbolos. La alquimia no es solamente una parte integral de la tradición mística Europea, sino que ocupa una posición de importancia similar en la metafísica taoísta de China. Muchos de los más grandes santos taoístas fueron celebrados por su proficiencia en la investigación alquímica y sus experimentos. 

Se nos ha preguntado con frecuencia porque era necesario ocultar verdades espirituales en elaborados sistemas de fabulas y emblemas. Un estudiante pregunto una vez porque no sería mucho más simple y más útil dejar todos esos símbolos y explicar el misterio completo desde el principio de modo que todos comprendieran los hechos. Esperamos que en este punto de la serie de cartas hayas alcanzado el punto donde comprenderás el porque es imposible describir ninguna realidad espiritual excepto en términos de simbolismo. Nadie puede describir el crecimiento sin recurrir a una descripción de algo que crece. Las realidades espirituales son internas, misterios sin forma que realmente son incomprensibles a menos que sean arropados por algún tipo de materia tangible. 

La fábula llega a ser el vehículo ideal para la comunicación. Un hombre cruzando el vacío de una mente a otra debe ser transportado en algún tipo de contenedor. Es porque esto que los Budistas llaman a sus sagradas escrituras canastas. Cuando has recibido la idea y la has hecho parte de ti, entonces puedes eliminar la canasta. Una de las más tristes tragedias de la humanidad es que el ser humano promedio guarda la canasta y desecha el contenido; o confunde la canasta con el contenido, el adora la canasta creyendo que es piadoso porque preserva la forma de la idea que le ha llegado aun cuando no está consciente del propósito. 

Muchos estudiantes han objetado a la extremadamente naturaleza fantástica del simbolismo religioso y filosófico. Esta extravagancia salvaje de la fantasía forma parte de un propósito bien planeado. Es un recordatorio constante que los símbolos obviamente son demasiados extravagantes para ser aceptados de manera literal por la persona reflexiva, y que ocultan principios que están más allá de la esfera de nuestra así llamada percepción normal. 

Toma, por ejemplo, el simbolismo alquímico del unicornio. Desde la más remota antigüedad nos ha llegado la figura de un extraño animal que difiere de cualquier creatura conocida por el hombre. Se le dio forma de caballo, pero tenía una pezuña hendida. De su frente crece un cuerno largo de oro. La cola del unicornio era similar a la de un león. Y su melena era de plata tejida. Vivía solo en partes remotas de las montañas, y solamente vivía uno a la vez. Sobrevivían largas edades y se dejaba ver ciertos intervalos. El unicornio en el misticismo europeo es el Ki-lin de los chinos, un animal fabuloso que anuncio el nacimiento de Confucio, el caballo león de un solo cuerno. ¿Como puede ser que dos razas viviendo en lados opuestos de la tierra compartieran una creencia en esta creatura mitológica? 

La historia del unicornio cumple de una manera hermosa el propósito de los sacerdotes antiguos que lo crearon. Los zoólogos medievales incluyeron el unicornio como un animal vivo real, asignándole como su hábitat algún lugar poco conocido como el desierto del Sahara. Los museos de Europa incluyen en sus colecciones varias copas que pertenecieron a princesas feudales, las cuales se reportan que han sido formadas de los cuernos de unicornios. Los hombres querían creer que la fábula era verdad; por lo tanto, para ellos era real. No hay misterio del unicornio. Fue solamente una rara creatura que se filtró a través de los escudos de armas de varias naciones y de familias que portaban el símbolo pero que no sabían su significado. 

Con la llegada del mundo moderno, hubo un debate considerable acerca de esta creatura fantástica. Una escuela moderna decidió que el unicornio era un altamente glorificado rinoceronte, que el cuerno peculiar de este animal tenia como origen una historia extraña en la mente desordenada del humano primitivo. Asi el simbolismo fue preservado y el científico moderno fue feliz habiendo resuelto el misterio a su propio gusto. 

El libro alquímico de Lambspring da la llave para su significado real. El unicornio, con su solo cuerno dorado, que vive solo es el alma humana que vive distante en el bosque impenetrable de los sentidos compuesto de los aspectos innumerables del alma en sí misma. 

El caballo blanco con el cuerno es un símbolo apropiado para la más profunda meditación. No hay manera en la cual su historia pueda ser contada al tonto, ni hay manera en la cual su misterio pueda ser ocultado al reflexivo. Ningún hombre puede describir el alma en palabras sencillas y directas. Todo es una experiencia subjetiva. Pero cada hombre puede restaurar para sí mismo un cierto modelo del alma meditando sobre la apariencia y el temperamento de este extraño animal dócil el cual se describe por Valentine Basil como un animal tímido que corre antes que el cazador pueda alcanzarle, y tan sabio que nunca puede ser atrapado por ninguna trampa creada por el hombre. 

