jueves, 19 de febrero de 2015

Los Mundos Infernales





PARTE IV
 
LOS MUNDOS INFERNALES
 
En la base de la espina dorsal esta ubicado el trono del Señor de la Forma,
comúnmente llamado Jehová y Shiva. El linga es su símbolo. Cabalga el gran toro de lo
terrenal. Su hija es la muerte y la destrucción, no siendo, sin embargo, una forma del
mal. Construye los cuerpos que nos dan poder para funcionar en los mundos inferiores.
Él los cristaliza por medio de líneas de fuerza. La geometría es el esqueleto, y todos los
cuerpos que él construye son problemas geométricos, ángulos geométricos cristalizados
en rocas y piedras. Gradualmente, la cristalización que trae cuerpos al mundo se vuelve
demasiado densa y no es capaz de responder a las impresiones sutiles de la conciencia
espiritual. Lentamente se convierte en piedra, y la muerte es el resultado de la misma
causa que trajo el cuerpo al mundo. Las primeras razas de la tierra adoraban a los
atributos procreativos de la vida. Ellos sentían que la más elevada expresión de vida era
el poder de dar una nueva vida al mundo. Por lo tanto, el principio dador de vida fue
personificado en una deidad dadora de vida a todas las cosas, o más bien, que traía a la
manifestación la vida latente que no podía crecer o desarrollarse en el mundo físico sin
el vehículo de la sustancia densa.
Para el ocultista, el nacimiento es muerte y la muerte es un despertar. Los místicos
de la antigüedad enseñaban que el haber nacido en el mundo físico era entrar a una
tumba, porque ningún otro plano de la Naturaleza es tan desacorde, tan limitado como
el mundo terrenal. El tiempo y la distancia eran las rejas de la prisión que encadenaban
al alma a vivir en un estrecho lugar. El calor y el frío atormentaban al alma, la edad la
privaba de sus facultades, y la vida del hombre no era más que una preparación para la
muerte. Como la vida se vive a la sombra de la muerte, ellos enseñaron que es una
mofa, una cosa hueca, dorada para la mirada descuidada, pero sin brillo y carcomida,
comida de gusanos, cuando la examinamos detenidamente. El cuerpo físico se convertía
en el sepulcro, la tumba, el cementerio en el cual el espíritu yacía esperando el día de la
liberación cuando, como una chispa virginal, se levantaría otra vez dejando la rota urna
de barro. Por lo tanto, en todas las religiones tenemos al mundo inferior como un negro
abismo, en el cual Yama, de tres cabezas, arroja las almas condenadas para que sufran
en el infierno de su propia creación, porque es cierto que cada raza elabora de su propia
naturaleza, los demonios que la atormentan. Aquí Tifón, el dios egipcio de la
destrucción, con cuerpo de cerdo y cabeza de cocodrilo, espera con las fauces abiertas
para devorar a aquellos que no han sabido aprovechar las oportunidades de la vida en
forma adecuada. La mayoría de los pueblos simbolizan al demonio dotándolo de un
cuerpo parte animal, parte hombre. Mora en la naturaleza animal del hombre, y aquéllos
que son dominados por sus apetitos, gustos y disgustos, sus odios y temores, no
necesitan otra condenación; han construido su propio infierno y están sufriendo sus
tormentos.
El sistema generativo, esta, gradualmente, siendo absorbido en el cerebro, y el
hombre del gran período venidero del mundo generará su especie, o al menos formará
vehículos para él por medio de la laringe, que es el órgano de la palabra hablada. Se nos
ha dicho que un pequeño cuerpo etérico, que será más tarde el órgano positivo de la
reproducción, se está construyendo, en forma gradual, cerca de la laringe. Aquéllos que
sean incapaces de levantar el fuego de la médula espinal, a través del canal Sushumna,
serán arrojados a un reino lateral, semejante al de los simios actuales.
Se supone que el cuerpo físico está bajo el control de la Luna, la cual, como
vosotros sabéis, gobierna todos los líquidos de la Tierra. La Luna fue la última
encarnación del espíritu de la Tierra, y la raza humana pasaba por el estado de
conciencia animal en el cuerpo etérico del Señor de la Luna. Los espíritus lunares son
llamados "antepasados" y son conocidos por los cristianos como ángeles. Estos seres
tienen el control de los poderes generativos del hombre y el animal. La entidad que se
encarna elige, frecuentemente, muchos años antes, el vehículo con que aparecerá en el
mundo. Se dice que el germen etérico es colocado en el cuerpo de los padres unos
veinte años antes de que el niño venga al mundo. Esto es el resultado de su búsqueda
del ambiente adecuado a sus necesidades materiales y espirituales.
Ciertas escuelas de ocultismo han enseñado que la conciencia espiritual del
hombre no estaba fija en ningún punto del cuerpo, sino que estaba en cualquiera de las
partes donde el hombre mora con sus pensamientos. Nosotros sabemos que hay tres
mundos donde el hombre puede morar. El primero es el mundo mental, en donde puede
vivir rodeado de sus pensamientos, sus sueños y sus aspiraciones. El segundo, es el
mundo humano, donde él puede ser uno de esa gran clase media que piensa poco, come
poco, duerme poco y sufre incesantemente. Su tercer hogar posible, es un mundo
animal, donde puede morar en el medio de sus pasiones, lujuria, y odios, que queman su
alma y consumen su cuerpo. La historia de las razas primitivas muestran que ellas se
levantaron a través de esos estados hasta que, al final, unos pocos se convirtieron en
verdaderas criaturas pensantes.
La sangre de cada hombre es individual. Cristalizada, forma dibujos geométricos
que difieren en cada persona, por eso, por medio del análisis de la sangre podría
desarrollarse un sistema mucho más seguro, para la investigación del crimen, que los
sistemas de Bertillón y de la impresión digital. La historia del alma humana está escrita
en su sangre. La posición que él ocupa en la evolución, sus esperanzas y sus temores,
están impresas en las formas etéricas que fluyen a través de su corriente sanguínea.
Hasta que la sangre roja no entra en el cuerpo, el espíritu del hombre no puede entrar en
él; sólo ronda alrededor del cuerpo al que esta unido por un hilo de naturaleza eléctrica.
Estudiando clarividentemente grillos, langostas y otras pequeñas criaturas, es posible
observar impulsos que vienen de esos pequeños globos que rondan sobre sus cuerpos,
que demuestran sus movimientos y sentidos primitivos. Por lo tanto, se dice que la real
línea entre el vegetal y el animal viene con la llegada de la sangre roja;
consecuentemente, ciertos peces pequeños, moluscos, etc., son técnicamente vegetales,
aunque no reconocidos como tales por la ciencia. El hígado es la llave de la sangre roja.
El color rojo de la vestimenta de Lucifer, se deriva del color de la sangre, y la palabra
Lucifer significa: "portador de luz" (o calor) y es un nombre de la sangre. Por esa razón
es el espíritu de la tentación. En los Misterios cristianos, la herida del hígado de Cristo
por la lanza del centurión, es un hecho especialmente místico, en tanto que Prometeo, el
amigo del hombre, encadenado en el pico del Monte Cáucaso, con el buitre que
devoraba su hígado, es el mismo mito expresado en el simbolismo de los antiguos
griegos.
Es interesante, también, notar la relación que hay entre las palabras "live" (vida) y
"liver" (hígado), porque tener un hígado (liver) es vivir (to live). Siguiendo este detalle,
podemos notar que la palabra live deletreada al revés se convierte en evil (mal) y la
palabra lived (vivido) se convierte en devil (diablo). Esta peculiar relación no sólo se
encuentra en inglés, sino también, con ligeras variantes, en otros varios idiomas.
Cuando nos ocupamos de esto, sin embargo, quedamos envueltos en el estudio
Cabalístico, el cual es el análisis del significado simbólico de las palabras.
Rojo es el color de la sangre y la clave del hígado, y su efecto sobre los animales
es muy notable. Irrita, excita y en algunos casos realmente causa la locura de los
animales. Por eso se usa, frecuentemente, en la capa de los toreros. El torero mueve su
capa frente al toro y consigue, comúnmente, irritarlo. El uso de luces rojas no es una
cosa poco común en la magia negra. Los magos malos las usan para materializar
espectros, en tanto que la ciencia médica ya ha descubierto que son un fuerte irritante si
se aplica al cuerpo humano.
Durante la ira y el odio, el aura astral del hombre se ve veteada con rojas llamas
que tienen gran parecido con los rayos. A menudo la base de la espina dorsal brilla con
una luz roja oscura, símbolo de odio, pasión o ira. Esta luz roja, brillando eternamente,
en la base de la columna vertebral, ha dado origen al relato que se hace del fuego del
infierno y de la condenación, pero los predicadores han olvidado de recordar a los
seglares, que ellos llevan consigo mismo su propio infierno a donde quiera que vayan.
Se dice que el poder rojo es derivado de la luz blanca de Sol, por medio del cuerpo de
Samael, el espíritu de Marte. Ésta es la causa del resplandor rojo en el cielo. Marte es el
dios de la guerra, la disputa, el odio y la disensión. Fue la deidad regente del imperio
romano, cuyos soldados llevaban rojo en sus uniformes como símbolo de su mando.
Siguiendo a Marte como guía conquistaron al mundo, y luego, cayeron bajo las mismas
espadas con que ellos habían asesinado a los otros.
Así como el rojo es el color del cuerpo, el amarillo es considerado el color del
alma. Por esta razón los Buddhas y los salvadores del mundo son representados con un
halo o aureola dorada que los rodea. Esta luz es el hábito amarillo; también, es la luz
que atestigua la oscuridad, sobre la cual escribió San Juan. Esta luz, fluyendo del tercer
ventrículo, representa el Shekinah de los judíos, que está sobre el propiciatorio, como
un pacto entre Dios y el hombre. El amarillo es vitalizador, un dador de vida. Por ello el
Sol con sus rayos dorados y su personificación - el Cristo - son, ambos, dadores de vida.
La falta de vitalidad puede ser tratada con éxito exponiendo el bazo al Sol.
El azul el más elevado de los tres colores primarios, es el color dado al Padre. Es
un color sedante, que tranquiliza, y de especial valor para el tratamiento de la demencia
y la obsesión. Es difícil para los magos negros actuar con éxito en una luz azul. Su
afinidad con la mente es muy evidente, y se reúne como un mar eléctrico en la glándula
pineal y como un extracto de todas las cualidades espirituales de la naturaleza humana.
El núcleo azul de toda llama se dice que es el símbolo del Padre invisible, oculto en el
luminoso Sol. En las palabras del Cristo: "Aquél que me ha visto a Mi, ha visto al
Padre. Yo soy en el Padre y el Padre es en Mi."
Es muy interesante el uso de los colores en los símbolos. El dragón verde, al cual
los héroes de la mitología generalmente matan, representa la Tierra. La armadura blanca
es un cuerpo físico purificado. El mago negro es oscuridad e incertidumbre. Todos los
colores tienen un valor simbólico, y grandes lecciones pueden aprenderse del estudio de
la aplicación de estos valores en el ocultismo.
Tratando el tema de la fisiología y anatomía oculta, debemos detenernos por un
momento para dar crédito a los alquimistas y rosacruces, quienes, durante la Edad
Media, encubrían el estudio de la anatomía oculta presentando los órganos del cuerpo
humano en la forma de retorta y otros recipientes utilizados para su alquimia. Uno de
sus grandes exponentes, dijo en resumen: "Nuestra química no es como la que se
conoce y donde se emplean los productos químicos, sino que la hacemos con ciertos
recipientes secretos" (órganos internos) “y sustancias químicas espirituales, que son
invisibles para el individuo ordinario. Nosotros no creemos en la tortura de los
elementos químicos", (combinándolos para formar gases, vapores o masas hirvientes)
"porque los productos químicos, lo mismo que el hombre, pueden sufrir cuando se los
combina en forma inadecuada".
El horno de los alquimistas era el cuerpo humano. El fuego que ardía en él, estaba
en la base de la espina dorsal. La chimenea era la médula espinal, por la cual pasaban
hacia arriba los vapores para reunirse luego y ser destilados en el cerebro. Este fue un
sistema secreto llevado a Europa del lejano Oriente, en donde ha sido considerado, por
siglos, la más elevada forma de religión. Podemos llamar a estas verdades ocultas los
principios de la espiritualidad operativa para distinguirlas de la moderna religión, la
cual está formada enteramente de teorías especulativas. La gente no sueña que la
religión es fisiológica, ni creería que su salvación depende enteramente del uso
científico de los elementos y fuerzas internas de sus propios cuerpos; pero a despecho
de todo esto, puede ser dicho lo contrario; tal es el caso. Durante los próximos años
mucho se hará para iluminar al hombre en lo que concierne al trabajo secreto de sus
propias partes y miembros.
Es muy interesante notar la similitud que existe entre las encarnaciones o
apariciones en el mundo del gran avatara Vishnú y los cambios que tienen lugar en el
embrión humano antes del nacimiento. Esto nos llevará a nuestro próximo tema: la
embriología oculta.