Eso que es un símbolo del alma debe asimismo ser un símbolo del poder del alma. El cuerno dorado el que nunca es usado para dañar ninguna creatura, sino que alrededor del mismo el caballero errante ato la melena plateada es el poder de la concentración, la punta de lanza del alma, la fuerza de la verdad. ¿Pero como puede esto ser explicado a los hombres que ven el cuerno del unicornio como una copa para beber vino? Quien haya sido el iniciado que primero fantaseo que el cuerno podía ser una taza, conocía el misterio, fue que podía usarse como un utensilio para el vino místico de la la fiesta de Cana, el cuerno del unicornio. Así crece el misterio, cada circunstancia dando una inferencia que las palabras solo podrían literalmente crucificar y destruir. Así como el alma debe ser buscada en la lejanía y en las profundidades internas de nuestras vidas, así la Verdad debe ser encontrada en el misterio de los símbolos. El simbolismo es la forma antigua de contar la historia. El universo es el primer símbolo; el hombre, el símbolo más perfecto; y la verdad, la realidad oculta detrás de todos los símbolos. 

EL CICLO DE LA BUSQUEDA. 

Los alquimistas pertenecen a ese grupo de místicos que se dice siguen el “ciclo de la búsqueda”; es decir, su simbolismo se basa en una búsqueda de algo perdido y oculto. Los caballeros de la mesa redonda buscando el santo Grial, el ilumínati buscando la perla del gran precio, y los alquimistas buscando el Elixir, todo pertenece al simbolismo del peregrinaje. La verdad es vista como separada del hombre por un sentido extraño, intangible, de distancia, un espacio de tiempo o lugar que debe ser cruzado; pero es una  distancia de llegar a ser, una búsqueda de eso que esta más allá de lo conocido, pero cercano al ser. Que se lamente el tonto mortal que confunde las distancias espirituales con los intervalos materiales, o se permite a si mismo soñar con la realidad en términos de lugar!. 

La alquimia se dedica a la búsqueda de tres verdades ocultas las cuales son tres ocultamientos de una sola verdad. El primero de los velos es la trasmutación de los metales; el segundo, el descubrimiento de una medicina universal; y la tercera, la creación del elixir de la inmortalidad consciente. 

Había dos clases de alquimistas. Para el primero era una superquimica, la transmutación de los metales una posibilidad física, la medicina universal un compuesto contra la enfermedad, y el elixir de la vida un fluido sutil el cual podía prolongar la existencia física de manera indefinida. Para la segunda clase de alquimista, las tres búsquedas fueron enteramente de tipo espiritual, y podían ser logradas solo a través de la práctica de disciplinas místicas del conocimiento que habían descendido de los antiguos rituales de los templos egipcios. 

En un antiguo manuscrito escrito por un desconocido del siglo 17, un místico alquimista hay una nota de advertencia: “ Aflicción, aflicción, aflicción del oro!” Esta es la carga de todos los escritos alquímicos. Se cuentan fabulas, pero se advierte a aquel que las acepta como la substancia de la doctrina. No son más que la sombra; la substancia esta más allá. Para el moderno buscador de la verdad la alquimia arroja la luz de otra faceta del diamante filosófico. Le da una instrucción en los misterios de la búsqueda del ser. Pero primero debe abordarse el misterio de los metales. 

Hay dos clases de metales, los terrenales y los filosóficos. Hay una clase de oro que se extrae de la tierra y hay un oro filosofal que se extrae del aire. Hay un mercurio que cae de la roca, y un mercurio filosofal que es como un vapor en el espacio. Hay hierro mortal, y hay hierro inmortal. Hay lámina en la tierra y lamina en los cielos; un cobre que corroe, y un cobre que es incorruptible. Hay plomo que es pesado y uno que no pesa en absoluto. 

En las formulas de la alquimia hay siete metales sagrados y profanos, así como en las formulas de la teúrgia hay siete partes del alma, racional e irracional. Las siete partes irracionales del alma son los siete metales básicos, y las siete partes racionales del alma son los siete metales perfectos y misteriosos. También, hay siete percepciones sensoriales del alma las cuales extienden hacia afuera desde el interior para comprender el orden de los metales básicos, y hay siete extensiones del alma racionales los cuales se extienden al interior para contemplar los metales divinos. 