Manly Hall – Anatomía Oculta

*

Comentario realizado en nuestro correo electrónico en la fecha 23.02.2015

Sin duda alguna, Manly P. Hall usaba con destreza sus conocimientos ocultos y los combinaba sapientemente en una exposición bien elaborada.
Unas acotaciones adicionales a la alquimia que recrea el escritor allende la Edad Media:

En razón de que en la llamada época del oscurantismo la filosofía hermética y sus grandes verdades en ella contenidas era sancionada radicalmente por la iglesia ortodoxa y aun no podía ser divulgada libremente ni entendida por la gran masa humana (esto está todavía
vigente en gran medida en la actualidad), los alquimistas dieron una simbología a esas Jerarquías Creadoras: los ángeles que intervienen en las mareas los relacionaron con la SAL (árbol de la vida, la Luna) que, según André le Bretón, “es simiente innata del mixto, es fija en su naturaleza, contiene el fuego secreto, astro natural de cada cuerpo, tiene frigidez y siccidad”. A los espíritus luciferinos de Marte con el AZUFRE, (árbol del Conocimiento) que para Alberto Magno es el padre de los metales, la simiente y a los señores de Mercurio o de la Mente, con el metal MERCURIO, (árbol de la Armonía), según Alberto Magno igualmente, madre de los metales y Paracelso le llama ‘cheizi’.
El ÁZOE, cuyo nombre abarca el alfa y el omega, se relaciona con el rayo espiritual de Neptuno que es la octava de Mercurio y simboliza la esencia del poder espiritual, corresponde a lo que la ciencia actual llama nitrógeno y es elemento productor de luz que se amalgama a través de la serpiente kundalini adormilada y enroscada tres y media veces en el canal espinal.
La cruz de AZOTH de brazos iguales es, según la ciencia hermética, la Deidad y se relaciona con el sagrado Tetragrámaton hebraico YHVH. Antes de la Forma, el Poder‐Dios Triuno está representado por el triángulo: Azufre, Sal y Mercurio. Por otro lado y siguiendo esta línea del Conocimiento oculto,  los investigadores esotéricos habían observado que la transformación alquímica se producía en el hombre que estaba empeñado en el camino superior; estos alquimistas consideraban en efecto, el cuerpo humano como un laboratorio y hablaban del proceso espiritual en términos químicos. Este proceso, como lo anota el autor, tiene su génesis y opera en la espina dorsal, que constituye el enlace entre los dos órganos creadores del hombre, a saber, el cerebro y los genitales. Por ello la columna vertebral tripartita (cervical, dorsal y lumbar‐ sacro iliaca) era considerada por los alquimistas el crisol de la conciencia.
Observamos que el ducto espinal está lleno de un gas, y no de un fluido‐ al contrario
de lo que se conoce anatómicamente‐ Este gas o vapor similar al del agua, se condensa frente a la acción atmosférica y se puede sobrecalentar por la actividad vibratoria del espíritu y convertir en el refulgente fuego de la regeneración, que varía en intensidad según el grado evolutivo del individuo. A esta sustancia los alquimistas le denominaban Ázoe y es allí donde operan las grandes Jerarquías Espirituales de Neptuno. De allí que Hall tiene razón en recordarnos que "El horno de los alquimistas era el cuerpo humano".
Me ha llamado  a la atención el párrafo que describe que " ..Estudiando clarividentemente grillos, langostas y otras pequeñas criaturas, es posible observar impulsos que vienen de esos pequeños globos que rondan sobre sus cuerpos,  que demuestran sus movimientos y sentidos primitivos. Por lo tanto, se dice que la real línea entre el vegetal y el animal viene con la llegada de la sangre roja; consecuentemente, ciertos peces pequeños, moluscos, etc., son técnicamente vegetales, aunque no reconocidos como tales por la ciencia.” (Como ocurrió similarmente  con hombre en formación en la  Época Lemúrica-JMR)
En una de las reflexiones de las lecciones como estudiante de la Filosofía Rosacruz de Max Heindel, expresábamos que desde el punto de vista relativo de seres creadores, las plantas acceden y utilizan el poder creador en el mundo físico pura e inocentemente y sin alternativa de elección, desapasionada e inconscientemente y en forma total hacia la luz, pues careciendo de inteligencia individual no tienen libre albedrío, mientras que las Deidades creadoras lo hacen en cambio de forma total creando tanto en los planos material como espiritual, en armonía absoluta con su inteligencia y libre albedrío casi perfectos y con conocimiento pleno del bien y del mal. Los hombres, seres evolucionantes intermedios entre esos dos reinos, y como animales “racionales” dotados de inteligencia, discernimiento y también libre albedrío, utilizan su poder creadores en los planos físico y mental pero por su naturaleza pasional e influencia luciferina marciana, la mitad de su fuerza creadora va hacia abajo, en la genitalidad, para satisfacer sus deseos sensuales. Para poder elevarse espiritualmente y transmutar su esencia y corporeidad, necesita dominar su naturaleza pasional a efectos de utilizar esa mitad de su fuerza sexual en beneficio del poder de la Palabra Magna o Fíat Creador. Cuando el hombre sea capaz de crear como las plantas y los dioses utilizando totalmente su poder creador hacia arriba y evolucione del antiguo hermafroditismo físico a la autosuficiencia creadora y se convierta en un hermafrodita espiritual por el retorno consiente al poder creador de la Palabra Viva, habrá utilizado el llamado Elíxir de Vida que brota de este ser espiritualmente hermafrodita.
 La alocución del esoterista canadiense nos invita a reflexionar sobre el hecho de que este proceso alquímico de transformación y regeneración de la energía sexual grosera en poder creador espiritual que se produce en la columna vertebral del hombre se constituye en su “Sendero de Evolución y Redención”, mediante la meditación sobre temas espirituales y el ejercicio del Altruismo Crístico que inflama la médula dorsal. Esta segunda mitad de la energía creadora orientada ascendentemente por el canal espinal, la anteriormente nombrada serpiente de la sabiduría o fuego espirito- espinal que al llegar a la pineal y pituitaria, hace vibrar a estas glándulas en octavas superiores y abre el camino de comunicación con los dioses. Esta sublimación o proceso alquímico magno genera un calor sublime que penetra el cuerpo total del iniciado y trashuma todo su ser en forma fulgurante, cuyo brillo excede aquel del diamante y del rubí y lo convierte en Piedra Viva en sí mismo y por tanto en Piedra Filosofal u Oro Alquímico, Símbolo de Cristo. Este proceso está  dadivosamente abierto a todos nuestros hermanos.

JMR


Escrito realizado por el Ing. José Mejía, desde la mirada de la FRC, agradecemos la misma.  


*




Embriología Oculta


PARTE V
 
EMBRIOLOGÍA OCULTA
 
El Gran Señor Vishnú ya ha venido nueve veces a la Tierra para salvar al hombre.
Falta su décimo nacimiento. Sus nueve apariciones tienen un estrecho paralelo con los
nueve principales cambios que ocurren en el embrión humano, previamente al
nacimiento. Vishnú nació, primero, de la boca de un pez. Luego, nació del cuerpo de
una tortuga. Más tarde, tuvo su aparición como jabalí, luego león, después como mono.
Y luego de tener otros nuevos cambios, apareció como hombre. Yo noté, hace algún
tiempo, que un hombre de ciencia había confeccionado una tabla mostrando la relación
del cerebro humano con varios animales durante el período prenatal. Seguía
exactamente la lista de las encarnaciones de Vishnú, aunque era totalmente inconsciente
de que estaba uniendo el ocultismo oriental con la embriología Occidental.
Casi todos los mitos de la cosmogonía están basados en la embriología. La
formación del cosmos, se dice, ha tenido lugar en la misma forma en que el hombre ha
sido formado, sólo que en una mayor escala. Por ejemplo, en los Puranas de Vishnú se
nos dice que la creación tuvo lugar dentro del vientre de Meru. El espacio estaba
rodeado de grandes montañas y escarpadas rocas (el corión, o membrana externa que
envuelve el feto). El universo fue creado del agua y flota en un gran mar (el fluido
amniótico). Descendiendo una escala (cordón umbilical) vinieron los dioses. Cuatro ríos
fluían dentro de la nueva tierra, como se dice en el Génesis. Estos son los vasos
sanguíneos del cordón umbilical. Así sigue el relato, existiendo una correlación
maravillosa. Algún día, quizás, una nueva ciencia podrá ser basada sobre la ley de
analogía. Eso aportará una contribución mucho mayor a las conclusiones científicas que
todas las especulaciones científicas de la época.
Es razonablemente cierto que el relato de Adán y Eva, y el Paraíso, está basado en
la embriología, y que el vientre es el original Paraíso. Simbólicamente se le representa
por la O; el punto en el círculo es el germen primitivo, y así sucesivamente, uno puede
seguir la analogía hasta donde se quiera. El huevo de Brahma, es el relato del embrión
cósmico, y la embriología es el estudio básico de la creación.
En la embriología tenemos, también, una recapitulación muy interesante del pasaje de
la raza humana a través de varias especies de la Naturaleza. Encontramos, en cierto
período, las criaturas hiperbóreas. En otra época, vemos al primitivo hombre lemur, más
tarde, al atlante; y, finalmente, al ario. Recomendamos a todos los estudiantes de
ocultismo, el hacer un estudio muy cuidadoso de este tema. La ciencia sabe que toda la
vida de este planeta vino del agua. El embrión humano está rodeado de agua durante
todo el período primario de su crecimiento, y en esto, encontramos una ilustración de la
evolución de todas las cosas. El sexo no apareció en la Tierra hasta la tercera raza. Y no
aparece en el embrión hasta el tercer mes.
La recapitulación del embrión humano a través de los reinos inferiores de la
Naturaleza, es una de las pruebas más poderosas de la evolución, ya que determina, en
forma concluyente, que el hombre no pudo haber sido hecho originalmente en su
condición adulta. En consecuencia, ha pasado a través de una embriología cósmica; en
efecto, él esta todavía en embrión y no nacerá realmente en la raza humana hasta no ser
verdaderamente humano, lo cual no será por muchos miles de años. Está actualmente en
la etapa de convertirse en hombre.
Los nueve meses del período prenatal, por siglos, han sido empleados
simbólicamente. Nueve es el número del hombre, porque durante nueve meses está el
cuerpo en proceso de preparación. El número perfecto se supone que es el doce, por eso,
en la época presente, el hombre nace tres meses antes de ser terminado. El gradual