Además de los metales, hay VITRIOLO, no el vitriolo de la alquimia, sino el vitriolo de los filósofos el cual es el devorador de los metales, el asesino de las almas metálicas. Este vitriolo es el solvente indispensable de los principios metálicos; los destruye como a metales y mezcla su esencia; muere con ellos y produce de sus mezclas el misterio supremo de la piedra de los filósofos. Esta es la piedra Petra, la roca sobre la cual debe erigirse el templo de la verdad. Esta es la piedra que los constructores rechazan; la piedra que destruyo el gigante del sueño de Nebuchadnezzar. Esta es la piedra de la honda de David; la piedra blanca; la piedra mágica de los Shedd que dio a Salomón el poder sobre todos los mundos. Esta es la esmeralda del Santo Grial, y la piedra zafiro de los Mandamientos. Esta es el alma diamante de los lamas tibetanos, la joya en la frente del Buda. Las palabras no pueden implicar el significado, pues en la alquimia, como en el misticismo oriental, tratamos con principios que no se pueden expresar en palabras y hechos inexplicables. Pero podemos percibir tenuemente o sentir la majestuosidad del concepto. Omar Khayyam sabía el secreto de los metales cuando escribió: La vid había tocado una fibra, la cual a su alrededor, si se adhiere a mí ser- permite al Sufí soltarse: 

De mi metal básico puede hacerse una llave, que abrirá la puerta sin la cual grita. 

El misterio de los metales es el misterio del reconocimiento de la doble naturaleza de toda conciencia, toda forma, y todo pensamiento. Cuando el alquimista escribió: 

“Tomaras una parte del hierro filosófico y agregaras tres partes de mercurio filosófico, y te aseguraras que han sido destilados propiamente y aumentados” estaba usando su propio terminología pintoresca para darnos un verdadero secreto transcendental. Aquellos buscando el misterio de la vida interior pueden usar en su búsqueda solamente las más altas y atenuadas facultades del sentido y del pensamiento. La mente ordinaria humana es de muy poco servicio; las emociones humanas, de muy poco bien. Debemos buscar dentro y encontrar los poderes espirituales de la mente, los poderes espirituales del corazón, y los poderes espirituales de la mano. En otras palabras, debemos usar solamente los espíritus de los metales. 

Es inútil traer solamente las percepciones y limitaciones mortales ante los problemas del ser inmortal. Nuestra educación física no es suficiente; es solamente una sombra básica de algo más grande. Nuestros pensamientos, nuestras ciencias, nuestras emociones, nuestras artes, nuestras acciones, nuestras creaciones, son símbolos metálicos y físicos de los poderes inmortales. Debemos aprender a leer todos los símbolos; debemos buscar todas las sombras. Esto es el principio de la alquimia, que debemos descubrir que todas nuestras palabras y actos no son más que símbolos, nuestras esperanzas y aspiraciones solamente fabulas, nuestras historias y tradiciones, solo leyendas. Todo aquello que sabemos, como el símbolo del unicornio, es una señal de lo que yace dentro. 

EL CONOCIMIENTO 

Esta casi inconcebible realidad esta más allá de nuestra experiencia y todo nuestro conocimiento es un asunto esencial para nuestra meditación. Pero debe ser una meditación suave y sana. No debe conducirnos hacia cosas absurdas, sino que debera conducirnos internamente hacia nuestra realidad. De todas las fabulas del mundo, nosotros somos la más fantástica. Somos una creatura más extraña que cualquier esfinge o quimera. La esfinge tiene la cabeza de un hombre y el cuerpo de un león, pero ¿que hay del hombre en sí mismo? Tiene el espíritu de un dios, el alma de un mortal, el cuerpo de un animal. Tiene sueños del espacio, los movimientos del aire, y los movimientos del cosmos. Aun así sigue atado como un Gulliver encadenado por Liliputenses. Él es, de todas las creaturas, el monstruo compuesto más misterioso jamás creado en algún sueño. 

En el templo antiguo de Serapio y Alejandría había una imagen gigante de un dios lloroso. Su cuerpo estaba diseñado por ramas de árboles; su cabello era pastoso y granuloso; sus ojos eran piedras preciosas; sus ropas estaban hechas de metal; y su cuerpo se cubría con pieles de animales. Estaba coronado con plumas de aves; flores florecían en sus manos; y los insectos recogían miel de su túnica. Este dios lloroso de quien sobre su cabeza brillaba una luz que entraba por una rendija del techo del templo, es el hombre en sí mismo, el símbolo de toda la naturaleza que lleva dentro de si todas las preguntas y todas las respuestas. 

Por consiguiente aprendemos de la historia de la alquimia que cada uno debe reunir el elixir de todas las vidas que forman la humanidad para conformar de allí el elixir de su propia vida. De todos los secretos que hay el hombre deberá ser el poder secreto que salvara al hombre mismo. 

Sinceramente 
Manly P Hall

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