desarrollo de la raza humana traerá como resultado el ser más terminado durante el
período prenatal, hasta que, finalmente, el nacimiento sea lo último, y toda experiencia
y crecimiento tendrá lugar en el período embrionario.
El hombre no nace totalmente de una vez. Podemos decir que nace por grados. La
conciencia trabaja fuera del cuerpo, utilizando las sustancias plásticas hasta el momento
de vivificarlo, cuando toma a su cargo el vehículo desde lo interno y comienza a
modelar cierta cantidad de individualidad de los materiales que la rodean. En el
momento del nacimiento, el cuerpo físico nace, y un proceso de cristalización comienza,
que no se detiene nunca, ni por un solo instante, hasta el momento de la muerte. El
hombre principia a morir en el momento de su nacimiento, y el alcance de la vida está
determinado por el tiempo que ese proceso requiere. Al séptimo año, el cuerpo vital
entra en acción, y los períodos más grandes de crecimiento tienen comienzo. Es
entonces que los padres principian a tener dificultades. Es la época en que dejan sus
ropas tiradas o afuera. Los niños crecen como la hierba, porque están, literalmente,
recapitulando sus existencias de plantas, mientras que hasta ese entonces ellos
recapitulan su estado mineral. Cerca del séptimo año el niño comienza a producir
esencias vitales dentro de su propio cuerpo. Hasta esa época vive de las fuerzas
secretadas, en las glándulas internas de la garganta, antes del nacimiento. En otras
palabras, se mantiene a si mismo con la vida que ha almacenado de los padres.
Alrededor de los siete años de edad, comienza a trabajar para si mismo, está en
actividad minuto tras minuto, y si el joven pudiera embotellar su energía y conservarla
para la vejez, en qué maravilloso mundo viviríamos.
Entre los doce y los catorce años, en las regiones moderadas, el hígado principia
su actividad; el cuerpo emocional ha nacido. Es durante estos días de la adolescencia
que el joven enfrenta sus más grandes problemas. La emoción corre desenfrenadamente.
La conciencia esta recapitulando sus existencias animales. Manifestando la euforia
juvenil es a menudo, la etapa de los grandes errores. Mayor número de vidas son
oscurecidas, o inutilizadas, entre los catorce y los veintiún años; esto ocurre más que en
ningún otro período de la vida. Se nota, especialmente, entre las razas primitivas que
han sido puestas en contacto con nuestro sistema educacional, que hay un cambio
alrededor de los catorce años. Hasta esa época, estos niños han estado a la cabeza de sus 
clases y tenido una posición brillante, pero, cuando se apodera de ellos la naturaleza
animal son un fracaso en cuanto a la educación se refiere. Cualquier maestro de escuela
que haya educado a niños extranjeros dará testimonio de esta condición entre ciertas
nacionalidades. El retardado es un ejemplo de la pérdida de las funciones mentales con
el nacimiento del cuerpo astral, y hay muchos de estos ejemplos. Durante estos días de
turbulencia emocional, los padres deben manejar a sus hijos con firmeza y bondad, si no
aquéllos mismos niños se volverán algún día contra sus padres y les culparán por haber
arruinado sus vidas.
Entre los dieciocho y los veintiún años, de acuerdo con las condiciones climáticas,
el cuerpo mental toma el gobierno, y nosotros decimos que el individuo ha llegado a su
mayoría de edad. Entonces, se le permite votar; el padre le regala un reloj de oro y lo
envía al mundo en busca de fortuna. Quizás una persona entre un millón comprenda,
realmente, porque se ha establecido los veintiún años como la época de la mayoría de
edad, pero, todo ocultista conoce la razón. La conciencia espiritual, el verdadero “yo
soy", no toma posesión de sus nuevos cuerpos hasta los veintiún años. Hasta ese
momento está gobernado enteramente por los centros sensorios inferiores. Por lo tanto,
la vida progresa en ciclos de siete años.

Como un ejemplo de esto, nosotros vemos que, los veintiocho años señalan el
período del segundo nacimiento físico; los treinta y cinco, el segundo nacimiento vital,
o, como es llamado, segundo desarrollo; los cuarenta y dos, el período del segundo
nacimiento emocional. Durante estos años, gente perfectamente normal hasta entonces,
muy a menudo, deviene sentimental. Los cuarenta y nueve, marcan la aurora de un
nuevo período de actividad mental, y los siguientes siete años son la edad de oro del
pensamiento. Son los períodos de la razón filosófica, los años más completos y que
coronan la vida con su plenitud. Y así van, los ciclos tras los ciclos. Si el individuo
durara bastante tiempo, pasaría por su segunda, tercera y cuarta niñez.
Muy pocas personas comprenden y saben realmente que ellos están compuestos
de elementos minerales, vegetales y animales. Los huesos son, literalmente, minerales;
el cabello es una planta nutrida por olas de éter vital que le llegan a través de la piel, y
en todo individuo hay, en su interior, miles de cosas que se arrastran, reptan y trepan,
que hacen de nosotros un zoológico de nuestra exclusiva pertenencia. Los antiguos
escandinavos, conociendo esto perfectamente, escribieron muchas leyendas relativas a
estas pequeñas criaturas que viven en el hombre. Una famosa estatua del Padre Nilo,
está cubierta con pequeñas figuras humanas, las cuales representan los atributos y
funciones, del hombre. El hombre es un gran campo de estudio, pero nosotros hacemos
muy poco uso de nuestro libro de texto. Las Escrituras de todas partes están llenas de
referencias anatómicas de ciudades y lugares que no tienen ninguna existencia fuera del
hombre mismo. Las doce puertas de la Ciudad Santa son las doce aberturas del cuerpo
humano. Lo mismo que los doce Maestros de la Sabiduría y las doce grandes escuelas
de filosofía. Estas aberturas están divididas en dos divisiones de siete y cinco. Hay siete
entradas visibles y cinco ocultas en el cuerpo humano.
Uno de los filósofos griegos dijo a sus discípulos que debían recordar
distintamente que había seis aberturas que se dirigían al cerebro y solamente una
dirigiéndose fuera de la cabeza humana, y que ésta era regida por el estómago. Por lo
tanto, ellos debían escuchar dos veces (una vez por oído), ver dos veces (una vez con
cada ojo), sentir dos veces (una vez por cada lado de la nariz), pero hablar sólo una vez,
y que lo que dijeran debía venir del cerebro y no del estómago. La advertencia todavía
suena bien.
Los hebreos usaban la cabeza humana como un símbolo favorito para expresar los
divinos atributos, llamándola la Gran Faz. Los dos ojos eran correlacionados al Padre,
porque ellos eran los órganos de la conciencia; las dos ventanas de la nariz con el Hijo,
porque eran los órganos para sentir y también vehículos del prana, la fuerza vital que se
halla en el éter. La boca fue usada para simbolizar al Espíritu Santo, que emitía la
palabra hablada y formaba el mundo. Las siete palabras a las cuales la boca dio origen
eran los siete espíritus ante el trono; también son los vasos y las trompetas de la
Revelación. Ellas salían afuera como el ejército de la voz para crear en los siete
mundos, y toda la Naturaleza dimanó de su poder creador. Pocos realizan el magnífico
simbolismo que oculta la cabeza humana, y cómo ha sido usada en los relatos de las
Escrituras.
A este artículo hemos agregado un escrito que fuera publicado aparte hace
algunos años, pero que no se ha vuelto a publicar. El artículo mencionado tiene una
conexión directa con el tema del simbolismo anatómico, mostrando cómo los principios
delineados en las páginas precedentes dan su resultado si se los aplica a los diferentes
problemas del mundo actual.


Manly Hall – Anatomía Oculta

*

Masonería Esotérica



MASONERÍA ESOTÉRICA
 
El estudiante de la Masonería mística se ve enfrentado eternamente con un
problema. Se le presenta bajo diferentes nombres. Se le ha hablado de él bajo muchos
símbolos, pero, brevemente, puede ser definido como la purificación y liberación del
cuerpo y el espíritu, del veneno de la cristalización y la materialidad. En otras palabras,
él está buscando rescatar la vida enterrada entre las ruinas de su derruido templo y
restaurarlo en su legítimo lugar como la nota clave de su arco espiritual.
Estudiando la Masonería antigua nos encontramos con las primeras revelaciones,
que nosotros conocemos como las Enseñanzas de la Sabiduría. Al igual que otros
grandes misterios, ellas consisten de soluciones a problemas de la diaria existencia.
Podrá parecernos de muy poco uso para nosotros el estudio de esos antiguos símbolos
abstractos, pero en su tiempo cada estudiante comprenderá que las cosas que ahora
apartamos como sin valor, son las joyas que algún día necesitará. Como el centauro del
zodiaco, el hombre está eternamente esforzándose en elevar la conciencia humana desde
el cuerpo del animal; y en la escalera de tres peldaños de la Masonería, encontramos los
tres grandes pasos que son necesarios para lograr esta liberación. Estas tres gradas son
las tres grandes divisiones de la conciencia humana. Podemos, sucintamente, definirlas,
como materialidad, intelectualidad y espiritualidad. Ellas también representan la acción
en el peldaño inferior, la emoción en el del centro, y la mentalidad en el superior. Todos
los seres humanos están haciendo el esfuerzo de llegar hacia Dios, subiendo por estas
tres gradas que conducen a la liberación.
Cuando nosotros unimos estas tres manifestaciones en un armonioso equilibrio,
tenemos, entonces, el flamante triángulo. Los antiguos declararon que Dios, como el
punto en el círculo, es incognoscible, pero que dan fe de su existencia sus tres
manifestaciones - el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Lo mismo es cierto con el
hombre. Dios en cada uno de nosotros puede sólo manifestarse por sus tres
manifestaciones; el Padre se manifiesta por medio de nuestros pensamientos, el Hijo por
medio de nuestras emociones, y el Espíritu Santo por medio de nuestras acciones.
Cuando armonizamos nuestros pensamientos, deseos y acciones, tenemos el triángulo
equilátero. Cuando las energías vitales purificadas del hombre son irradiadas a través de
esas tres manifestaciones, un halo llameante se agrega al triángulo, en cuyo centro está
Dios - el incognoscible e impensable Uno; es el yod o llameante letra del alfabeto
hebreo; el abismo que nadie puede conocer, pero del cual todas las cosas vienen. La
vida de este desconocido emana hacia afuera a través del triángulo, el cual, en los
grados superiores, esta rodeado por un halo de llamas. El halo es el alma construida por
los transmutados pensamientos, acciones y deseos - el eterno triángulo de Dios.
Entre los símbolos Masónicos esta la colmena, llamada símbolo de la industria,
porque ella demuestra, claramente, que el hombre debe cooperar con sus semejantes
para lograr el desarrollo mutuo de todo. También contiene un mensaje mucho más
profundo, porque cada alma viviente es una abeja que viaja por la vida y recoge el polen
de la sabiduría en los distintos ambientes y experiencias de la vida. Así como la abeja
liba la miel del corazón de la flor, cada uno de nosotros debe extraer el néctar espiritual
de cada acontecimiento, cada gozo, cada sufrimiento, y llevarlo a la gran colmena de la
experiencia - el cuerpo - alma del hombre. En la misma forma, se dice, que las energías
espirituales en el hombre toman, eternamente, las fuerzas vitales que él está
transmutando y - que las lleva a la colmena del cerebro, en donde es almacenada la miel
o el combustible necesario para el mantenimiento de la vida.
Se dice que los antiguos dioses vivían de néctar y no tenían que comer o beber como
los otros hombres. Es realmente cierto que la miel conseguida o extraída del
enfrentamiento con los problemas del diario vivir, es el alimento más elevado del
hombre. Mientras comemos a la mesa bien servida, sería bueno para nosotros considerar
si el hombre espiritual también se nutre y desarrolla con las cosas que nosotros hemos
transmutado en nuestra propia vida.
Un filósofo de la antigüedad dijo, que la abeja extrae la miel del polen de la flor, en tanto que la araña, de la misma fuente extrae el veneno. El problema, entonces, que se nos plantea, es: ¿somos abejas o arañas?; ¿transformamos las experiencias de la vida en miel o en veneno?; ¿nos ayudan a crecer y elevarnos, o seguiremos, obstinadamente, dando coces contra el aguijón?
Mucha gente se vuelve agria con la experiencia, pero el sabio toma la miel y la
almacena dentro de la colmena de su propia naturaleza espiritual.
Es bueno, también, para nosotros el considerar “el saludo especial de la garra del
león", uno de los símbolos de iniciación más antiguos del mundo. Antiguamente, el
neófito en su camino hacia los templos de Misterios de Egipto, era al final, enterrado en
un gran cofre de piedra destinado a los muertos para ser llevado, después, por el
maestro, nuevamente a la vida, en su vestimenta de azul y oro. Cuando el candidato era
levantado, el gran maestro llevaba en su brazo y manos, a manera de guante, una piel de
león, y se decía que el discípulo, nuevamente despertado, había sido llevado a la vida
"asido por la garra del león". La letra hebrea yod (que se coloca en el centro del
triángulo y se usa, algunas veces, como símbolo del espíritu, por su aparente semejanza
a una llama) significa, de acuerdo a los cabalistas, una mano extendida hacia adelante.
Nosotros entendemos esto, como simbolizando al espíritu solar del hombre, que se dice
está entronizado en el signo de Leo, el león de Judea. Y así como el fruto de los campos
y semilleros crecen y se desarrollan por los rayos del sol, así también, se dice que la
cristalización del hombre es destruida y disipada por la luz del sol espiritual, el cual
levanta a los muertos con su poder y libera las fuerzas vitales latentes. El espíritu del
hombre, con sus ojos que ven en la oscuridad, esta siempre esforzándose, por elevar la
parte inferior de su naturaleza para que se una con él mismo. Cuando el hombre inferior
es, de ese modo, elevado de la materialidad por los ideales superiores que desarrolló
dentro de si, se dice que el espíritu de la luz y la verdad ha levantado al candidato, por
la iniciación, con "la garra del león".
Examinemos el símbolo de los dos "Juan", como lo encontramos en los rituales
Masónicos. Juan (John, en el original inglés) significa "carnero" (en inglés: ram), y el
carnero es el símbolo de las pasiones e impulsos animales del hombre. En Juan el
Bautista, vestido con pieles de animales, esas pasiones no han sido transmutadas,
mientras que en Juan el Evangelista han sido transmutadas, y los vehículos y poderes
que representan, se han convertido en los bienamados discípulos del Cristo en la vida
del hombre.
Nosotros oímos a menudo, la expresión: “montar el chivo", o "agarrarse al palo
enjabonado". Esto tiene una importancia simbólica para aquéllos que tienen ojos para
ver, porque cuando el hombre domina su naturaleza animal inferior, puede decir
honestamente, "que está cabalgando el chivo"; y si no puede cabalgar el chivo, no puede
entrar en el templo de la iniciación. El palo enjabonado al cual debe aferrarse, se refiere,
indudablemente a la columna vertebral; y es, solamente, cuando el hombre puede
ascender por esa columna, conscientemente, y llegar así al cerebro, que puede tomar los
grados de la fracmasonería.
El tema de la Palabra Perdida debe ser considerado como un problema individual. El hombre en si - esto, es el verdadero principio - puede ser llamado la Palabra Perdida; pero es mejor decir que es cierta cosa que irradia del hombre lo que constituye la consigna que es reconocida por todos los miembros de su comunidad.
Cuando un hombre, como arquitecto de su templo abusa y destruye las energías vitales que están dentro de si mismo, entonces, el constructor, después de haber sido muerto por los tres cuerpos inferiores, se lleva consigo a la tumba en donde yace, la Palabra que es la prueba de su condición.
El abuso de los poderes físicos, mentales, o espirituales, da como resultado la
muerte de la energía,; y cuando esta energía se pierde, el hombre pierde con ella la
palabra sagrada. Nuestras vidas - pensamientos, deseos y acciones, - son las triples 
consignas vivientes por las cuales un maestro constructor conoce a sus obreros; y
cuando el estudiante pide su admisión a la Cámara interna, debe presentar a la entrada del templo las credenciales de un cuerpo purificado y una mente equilibrada. Ningún dinero puede comprar esa palabra; ningún grado puede concederla. Pero, cuando dentro de nosotros mismos, el constructor muerto es resucitado nuevamente, él mismo pronuncia la palabra, y sobre la piedra filosofal erigida dentro de si mismo se grava el nombre viviente de lo Divino.
Solamente cuando es resucitado este constructor, los símbolos de la mortalidad
pueden ser cambiados por los de la immortalidad. Nuestros cuerpos son las urnas que contienen las cenizas de Hiram, nuestras vidas son las columnas rotas, la cristalización es el ataúd, y la desintegración es la abierta fosa. Pero, arriba de todo, está la rama de siempreviva, prometiendo vida a aquellos que despiertan el poder serpentino, y mostrando que debajo de las ruinas del templo está sepultado el cuerpo del constructor, quien es "revivido" cuando nosotros liberamos la vida divina que está encerrada en nuestras propias naturalezas materiales,
Hay muchos de estos maravillosos símbolos Masónicos, que nos han sido
trasmitidos desde el olvidado pasado; símbolos cuyos significados, largo tiempo
perdidos, han sido enterrados bajo el manto de la materialidad; El verdadero Masón - el hijo de la luz - sigue ansiando la liberación, y el vacío trono del rey de Egipto todavía aguarda al rey del Sol que fuera muerto. Todo el mundo espera todavía que Balder el Hermoso vuelva a la vida nuevamente, que el Cristo crucificado levante la lápida de piedra y se eleve de la tumba de la materia, llevando consigo su propia tumba.
Cuando el hombre ha vivido de modo que pueda entender este maravilloso
problema, el gran ojo o centro de conciencia, es capaz de ver a través del limpio cristal del cuerpo purificado. Los misterios de la verdadera Masonería, por largo tiempo ocultos al profano, son, entonces, comprendidos, y el nuevo maestro revestido con sus mantos de azul y oro, sigue la senda de los inmortales que han ascendido, escalón por escalón, la escalera que conduce a lo alto, hacia las siete estrellas. En las lejanas alturas, el Arca - el manantial de vida - flota en las aguas del olvido, y envía su mensaje hacia abajo, al hombre inferior, por medio del cable de amarre. Cuando se alcanza este punto, la puerta en la "G" se cierra para siempre, porque el centro ha retornado al círculo; el triple cuerpo y el triple espíritu quedan unidos en el sello eterno de Salomón. Entonces, la piedra angular que el constructor rechazara vuelve a ser otra vez el vértice del ángulo y el hombre - la piedra culminante por largo tiempo perdida en el templo universal - vuelve a ocupar su lugar.
Las ocurrencias de la vida diaria están afinando nuestros sentidos y desarrollando
nuestras facultades. Estas son las herramientas del artesano - el mazo, el cincel y la
regla - y con estas herramientas autodesarrolladas, nosotros estamos lentamente
devastando la piedra bruta o cubo, en el bloque pulido para el templo universal. Es sólo, entonces, que nos convertimos en iniciados de la llama, porque solamente en ese momento la luz reemplaza a la oscuridad. Así como vagando por las abovedadas 
cámaras de nuestra propia existencia aprendemos el significado de las abovedadas 
cámaras del templo, el ritual de la iniciación al desarrollarse ante nuestros ojos, nos
hace reconocer en él la recapitulación de nuestra propia existencia, el desarrollo de
nuestra conciencia y el relato de nuestra propia vida. Con este pensamiento en la mente, seremos capaces de comprender no sólo por qué los atlantes de la antigüedad hacían el culto al Sol naciente, sino también cómo el moderno Masón simboliza este Sol como Hiram, el noble de nacimiento, cuando él asciende a lo alto del templo, coloca una piedra de oro allí y despierta a la vida todas las cosas existentes en el hombre.



INDICE
 
EL SIMBOLISMO DEL CUERPO HUMANO  
LOS TRES MUNDOS      
LA ESPINA DORSAL      
LOS MUNDOS INFERNALES    
EMBRIOLOGÍA OCULTA      
MASONERÍA ESOTÉRICA


Manly Hall – Anatomía Oculta

*